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Viajando en alfombra mágica con Wooden Shjips (Madrid / Sept 21, 2018)

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Wooden Shjips

Sala Caracol, Madrid

(Septiembre 21, 2018)

 

Hay conciertos que transportan a otra dimensión. Hace 50 años, San Francisco era la capital americana de la contracultura, de los hippies, de la psicodelia, el LSD y el amor libre. En 1967 se llevó a cabo el Verano del Amor que congregó a más de cien mil jóvenes en Haight-Ashbury, el epicentro de toda la movida en San Francisco. Desde allí parecen haber viajado en la máquina del tiempo Erik «Ripley» Johnson (guitarra, voz), Dusty Jermier (bajo), Nash Whalen (teclados) y Omar Ahsanuddin (batería), para montarnos en su alfombra mágica y así viajar con ellos hasta un momento único en la historia de la cultura musical, haciendo escalas en varios episodios relevantes a través del tiempo que alimentan su propuesta. Tal como quedó demostrado en la Sala Caracol en el concierto producido por Giradiscos, su sonido lisérgico sirve por igual para expandir la mente, bailar sobre una nube y batir los brazos al viento como en el Festival de Woodstock.

Los californianos arrancaron con “Eclipse”, de su fantástico nuevo disco V, el primero que editan en cinco años, cuya revisión se completó con “Ride On”, la más sosegada del set, que recuerda al Pink Floyd de la era Echoes y Dark Side of The Moon, y la hipnótica “Staring at The Sun”, cuya referencia más obvia es Spacemen 3.

Durante todo el concierto se hicieron acompañar de proyecciones de imágenes de corte psicodélico (como las que acompañan al video de “For So Long” del disco Dos de 2009 con la que siguieron el concierto), con la intención de servir de complemento al trance que inducen con su música. La iluminación en tarima fue nula, un meta mensaje de que lo importante es la música y no ellos, contribuyendo a crear una atmósfera cósmica y misteriosa, aunque muy difícil para la labor fotográfica. También de Dos, sonó la rocosa “Motorbike”, que llevaban tiempo sin tocar en directo.

El cuarteto se paseó por cuatro de sus cinco discos, dejando fuera su homónimo debut de 2007.  La revisión al magnífico álbum anterior Back To Land (2013), se paseó por “Other Star”, tema que recuerda a Hawkwind; la envolvente “Ruins”, con una guitarra que recuerda a Manuel Göttsching de Ash Ra Tempel y unos teclados a lo Agitation Free o el Eloy de los 70; y “These Shadows”, como regalo final, un guiño quizá a The Stone Roses.

Otro momentazo fue “Flight” (del disco West de 2011), una especie de mantra guitarrero en el que juega papel fundamental el teclado para crear una cortina espacial. Una mezcla de Suicide, 13th Floor Elevators, Spacemen 3 y Hawkwind. De ese disco también tocaron “Lazy Bones”, con un ritmo acelerado y repetitivo, en plan mantra de aroma proto punk a lo Neu!, que puso a todos a danzar.

Aunque Ripley es el que conduce con su alucinógena guitarra y voz lisérgica, hay que destacar el trabajo de Whalen creando atmósferas envolventes y sonoridades cósmicas herederas de la escuela alemana de los años 70, sin las cuales nada sería igual. Es admirable el trabajo metronómico de Ahsanuddin con una sencillísima batería de apenas bombo, redoblante, hi-hat y dos platillos, una mezcla de Klaus Dinger (Neu!, La Düsseldorf) y Jaki Liebeziet (Can). Jermier realiza líneas de bajo en apariencia sencillas pero cuyo fin es mantener una especie de loop como hilo conductor que sin darnos cuenta resulta ser una telaraña que nos atrapa.

Wooden Shjips desapareció de la tarima, el telón se cerró y nosotros nos fuimos flotando por las calles de Embajadores.

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Sufre, de Valencia

Antes del viaje con los californianos, la oportunidad fue para la agrupación valenciana Sufre conformada por Ethan Paul (bajo, sintetizador, voz), Lucía Gea (batería), Morgan Peckosh (batería, clarinete, voz) y Salomón Ibáñez (guitarra), ampliado a quinteto con un guitarrista adicional como invitado. Fue, si nos remitimos a la estética musical, una elección dentro del mismo universo musical de los anfitriones. El grupo abordó una ambiciosa propuesta que se mueve dentro de la psicodelia, el krautrock, el space rock y el post punk, con varias piezas de larga duración en las que Paul, Peckosh y el invitado rotaban instrumentos. “Freedonia”, “Salojuan”, “No Such Water, No Such Wind” y “Santa Cecilia”, fueron algunos de los temas que escuchamos.

La banda es arriesgada en su propuesta, logrando momentos fantásticos con ecos de Ash Ra Tempel, el proto punk de Neu!, Amon Düül II e incluso la propia Wooden Shjips, entre otras influencias. La baterista Lucía Gea hace un trabajo fenomenal, así como el guitarrista Ibáñez, quien aporta el componente cósmico. Siendo una banda relativamente nueva, con grandes ambiciones, aun tienen detalles por corregir como por ejemplo temas no suficientemente ensayados (el último que tocaron). También deben trabajar más el componente vocal, poco convincente y a veces forzado. En cuanto a la puesta en escena, esta requeriría que Paul no estuviera atravesado rompiendo con la armonía y fungiendo de punto focal innecesariamente. A Sufre se le presenta un buen horizonte y hay que seguirle los pasos.

Juan Carlos Ballesta/Carla Montero (Texto, fotos y videos)