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The Good, The Bad & The Queen: la joya pop de la corona

The Good The Bad and the Queen

Comenzando el año 2007 uno de los proyectos más interesantes del inquieto inglés Damon Albarn publicó se homónimo álbum debut

The Good, The Bad & The Queen
The Good, The Bad & The Queen (Debut album)

Parlophone. 2007. Inglaterra

Uno de los acontecimientos musicales más esperados del 2007 fue el surgimiento del proyecto The Good, The Bad & The Queen, producto de la reunión de cuatro músicos de respetada e influyente trayectoria dentro del vasto universo pop.

Aunque la cabeza visible era una vez más el inquieto y versátil Damon Albarn, líder de exitosos proyectos como Blur, Gorillaz o el experimento de fusión Mali Music, los otros tres músicos poseían suficiente peso específico como para convertir al homónimo álbum debut en una de las obras claves de aquel año pero también de los años sucesivos.

La reaparición en grande de Paul Simonon, el bajista de la legendaria banda The Clash, era un acontecimiento que por si solo otorgaba un valor indiscutible a The Good The Bad & The Queen.

Su bajo influenciado por el dub resuena con presencia a lo lardo de los doce temas, como si “The Guns of Brixton”, aquella canción incluida en London Calling (1979), hubiera sido compuesta hace poco y no 28 años atrás.




Por su parte, el guitarrista Simon Tong ya había dejado clara su prestancia junto a The Verve, una de los grupos capitales del pop británico de los años 90. Sin embargo, la presencia más sorprendente era la de Tony Allen, sensacional baterista y percusionista que acompañó al nigeriano Fela Kuti en la definición del afro-beat, un contagioso y complejo ritmo que ha influenciado a varias generaciones de músicos alrededor del planeta.

El aporte de Allen en este proyecto se aleja de aquel frenetismo funk en pro de arreglos más sosegados, aunque su característico estilo queda plasmado en algunas piezas como “Three Changes”, la que le da título al disco y a la banda y en menor grado «Herculean»

Pero Albarn, Simonon, Tong y Allen no fueron los únicos que dejaron su impronta en este estupendo trabajo. Uno de los productores más cotizados del momento, Danger Mouse, integrante de Gnarls Barkley y responsable de las remezclas clandestinas en clave hip hop del White Album de The Beatles, interpreta con sapiencia a los cuatro músicos para lograr un resultado final coherente y delicioso.

Desde la primera pieza, “History Song”, queda claro que este disco destila buen gusto y una alta dosis de sensibilidad pop.

En “80s Life” aflora la nostalgia, mientras “Northern Whale” y “Kingdom of Doom” atrapan sin remedio.




Piezas como “Behind the Sun”, “The Bunting Song”, “Nature Springs”, “A Soldiers Tale” y “Green Fields” hipnotizan con prístinas armonías, emotivas melodías y exquisita rítmica.

A pesar que la voz de Albarn impregna cada canción, hay un evidente deslinde del sonido guitarrero de Blur y de las inflexiones hiphoperas de Gorillaz, incluso de la ironía que caracterizan sus textos.

Tampoco hay muchas huellas de The Verve o The Clash. Los temas políticos, pacifistas y ecologistas predominan, mientras la música está cargada de melancolía, magia, misterio, pinceladas de psicodelia pop heredada de grupos de los años 60 e incluso algo de vaudeville y folk.

The Good, The Bad & The Queen se erigía en 2007 como la nueva joya de la corona.

Juan Carlos Ballesta


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