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The Kik, Art Brut y The Undertones en GetMad!: beat sesentero, potencia indie y euforia punk

The Undertones

The Kiks, Art Brut y The Undertones

Festival GetMad!

Sala But, Madrid

(Septiembre 14, 2018)

 

La edición 2018 del Festival GetMad presentó un cartel muy apetitoso repartido en cinco salas madrileñas. No era fácil decidir por cuál de ellas decantarse ya que la coicidencia de horarios obligaba a esa difícil decisión. La primera fecha, sin embargo, presentaba una atracción ineludible: The Undertones.

La mítica y más importante banda del punk norirlandés celebraba 40 años de sus primeros singles, una ocasión verdaderamente única para disfrutar de canciones que forman parte del soundtrack de muchos que vivieron a tope el período post punk y que siguen manteniendo su vigencia. El cartel, además, incluyó a otras dos fabulosas bandas.

THE KIK

Con la sala casi vacía, a las 19:30 (los horarios se cumplieron con exactitud de reloj suizo), salió a escena el quinteto holandés The Kik, que probablemente no tuvo convocatoria por ser desconocido en España. Sin embargo, su directo es muy entretenido y bien ejecutado. Arjan Spies (guitarra principal, voz), Dave von Raven (voz principal, segunda guitarra, pandereta), Marcel Groenewegen (bajo, coros), Paul Zoontjens (teclados, coros) y Ries Doms (batería), no inventan la rueda ni pretenden revolucionar el rock, pero lo que hacen lo hacen de maravilla.

Su estética –en música y vestimenta- anclada en el riquísimo y rompedor período de la Primera Invasión Británica entre 1963 y 1966, trae a colación el sonido de The Beatles, The Yardbirds, The Animals, The Seekers, The Zombies, The Kinks y otros maravillosos grupos surgidos de ciudades inglesas que cambiaron para siempre la música pop. Es, sin duda, un homenaje de altura.

El público presente se contagió rápidamente con el grupo, que interpretó canciones de los cuatro discos editados entre 2012 y 2017, con éxitos en Holanda como “Simone” (de su debut Springlevend), “Suzy” y “Cupido”. El tema más llamativo fue probablemente “Eriic”, cuyo desarrollo recordó a “I Want You” de The Beatles, con un fantástico solo de guitarra de Spies.

Otro momento álgido ocurrió en “Keije Nagaan”, en la que Zoontjens toca su emblemático Vox Continental acostado al borde de la tarima mientras Von Raven se lo sostiene. Las sorpresas no pararon, con lo cual una de las mejores fue cuando Spies baja de tarima a tocar el famoso surf rock “Miserlou” y se le unen Von Raven y Groenewegen, rodeados por el animado público que para el momento ya había crecido. Sin parar de tocar, subieron a tarima para concatenarla con “Verliefd”.

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Aunque se despidieron, transcurrieron solo segundos para que lanzaran un trío de versiones de canciones muy famosas, cantadas en holandés: “Geen rooie cent” (“Can´t Buy Me Love” de The Beatles), “Ik sta klaar voor jou” (“I´ll Be There For You” de The Rembrandts, que identificó la serie de TV “Friends”) y “Blitzkrieg Bop” de The Ramones.

Todo el mundo contento.

ART BRUT

Había expectativa en muchos que comenzaron a llenar la sala con la banda británica radicada en Berlín. Para una banda formada en 2003 como parte de una generación junto a Arctic Monkeys, Franz Ferdinand, Bloc Party, The Rakes y The Zutons, entre otras, que insufló nuevos aires al britpop, no debe ser fácil haber caído en una especie de olvido tras su cuarto disco Brilliant! Tragic! en 2011, luego del cual se produjo el abandono de dos de sus integrantes. Desde aquel disco han pasado siete años y finalmente se anuncia un nuevo álbum, del cual estrenaron varios temas.

El líder vocalista y fundador, Eddie Argos, sigue siendo el punto focal con su carisma y fuerza vocal, ahora con unos kilos de más. Acompañado de Ian Catskilkin (guitarra líder), Freddy Feedback (bajo) –otros de los dos fundadores-, el llamativo guitarrista Toby MacFarlaine (que sustituyó a Jasper Future y toca bajo con Graham Coxon) y la nueva adquisición, el siempre alegre baterista Charles Layton (de The Wedding Present), se vaciaron en escena repasando temazos de sus cuatro discos, comenzando por “Formed a Band” y “My Little Brother”,que abrían su recordado debut, Bang Bang Rock & Roll (2005).

Argos, con su camisa de tigres, botas plateadas puntiagudas y corte de pelo con flequillo, contrastaba con el aspecto más bien southern rock de MacFarlaine y Feedback, y con la pinta de skater de Catskillin. Un verdadero coctel visual, pero muy coherente musicalmente.

Siguieron con la corta y contundente “Hooray”, de poco más de dos minutos. Fue el momento en que afloraron las reminiscencias de Mark E. Smith y The Fall, influencia mucho más notable en el rock de lo que muchos pudieran sospechar y que siguieron presentes con la pegadiza “Summer Job” del tercer disco Art Brut vs. Satan (2009), que el público acompañó cantando el coro junto a Catskillin. Con muy buen humor durante todo el show, interactuando con el público constantemente, Argos demostró que Art Brut ha regresado con fuerza.  La mayoría de los recordados singles sonaron con desparpajo y potencia, entre ellos “Direct Hit”, “Emily Kane” y “Alcoholics Unanimous” y el más reciente y potente “Wham! Bang! Pow! Let’s Rock Out!”. Además, nos regalaron otros adelantos de su venidero y largamente esperado quinto disco. Art Brut ha renacido.

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THE UNDERTONES

Qué duda cabe que el quinteto de Irlanda del Norte era uno de los platos fuertes del festival, sino el que más por su pedigrí e historia. Para el momento de su aparición en el escenario, la Sala But se había llenado notablemente de fanáticos, parte de los cuales realizaron continuos pogos en los que se combinaron personas de 30 a 50 años.

Con sencillez salieron y se ubicaron cada uno en su puesto, de los que poco se moverían, a excepción del cantante Paul McLoone, el único que no es miembro fundador. Ya nadie echa en falta a Feargal Sharkey, desaparecido de la escena hace mucho tiempo y que rechazó unirse a sus compañeros cuando en 1999 lo llamaron para reunir a la más famosa banda de la era postpunk de su país.

McLoone, que también es locutor de radio y ocasional actor, es un showman. Se mueve con soltura y con dosificados manierismos, maneja al público con simpatía y al mismo tiempo actitud rockera. No pudieron haber elegido un mejor sustituto.

A ambos extremos del escenario se ubicaron los hermanos Damian y John O´Neill, ambos guitarristas, el primero principal compositor y el segundo el guitarrista lider. Billy Doherty, al fondo en la sobretarima, con poca luz, tuvo una noche brillante en la batería, la cual toca agarrando las baquetas como un jazzista, bastante lejos de lo que se podría pensar para una banda de sonido urgente.

Cerca de John, el bajista Michael Bradley, quien hace poco editó un libro sobre su vida con The Undertones. Su estética nada tiene que ver con el punk, sino más bien con una banda cercana y familiar.

El desfile de himnos fue tremendo. Un total 24 canciones en una hora y diez minutos, sin descanso, fue como si nos inyectaran una dosis de lozanía, entre la inevitable nostalgia y la certeza de que su música suena más vital que nunca, quizá ahora con el añadido de las destrezas que han adquirido con los años como instrumentistas, en especial la de los hermanos O´Neill, que luego de terminada aquella influyente primera etapa con The Undertones, iniciaron otra con That Petrol Emotion, quizá la más interesante agrupación norirlandesa de los 80 y 90.

El disco privilegiado fue el homónimo debut de 1979, del cual tocaron once temas. El deja vu para algunos fue total al escuchar la seguidilla de cuatro temas con la que comenzaro, “Family Entertainment”, “Jump Boys”, “Here Comes the Summer” y “I Gotta Getta”. Más adelante también interpretaron “Girls Don´t Like It”, “I Know a Girl”, “Jimmy Jimmy”, “Male Model”, “She´s Runaround”, “Billy´s Third” y “Listening In”. No hay duda que aquel disco que los colocó en el mapa musical británico y luego del mundo, permanece como una de las joyas de la primera era post punk, sonando auténticamente honesto.

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Del segundo disco, Hypnotised (1980), escogieron “Tearproof”, “Wednesday Week”, “Girls Don´t Talk” y la que cerró el show, “My Pefect Cousin”. Del tercero y cuarto disco, Positive Touch (1981) y The Sin of Pride (1983), apenas sonaron una canción de cada uno, “It´s Going to Happen” y “Love Parade”, respectivamente. Más increíble es que de los dos discos publicados en este siglo con McLoone apenas “Thrill Me” haya sido parte del repertorio. Muchas veces los músicos se quejan de que el público solo quiere oír las viejas canciones y poco le interesa las nuevas, pero en este caso pareciera que es el mismo grupo el que las relega.

No faltaron varios de sus más famosos singles, entre ellos el primero de todos, “Teenage Kicks”, lanzado en 1978. Ahí estuvieron “You’ve Got My Number (Why Don’t You Use It?)” y “Get Over You” como testigos de aquellas maneras de finales de los 70, canciones que escasamente sobrepasaban los dos minutos, tiempo suficiente para contar lo necesario y conmocionar a los jóvenes.

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La sonrisa permanente de Damian O’Neill y los agradecimientos finales de todos al borde de la tarima, nos acercaron aun más a estos cinco irlandeses que, sin duda, triunfaron.

Carla Montero/Juan Carlos Ballesta (texto, fotos, videos y redes)