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Tony Allen: adiós al inigualable hechicero del ritmo

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Tony Allen

El legendario e influyente baterista nigeriano, creador del afrobeat junto a Fela Kuti, ha fallecido en París a los 79 años

Bateristas virtuosos y sensacionales en la historia ha habido bastantes. Bateristas notables, con un estilo y sonido reconocible, menos.

Bateristas que carguen con el mérito de haber creado un género musical de impacto universal solo hay uno: Tony Allen.

Su muerte a los 79 años deja un vacío imposible de llenar.

Juan Carlos Ballesta

 

Allí donde el nigeriano Tony Oladipo Allen (1940-2020) metía sus baquetas, inmediatamente lo convertía en suyo, lo infectaba con una especie de pócima secreta que penetraba hasta los tuétanos de sus compañeros músicos y de quien lo escuchaba.

Su estilo único, mezcla de herencia africana, funk, jazz, dub, hip hop, techno y pop, no tiene parangón en la historia de la música popular.

En sus últimos tiempos grabó con una diversidad de propuestas que engrandecieron su legado. Con The Bad, The Good and The Queen, compartió base rítmica con el legendario bajista de The Clash, Paul Simonon, y con el inquieto líder de Blur y Gorillaz, Damon Albarn, un declarado amante de la música africana, quien también lo requirió para el proyecto Rocket Juice & The Moon en 2012.

Su maravilloso álbum de 2017, The Source, junto a músicos franceses, es una joya del afro jazz.

Se atrevió con el legendario productor y DJ pionero del techno de Detroit, Jeff Mills, proyecto que disfrutamos una noche irrepetible del verano de 2019 con más de 10.000 personas en Matadero, Madrid. (Leer aquí)

Su nuevo disco, Rejoice (2020, World Circuit), junto a Hugh Masekela, se había grabado en 2018 antes de la muerte del gran trompetista surafricano.

Su trayectoria está indisolublemente ligada a la de Fela Kuti, junto a quien creó el infeccioso afro beat durante un muy productivo período como director musical de Africa 70 entre 1969 y 1978.

Antes de eso ya era parte de Koola Lobitos, la banda que en los años 60 comandaba Kuti y que luego de un turbulento viaje a Estaros Unidos, cambió su nombre.

Allen para entonces ya se había educado estudiando a los grandes bateristas estadounidenses Max Roach, Art Blakey, con el ganés Guy Warren (luego Kofi Ghanaba), así como con la polirítmia yoruba.

Allen grabó más de 30 discos con Fela Kuti, pero a fines de los 70 se sintió sub pagado y sobre todo sub valorado por una aportación tan relevante como la del propio Kuti. Siendo el director de la banda, buena parte de los músicos se fueron con él.

Por otro lado, el activismo político de Kuti y el pésimo manejo de todo lo que rodeaba al grupo, cuyo entorno crecía descontroladamente, convenció a Allen de tomar su propio rumbo.

En 1984 ya estaba en Londres y un tiempo después se mudó definitivamente a París

Además de su inmenso legado junto a Fela Kuti, Allen publicó 20 discos con su nombre, fue parte de varios proyectos y colaboró con artistas de todo tipo a quienes puso su sello rítmico en algún momento, entre ellos, Gonjasufi, Charlotte Gainsbourg, Air, Jimi Tenor, Sébastien Tellier, Susheela Raman, Zap Mama, Moritz von Oswald…

A Tony Allen, alguna vez Brian Eno describió como “el más grande baterista que haya alguna vez vivido”