Inicio Ahi estuvimos Yordano (Aula Magna de la U.C.V, Caracas) (Mayo 27, 2016)

Yordano (Aula Magna de la U.C.V, Caracas) (Mayo 27, 2016)

1952
Yordano
Yordano
Aula Magna de la U.C.V., Caracas
(Mayo 27, 2016)
Uno de los acontecimientos más esperados y celebrados del año es sin duda la reaparición de Yordano, tras un complicado e incierto trasplante de médula y un difícil pero afortunadamente positivo período postoperatorio en Nueva York. Por ello, este concierto revestía una especial importancia y así lo entendió su público, que abarrotó el emblemático Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela y estuvo sintonizado durante cada minuto del generoso concierto que incluyó 26 canciones, entre ellas buena parte de las más conocidas de su trayectoria.

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El dificultoso acceso a los estacionamientos cercanos al Aula Magna y luego al propio recinto retrasó casi una hora el comienzo del show. La gente ya ubicada en sus butacas cada cierto tiempo aplaudía en señal de impaciencia, y cuando finalmente se apagaron todas las luces de la sala la euforia contenida hizo su primer acto de presencia al proyectarse  un corto video de Yordano, caminando con lentitud por un pasillo del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de N.Y. durante su proceso de recuperación.

De inmediato, la potente voz de Trina Medina de apoderó del ambiente, una intervención acapella que daba la bienvenida a Yordano y a todos. Aparecieron entonces Los Vasallos de Venezuela (voces, tambores y luego bailarines), en una especie de celebración anticipada de lo que sería la velada. Y como era lógico, la intervención de Yordano comenzó con “Madera fina”, junto a Medina y una banda de altos quilates conformada por Eddy Pérez (guitarra y dirección musical), Hildemaro Álvarez (teclados), Javier González (batería), Carlos “Nené” Quintero (percusión), los coros de Thalía Samerjian y Ángel Hasegawa, la sección de metales conformada por Frank Haslam (saxo), Gerald “Chipi” Chacón (trompeta) y David González (trombón); y la gran sorpresa de Los Crema Paraíso, vale decir, José Luis Pardo (guitarra rítmica), Neil Ochoa (percusión) y Bam Bam Rodríguez (bajo). En tarima tres generaciones de músicos que funcionaron de maravilla.

La primera parte del show fue aprovechada para tocar canciones nuevas, comenzando por la que da nombre a esta gira, “Una vez más”, con aroma jamaiquino. Luego siguió, “Que sería de mi sin ti”, que con voz quebrada dedicó a su esposa Yuri Bastidas, bastión fundamental en todo este proceso y a la vez su manager. El tema, como muchos durante el show, contó con proyección de ilustraciones muy bien logradas. “Solo ilusión”, en su distintivo estilo, completó el primer lote de estrenos, adelanto del Yordano del futuro, y eso ya de por si valió la noche. Este segmento inicial tuvo las emociones a flor de piel, con lágrimas en los ojos no solo del cantante sino de muchos presentes.

Una adaptación que ya viene tocando desde hace algún tiempo de “Vivir en Caracas”, la canción más antigua del repertorio (parte de su primer disco solista de 1982, Negocios son negocios, cuando era Giordano) fue el preámbulo de “Hoy vamos a salir”, primer acercamiento a su paradigmático disco homónimo de 1984, el primero con el nombre Yordano, un repaso que luego de cantar “Lejos”, continuó con “No voy a mover un dedo” -la primera que la audiencia cantó a todo gañote- y poco después, “Chatarra de amor”.

Yordano
Foto: Juan Carlos Ballesta

Hace 30 años se editó el disco que terminó de encumbrar a Yordano al Olimpo de la canción de autor venezolana. Aquel álbum, “Jugando Conmigo” (1986) contiene varias de las canciones más representativas de su carrera que no por casualidad estuvieron entre las que más conmovieron a la audiencia. Ese recorrido comenzó con “Muñeca de lujo” y más adelante con “Perla negra” y “Días de junio”, con gran solo de guitarra de Eddy Pérez, sobreviviente de aquella Sección Rítmica de Caracas junto al legendario Nené Quintero. El complemento de Pérez y José Luis Pardo fue notable, tal como fue la base rítmica de Javier González -preciso y ágil en la batería- y Bam Bam Rodríguez con su expresivo y envolvente bajo. Por su parte, ubicado al extremo derecho del escenario, Álvarez con su característica gorra con visera hacia atrás, hizo un trabajo impecable en los teclados, construyendo sonoridades para introducir ciertos temas, colchones instrumentales necesarios para que otros se lucieran o haciendo solos sin los cuales las canciones no serían las mismas.

En medio de este paseo por el pasado glorioso, Yordano dejó que Los Crema Paraíso tocaran “El Catire”, una estupenda revisión del clásico tema de Aldemaro Romero. Ese mismo segmento lo utilizó para estrenar otros dos temas con su guitarra acústica. El primero, probablemente titulado “Un gran adiós” y el otro sin nombre todavía (que incluye de nuevo, según explicó, la palabra “cruel” y que tocó más lento para no olvidar la letra), ambos de corte intimista. Las visuales ayudaron a crear el ambiente. Muy adecuada fue la inclusión del sensible tema “Azul”, de su primer disco del siglo 21, Secretos de la noche (2002), con imágenes de Nueva York al fondo.

Tras la siempre esperada “Perla negra”, regresó a 1984 con “No queda nada” y “Aquel lugar secreto”, que contó con una pareja de bailarines al fondo de la tarima, que pasó un poco desapercibida. “Días de junio” la cantó toda la audiencia y su mood melancólico transmutó rápidamente a uno más festivo con “Bailando tan cerca”, que paró de sus butacas a muchas mujeres para bailar en unos centímetros. Hubiera sido ideal concatenarla con “Media luna”, cuyo ritmo dominicano era la perfecta continuación, en lugar de la más dramática (pero excelente) “Triste historia”, una de las tres canciones que Yordano regrabó tras haberlas incluido en su debut de 1982 (las otras son “Perla negra” y “Días de Junio”). Uno de los grandes momentos ocurrió con “Manantial de corazón”, que mostró al Yordano más pletórico, junto a los coros de Trina Medina.

Una gran sorpresa sobrevino no solo con la escogencia de “Querida”, el tema popularizado por el mexicano Juan Gabriel justo en 1984 el año en que Yordano irrumpió con fuerza, sino con la aparición en escena de Colina, cuya intervención fue muy adecuada. Durante ella, un pequeño susto se apoderó de todos cuando Yordano en un mal cálculo tropezó al tratar de sentarse. Pero luego bromeó con esa situación. A pesar del ostracismo en el que ha estado Colina desde finales de los 80, es claro que sigue conservando el cariño y respeto de la gente, y lo mejor es que mantiene su característica voz. Lo demostró con los aplausos que siguieron a “Querida” y “A la hora que sea”.

El primer gran final fue con “Por estas calles”, que incluyó el arreglo de Miguel Ignacio Mendoza, más conocido como Nacho.

El concierto fue ambicioso en su montaje, y su sobresaliente resultado no hubiera sido posible sin un equipo de trabajo de alto desempeño compuesto por Rafael Rondón (ingeniero principal), Darío Peñaloza (monitores), Valentina Sánchez (iluminación) y las visuales ensambladas por Octavio Suñé que contribuyeron grandemente a darle vistosidad y dinamismo al concierto, cuya producción a cargo de José Luis Ventura y Yuri Bastidas no dejó cabos sueltos, a excepción de los problemas de acceso y salida de la UCV.

En medio de la algarabía y el cántico casi tribal de prácticamente toda la audiencia “y va a caer, este gobierno va a caer…”, sintonizado con las luchas universitarias que esta pasada semana llevaron a estudiantes y profesores a la calle, Yordano salió de nuevo, agradeció a la UCV y a todos los involucrados, presentó a los músicos y habló del mejor futuro que tiene que llegar pronto para Venezuela y arrancó con “Algo bueno tiene que pasar”. Y ya con todos en escena, “Otra cara bonita” cerró, dos horas y media después, una noche que él jamás olvidará, ni ninguno de los presentes.

Juan Carlos Ballesta (Texto y Fotos)