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Remain in Light: la cúspide de Talking Heads

Remain in Light

El 8 de octubre de 1980 fue publicado el cuarto disco de la banda neoyorquina, el tercero con Brian Eno, una indiscutible obra maestra

Talking Heads
Remain in Light

Sire. 1980. EE UU

La evolución de la agrupación neoyorquina liderada por el guitarrista, cantante y compositor David Byrne y que conformaban además, Tina Weymouth (bajo, coros), Chris Frantz (batería, coros) y Jerry Harrison (guitarra, teclados) fue realmente vertiginosa desde que comenzaron su asociación con Brian Eno en 1978.

El primero de la trilogía de discos fue More Songs About Buildings and Food (1978), que contenía la versión del tema de Al Green, “Take Me To The River”, que proyectó a Talking Heads más allá de la comunidad art-punk que se había enganchado con el debut Talking Head 77 el año previo.

Luego siguió el monumental Fear of Music (1979), un disco que introducía nuevos elementos cercanos al funk y ambientaciones más oscuras, y que incluía los temas “I Zimbra” y “Life During Wartime”, puertas de entrada a lo que se avecinaba con Remain in Light en 1980.

La escogencia de los estudios Compass Point de Nassau, Bahamas, fue una decisión importante, locación que ya habían probado con More Songs…. Se trataba del estudio creado por el cerebro de Island Records, Chris Blackwell, con foco en el reggae y el dub y en el cual se grabaron durante ese período discos emblemáticos como Nightclubbing de Grace Jones, Riptide de Robert Palmer, el debut de The B52’s y muy especialmente el exitosísimo Back in Black de AC/DC.




La ingeniería de audio correspondió principalmente a David Jerden, tras el abandono de Rhett Davies. En los estudios Sigma Sound de Filadelfia se completó el proceso, mientras que la mezcla se la repartieron a partes iguales Eno, John Potoker y Harrison en Nueva York, y Byrne con Jerden en Los Angeles.

El súper equipo de Remain in Light

El disco representó un abismal salto en el sonido del grupo, nutriéndose especialmente del afro beat de Fela Kuti, que Eno introdujo en la banda.

Pero, aunque es la referencia más obvia, no es la única. Eno estaba interesado en los elementos étnicos introducidos por Holger Czukay en Can, y sobre todo lo que mostró en su disco Movies (1979). Esa extraña fusión entre rock, funk, ritmos africanos y electrónica, fueron la inspiración, que comenzó a notarse en Fear of Music.

El reto fue inmenso. La mezcla incluía ademas, influencias norafricanas, funk, experimentaciones vocales y electrónicas, y compleja polirritmia. Para lograrlo, fue necesario acudir a músicos invitados, los cuales fueron parte también de los conciertos.

Un plantel de lujo conformado por Brian Eno (teclados, percusión, guitarra, bajo, coros y arreglos vocales), Robert Palmer y José Rossy en la percusión, Jon Hassell (trumpetas, vientos), Nona Hendryx (coros) y Adrian Belew (guitarra, guitarra Roland sintetizada), fue fundamental para lograr un sonido robusto y absolutamente contagioso.

Para poder presentarlo en vivo se unieron además Bernie Worrell (teclados), Busta “Cherry” Jones (bajo adicional) y Steve Scales (percusión), creando una banda de altos quilates de nueve músicos como pocas veces se ha visto. Tras esa gira cada uno se dedicó a sus proyectos paralelos, destacando el fenomenal disco de Eno y Byrne My Life in the Bush of Ghosts (1981), con elementos etno-funk.

Entre las influencias que se colaron en el disco estuvieron también las que llevaron la pareja que conformaban Tina y Chris, quienes luego de la gira de Fear of Music viajaron de vacaciones al Caribe donde participaron en ceremonias de vudú haitiano, tocaron tambores y sobre todo, conocieron a la famosa sección rítmica del dub/reggae Sly Dumbar y Robbie Shakespeare.




El proceso de grabación mezcló técnicas adelantadas de sampling, en tiempos en los que no existían aún los recurdos de la era digital ni la informática daba para mucho. La creación de loops rítmicos surgidos de numerosos jams fue clave para lograr el resultado final en el que diversos efectos se fueron sumando.

El proceso obligó a Byrne a cambiar su forma de cantar ya que no se trataba de temas con estructuras convencionales.

Los ocho insuperables temas de Remain in Light

El disco comienza con “Born Under Punches (The Heat Goes On)”, tema que sienta las bases con un ritmo denso y complejo donde destaca el bajo, con una guitarra funky repetitiva. Sobre todo ello, Byrne desarrolla su vocalización, mezclando la narración con frases espasmódicas, apoyado por los maravillos coros de Hendryx, Eno, Harrison, Weymouth y Frantz.

Es la primera vez, de varias, que destaca Adrian Belew, quien llevaba fresca su etapa con Frank Zappa y David Bowie y claramente se llevó esta experiencia a la reformada encarnación de King Crimson que arrojaría su primer resultado unos meses después con el disco Discipline (1981).

Surge entonces “Crosseyed and Painless”, uno de los más sensacionales e infecciosos temas de toda la carrera de Talking Heads, con un ritmo cíclico de evidente inspiración afrobeat y una vocalización de altos quilates, no solo de Byrne sino de Eno y toda la banda.

Es una de esas piezas que invitan sin remedio al baile. Imposible escribir mientras se escucha. Obra maestra que merece ser escuchada en su versión original y disfrutar de su interpretación en directo durante aquella gira de 1980

La pieza que cierra el sorprendente lado A es “The Great Curve”, un trance rítmico de grandes proporciones, en la que todos como una sola entidad nos inducen a una especie de ritual vudú.

Las voces contribuyen especialmente al viaje, pero si hay que destacar un instrumento es el increíble solo de Belew, que en directo adquiere dimensiones demenciales.

Estos primeros 17 minutos nos dejan sin respiración. Sin embargo, aun espera el lado B con cinco temas brutales encabezados por el inigualable “Once in a Lifetime”, cuya letra comienza diciendo: “Y puede que te encuentres a ti mismo / viviendo en una pequeña caseta  / Y puede que te encuentres a ti mismo / en otra parte del mundo / Y puede que te encuentres a ti mismo / tras el volante de un gran automóvil / Y puede que te encuentres a ti mismo / en una casa preciosa / con una esposa hermosa / Y puede que te preguntes a ti mismo: ‘Bueno… ¿Cómo llegué aquí?’”

De esa manera nos introduce Byrne con su vocalización en plan predicador y los movimientos epilépticos mostrados en el famoso vídeo dirigido por la cantante Toni Basil, lanzado en febrero de 1981.

El coro refuerza el mensaje: “Dejando que pasen los días / dejo que el agua me contenga / Dejando que pasen los días / el agua fluyendo bajo tierra / Hacia el mar de nuevo / tras acabarse el dinero / Una vez en la vida / el agua fluyendo bajo tierra”

Paradójicamente, siendo una de las más conocidas piezas de Talking Heads, estuvieron a punto de abandonarla durante las sesiones ya que no terminaban de darle una estructura. Hasta que Byrne apareció con la letra, lo cual motivó a Harrison a realizar sus aportes en el sintetizador y órgano y a Eno a trabajar los coros.

Houses in Motion” seguramente es una de las más bizarras elecciones para editar como single. El ritmo midtempo es hipnótico, apuntalado por la maravillosa intervención de Jon Hassell con su distintivo sonido de trompeta.

Sin embargo, el rasgo más representativo de la canción son las voces colectivas.

El disco continúa con “Seen and Not Seen”, un tema construido sobre un ritmo cíclico que incluye palmas y sobre el cual Belew, Eno y Harrison van incorporando diversas sonoridades de guitarra y teclados, al tiempo que Byrne construye su narrativa.

Listening Wind” envuelve con cierto aroma arabesco y la linea de bajo y la sencilla pero efectiva percusión, a lo cual se suma Byrne repitiéndonos como un mantra: “El viento en mi corazón / El viento en mi corazón / El polvo en mi cabeza / El polvo en mi cabeza / El viento en mi corazón / El viento en mi corazón”

La letra, no del todo clara, trata sobre el temor al terrorismo

Concluye el LP con “The Overload”, el tema más oscuro del repertorio y que escuchado 40 años después hace pensar en su influencia en grupos como Swans, que no mucho tiempo después surgiría también desde las entrañas de Nueva York.




Sin duda, Eno y Byrne supieron elaborar un hilo conductor perfecto, llevándonos del frenetismo tribal a la misteriosa y densa atmósfera de este tema.

“Una señal terrible / Demasiado débil para siquiera reconocer / Un suave colapso / La eliminación de las entrañas/ Estoy conmovido por tus súplicas / Valoro estos momentos / Somos mayores de lo que nos damos cuenta /… a los ojos de alguien”

Como es lógico, un proceso de grabación basado en improvisaciones y en el flujo constante de ideas, arrojó más material, que por razones de capacidad del formato vinilo, no fue concluido.

Afortunadamente, la reedición expandida de 2006 incluye cuatro joyas inconclusas de alto valor.

El novedoso diseño de arte de Remain in Light

El característico diseño de portada fue concebido por Tina Weymouth y Chris Frantz con la ayuda del investigador del Instituto de Tecnología de Massachusetts, Walter Bender y su equipo ArcMac (el precursor del MIT Media Lab).

La idea original para la portada era un collage de aviones de guerra rojos volando en formación sobre el Himalaya, una representación artística de los aviones Grumman Avenger en honor al padre de Weymouth, Ralph Weymouth, quien fue almirante de la Marina de los Estados Unidos.

Mientras que la idea de la contraportada incluía retratos sencillos de los miembros de la banda. Weymouth asistió al MIT con regularidad durante el verano de 1980 y trabajó con el colega de Bender, Scott Fisher, en las versiones informáticas de las ideas.

El proceso fue complicado debido a que la potencia de la computadora era limitada a principios de los 80, a pesar de que ocupaba varias salas. Weymouth y Fisher compartieron la pasión por las máscaras y utilizaron el concepto para experimentar con los retratos.

Finalmente se invirtió el orden ya que a Byrne no le pareció tan cercana al contenido musical la imagen de los aviones, pero se dejó como contraportada ya que coincidía con la crisis diplomática con Irán que había comenzado en 1979.

Remain in LightLos retratos manipulados lucían más apropiados con la idea de la identidad manipulada y perturbada, relacionada con la música. Fue uno de las primeros diseños de arte computarizados dentro de la industria musical.

Pasan los años y Remain in Light conserva todo su poder, como si hubiera sido grabado ayer. ¿Cuántos discos pueden presumir de un contenido relacionado en simultaneo con post-punk, worldbeat, dance-rock, art pop, art rock, new wave, avant-pop, afro funk, funk psicodélico y afro beat?

Un clásico eterno.

Juan Carlos Ballesta



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