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Journey To The Center of The Mind: el fantástico segundo disco de The Amboy Dukes

The AMboy Dukes - Journey to the Center of the Mind

En abril de 1968 fue publicado el maravilloso segundo disco de la banda liderada por el emblemático y controversial Ted Nugent

The Amboy Dukes
Journey To The Center of The Mind

Mainstream. 1968. EE.UU.

 
A la tierna edad de 10 años, Ted Nugent comenzó a dar sus primeros pasos en la música. Royal High Boys (1960-1962) y posteriormente Lourds, irían pavimentando el terreno para que el jovencito nacido y criado en Detroit fuera encontrando el camino que le daría la razón para vivir.

En Lourds tuvo la oportunidad de conocer a quien sería la voz líder de su grupo The Amboy Dukes, banda que durante casi una década dejó una importante impronta por esos polvorientos caminos del blues, el hard rock, la música psicodélica y el acid rock.

Tras mudarse a Chicago, Illinois, en 1964, el afamado guitarrista fundaría la banda a la que le celebramos los 55 años de su segundo disco, “Viaje al centro de la mente”, disco que buscaba atraer a las audiencias de entonces, enganchadas con lo psicodélico y experimental, con esta obra conceptual.

Para 1968 The Amboy Dukes la formaban John Drake (voz), Ted Nugent (guitarra líder, voz), Steve Farmer (guitarra rítmica, voz), Andy Solomon (órgano, piano, voz) y la base rítmica de Greg Arama (bajo) y Dave Palmer (batería).

El repertorio lo conforman 13 composiciones de Nugent y Farmer bajo la audio ingeniería de Roy Cicala† y la producción de Bob Shad recordado por producir el primer disco de Big Brother & The Holding Company, banda soporte de Janis Joplin†. La carátula de Jack Lonshein nos detiene brevemente para dar paso al primer tema del vinilo.




“Mississippi Murderer” abre el set con un fenomenal solo de órgano y versos que parecen contarnos sobre la fuga de un convicto: Asesino de Mississippi / Corriendo por el camino / A donde sea que te dirijas, chico / Sabes que no puedes mirar atrás…”

Luego The Amboy Dukes se aleja del blues para ponernos en modo psicodélico en “Surrender To Your Kings”, que además de disfrutar el maravilloso solo de Nugent nos dice Drake con su dilatada voz: “Te rindes a tu rey / Aceptando todas sus cosas mundanas / Hasta que lo descubras demasiado tarde, te ha usado como cebo / El pájaro azul sigue cantando, oh ho”

“Flight of The Bird” es la tercera pieza del disco, también sumergida en la psicodelia pero con una guitarra más rockera. “Si pudiera arrastrarme hacia la pared / Y enfrentar todo en mis tripas / Caminar en la oscuridad / Y darles de comer a mis crías / Yo diría «Pajarito, pajarito, despierta que es de día”

“Scottish Tea” y “Dr. Slingshot” completan la primera parte de este fantástico álbum. En la primera, la banda nos sorprende con un instrumental que evoca raíces celtas. La segunda es un rock duro al estilo de The Amboy Dukes con un agudo solo de guitarra en manos de Ted Nugent.




La segunda parte inicia con el tema título. En sus versos nos dice: “Deja atrás tus preocupaciones, ven con nosotros y encuentra / Los placeres de un viaje al centro de la mente / Ven si te importa / Ven si te atreves / Toma un paseo a la tierra dentro de tu mente”

Nugent vuelve a entusiasmarnos con su solo.

Después, la banda interpreta “Ivory Castles”, en la que nos cantan: ¿No son todos los castillos de marfil? / ¿Vale la pena todas las molestias? / Uno incurre cuando se vuelve loco / ¿No son todos los colores del arcoíris? / ¿Vale la pena toda la lluvia? ¿No son las buenas sensaciones? ¿Vale la pena todo el dolor? / Si la vida parece ser un lastre / Mantén tu espíritu alto / Y trata de dejar de depender / En el mundo exterior para traerte alegría”

“Why Is A Carrot More Orange Than An Orange”, es el tercer surco del vinilo en el que la banda parece llevarnos a un plano existencial

Luego el sexteto interpreta “Missionary Man” con la que nos llevan a un terreno metafórico. La batería de Dave Palmer nos atrae con su repique y Nugent, con el órgano al fondo, nos recuerda “dejarnos sembrar”.




Acto seguido surge “Death of Life”, en la que Steve Farmer canta desde una postura derrotista.

En “Saint Philips Friend”, The Amboy Dukes comparte una visión más alegre: La felicidad acaba de llegar / Atravesó mi piel / Perspectivas de las luces navideñas en este momento / Estoy tan profundamente adentro / Porque soy amigo de Saint Philips / He dejado mi mente y mi alma atrás de alguna manera / Pero mi vida significa más para mí que antes / Y no tengo miedo de salir por la puerta / Decir mi nombre no parece una tarea / Tan profundamente en San Felipe amigo”

“I’ll Prove I’m Right”, con la filosa guitarra de Ted nos dice: No sé por qué me siento de esta manera / No he comprado nada pero tendré que pagar / Nadie me va a dejar decir mi opinión / Y ves lo que me estás haciendo / Esta noche probaré que tengo razón Mientras el hombre de cuello trabaja de nueve a cinco / Hombre de cuello azul que trabaja para sobrevivir me alegro de no tener tiempo”




El álbum culmina con la breve “Conclusion”, que en sus versos nos dice: “Ahora mi viaje ha terminado / Y estoy de vuelta donde empecé / Porque he visto cosas más allá de tus sueños más salvajes / Y he buscado en el alma del hombre / Aunque muera desconocido y no reconocido / Me alegro de haber encontrado el tiempo para emprender el viaje / Hacia el centro Hacia el centro De mi mente”

Celebremos esta superlativa placa discográfica que también representó dos cambios importantes en la banda, uno con la entrada del bajista Greg Arama sustituyendo a Bill White y otro con el teclista Andy Solomon reemplazando a Rick Lober.

Leonardo Bigott


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