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40 años de Drums and Wires, punto de inflexión en la carrera de XTC

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XTC Drums and Wires

En agosto de 1979 la agrupación inglesa editó su primer disco con Dave Gregory, comenzando una fructífera e inolvidable etapa de 20 años

XTC
Drums and Wires

Virgin. 1979. Inglaterra

Tras los dos primeros discos, White Music y Go2, publicados ambos en 1978 en plena urgencia punk, el grupo de Swindon sufrió el primer cisma interno con la salida del teclista Barry Andrews, cuyo aporte era fundamental y distintivo.

Sin embargo, lo que parecía un difícil trance se transformó en una oportunidad fabulosa con la entrada al grupo del guitarrista, teclista y arreglista Dave Gregory. A partir de ese momento, XTC ganó en elegancia y sofisticación.

Drums and Wires fue el primer paso de una prolífica etapa que a su vez se dividió en dos, culminando la primera en el momento en que decidieron no presentarse más en directo, apenas comenzando la gira de English Settlement (1982), tras el colapso nervioso de Andy Partridge.

Con Gregory, los dos fundadores, Partridge (guitarra, voz) y Colin Moulding (bajo, voz), ganaron un músico fantástico que contribuyó a pulir brillantemente la seguidilla de álbumes Mummer (1983), The Big Express (1984), Skylarking (1986), Oranges and Lemons (1989) y Nonsuch (1992), además de las dos maravillas psicodélicas bajo el pseudónimo de The Dukes of Stratosfear, 25 O’ Clock (1985) y Psonic Psunspot (1987).

El primer punto de inflexión de XTC

Andrews había propuesto varios de sus composiciones para Go2, pero la mayoría fueron desechadas, lo que influyó en su percepción acerca de la poca influencia que tenía en las decisiones grupales. En plena gira, decidió abandonar para formar The League of Gentlemen con Robert Fripp (King Crimson), potente pero efímera banda que dio paso a Shriekback, su verdadero proyecto de vida que aún perdura.

Partridge y Moulding decidieron no convocar a otro teclista sino incluir a otro guitarrista. El elegido fue Dave Gregory, a quien no hizo falta demasiado esfuerzo para demostrar su talento. En unos pocos conciertos ya se había acoplado.

Una docena de gemas y varios bonus

Como herencia de los año 60, aún se estilaba que los grupos publicaran canciones en formato single 45 r.p.m. que no eran incluidas en los LPs. “Life Begins at the Hop”, una composición de Moulding, fue escogida como single por Virgin Records, publicada en abril de 1979, cuatro meses antes.

El pegadizo tema se convirtió en un éxito y 40 años después sigue conservando intacta su frescura. Fue dejado fuera de la versión británica de Drums and Wires, pero acertadamente incluido en la edición norteamericana.

Otro temazo de Moulding abría el disco. “Making Plans for Nigel” es, sin duda, uno de los grandes de la discografía de XTC y su sonido establecía diferencias de entrada con los álbumes anteriores.

En buena medida se debe al aporte del ingeniero Hugh Pagdam, quien experimentó con sonido expansivo para la batería de Terry Chambers y las guitarras de Partridge y Gregory. De ahí el nombre del disco: baterías y cables.

Una canción más rabiosa pero con sentido de la melodía, “Helicopter”, sigue en el orden. La sección rítmica y la neurótica vocalización de Partridge identifican el tema. Tras él, irrumpe “Day In Day Out”, más melódico y de estructura sencilla. Es quizá el momento en que se repara totalmente en la ausencia de los teclados de Andrews.

La saltarina composición de Partridge, “When You’re Near Me I Have Difficulty”, es una de las mejores del disco, con corto pero estupendo solo de guitarra de Gregory. El tercer tema de Moulding fue “Ten Feel Tall”, de exquisito aroma acústico, que se regrabó en marzo de 1980 para el single.

El potente funky “Roads Girdle the Globe”, cierra el lado A, llamando a voltear el vinilo sin dilación. Los coros tribales y la contundente batería lo identifican.

El lado B lo inicia “Real by Reel”, uno de esos característicos temas de Partridge que se queda grabado a la primera escucha. Posee otro mini solo de guitarra fantástico. El tema más largo del disco es “Millions”, con un trabajo rítmico muy interesante y no convencional, sobre el que navegan las guitarras y voz.

El cuarto y último tema de Moulding, “That is the Way”, es probablemente la canción que más cambios posee y sin embargo es muy coherente y por ello está entre las mejores. Contribuye de manera especial la trompeta de Dick Cuthell.

El más notable vínculo con el período anterior es “Outside World”, urgente y frenética, la más corta del disco. Da paso a la contagiosa “Scissor Man”, alineada con el new wave más bailable.

El cierre del álbum es con la intensa “Complicated Game”, una de esas composiciones de Partridge de tenso desarrollo rítmico y guitarrero, en la que despliega toda su neurosis vocal. Gran cierre.

El tiraje inicial incluía un EP de tres canciones, “Life Begins at The Hop” y dos cortos y movidos temas: “Chain of Command” y “Limelight”. Los tres forman parte de las reediciones en CD.

La notable producción de Steve Lillywhite y el llamativo y colorido diseño de arte de Jill Mumford, redondean un disco muy importante en la imprescindible discografía de una de las bandas claves en la historia del pop británico.

Juan Carlos Ballesta