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Yordano y la persistencia de las canciones genuinas

Yordano en Madrid 2024
Foto: Juan Carlos Ballesta

El apreciado y respetado cantautor ítalo-venezolano volvió a Madrid para ofrecer un generoso show con canciones ineludibles y algunas nuevas

Yordano
Concierto en Café Berlín, Madrid

(Noviembre 13, 2024)

Cada concierto del cantautor venezolano nacido en Roma al que hemos asistido a través de las décadas tiene un encanto especial.

Yordano se las ha arreglado para llegar al año 2024 con sus deseos intactos de seguir creando música y dando shows, algo que otros contemporáneos que coprotagonizaron aquella efervescente escena venezolana en los años 80 han perdido desde hace tiempo.

Yordano, sin duda, es un caso especial. Con suficientes canciones a sus espaldas pertenecientes al inconsciente colectivo de varias generaciones de venezolanos y que también otros latinoamericanos conocen bien, todavía lo visitan las musas.

Es de agradecer que no decaiga. Yordano disfruta el contacto directo con su público, que en Madrid como en muchas otras ciudades, está conformado por parte de la diáspora venezolana que siempre lo admiró y siguió

Esta serie de presentaciones en Europa -entre ellas cinco en el Café Berlín de Madrid- forman parte del tour íntimo en el que presenta canciones de su nueva producción, Ida y Vuelta, un puñado de canciones entre las que hay material propio y sorprendentes adaptaciones de algunos de sus héroes e influencias del mundo anglosajón, como ya había hecho alguna vez con el panorama latinoamericano en el disco Que lindas son! (1999).

Yordano esta vez estuvo acompañado por el guitarrista Jomar Daboín, quien hizo un excelente trabajo, con una presencia discreta pero con un aporte fundamental, en especial en los solos.

Yordano en Madrid 2024
Foto: Juan Carlos Ballesta

Con su cercanía característica, entró en el escenario entre aplausos de una sala repleta, se dirigió a un espectador que repetía de la noche anterior, y arrancó con “Locos de amor”, éxito de su cuarto disco, Lunas (1988). Y todos comenzaron a cantar desde la primera estrofa.

Con Yordano cuesta muy poco sintonizarse. En 2024 se cumplen 40 años de su gran irrupción con el homónimo “disco negro”, su segundo álbum y el primero con el sello Sonográfica y la famosa Sección Rítmica de Caracas.

Las canciones de ese disco son siempre ineludibles, y aprovechando este simbólico aniversario, nos regaló una seguidilla infalible: “Manantial de corazón” -con un gran solo de guitarra de sabor ligeramente aflamencado-, “No voy a mover un dedo” (previa a la cual confesó que habia cogido un catarro llegando a Madrid.. y alguien le decía “ron seco” y el respondía “esos tiempos pasaron”), “Hoy vamos a salir” y “No queda nada”, que no fueron las únicas del exitoso álbum.

Yordano, tomándose un amplio espacio de tiempo se explayó empezando por comentar que la nueva gira habia empezado en Nueva York un mes atrás, en un local llamado Joe’s Pub, y anunció la salida de un álbum nuevo (el primero desde 2020) con el título de Ida y Vuelta.

Es una ida al pasado hasta el momento en que empecé a hacer canciones y la vuelta al presente. En el año 70 estaba empezando a estudiar Arquitectura y cerraron la Universidad Central y entonces me fui a Londres, que entonces era barato porque una libra eran 10 bolívares.

Me fui con mi amigo más antiguo, desde niños hasta hoy, quien vive ahora en Madrid. Tuve que prometerles a mis papás sobre la biblia que iba a terminar Arquitectura (risas). Mi papá habia estudiado Filosofía y Letras pero no entregó la tesis y se arrepintió toda su vida, y los padres proyectan en sus hijos todas sus vainas, y a veces los joden con eso.

Mi intención era ver en Londres todo lo que podía verse en 1970 y 1971. Lo primero que hicimos fue ir al Festival de la Isla de Wight donde tocó Jimi Hendrix, The Who y todo lo que se podía ver

Yordano en Madrid 2024
Foto: Juan Carlos Ballesta

La historia continuaba –Yordano es un gran conversador- hasta llegar al punto en el que se dio cuenta que tenía que buscar su lenguaje musical -su voz- y ello llegó con su primer gran guayabo. “Fue una serenata a una novia que habia tenido por seis años. Ya de vuelta en Caracas fui a su casa en la alta Florida un día casi a medianoche. Entré al jardín, los dos pastores alemanes me conocían, llegué al porche y me senté en unos escaloncitos. Esa canción la grabé años después con Sietecuero (y tocó un extracto de “Trataré”) y con ella encontré mi voz

El cuento termina cuando vi llegar un Jeep verde y llega ella con el tipo con el que estaba saliendo. El tipo me vio feo como si quisiera golpearme, pero yo estaba en forma, estaba en mis tempranos veinte. Cuando ella cerraba la puerta le puse el pie y le dije que le habia hecho una canción y la toqué. No se si la oyó pero al día siguiente el guayabo se acabó

Cuando estaba con Sietecuero hice una versión en español del clásico ‘Summertime’ y la tocábamos como una guajira. Mas adelante seguía adaptando al español canciones que me gustaban y me dije que algún día haría un disco con esas canciones que siempre me gustaron. Hace tres años comencé por fin a trabajar en esto. En el camino me entero que no era tan facil hacer las adaptaciones y los autores no se han muerto en los últimos 50 años, con lo cual tuve que contratar un abogado para gestionar las licencias, y me las dieron para cinco canciones. A Sony Latin le gustaron”

Y tras ese largo, interesante y necesario monólogo, anunció la primera de las que tocaría, una de las más conocidas del gran Tom Waits, “Downtown Train” (Rain Dogs, 1985), rebautizada “El último tren”.

Yordano en Madrid 2024
Foto: Juan Carlos Ballesta

La adaptación al español le quedó realmente fenomenal. Y enseguida siguió con una que ya había dejado colar en algunos shows años atrás, “Wild Horses”, balada de aroma country de Jagger y Richards para el imprescindible disco Sticky Fingers (1971). Yordano la rebautizó “Potros salvajes”, quizá porque ya tenia el tema “Triste historia (caballos salvajes)” en su debut Negocios son negocios (1982).

La adaptación, mas corta que la original, es sin duda la manifestación fehaciente de lo que significa traer con acierto a su propio territorio un tema ampliamente conocido.

Y claro, Lennon y McCartney, no podían faltar. La escogida fue la maccartniana “For No One” del disco Revolver (1966), una de las mas exquisitas del riquísimo repertorio beatle.

Ayer no la toqué, pero hoy si. Es de un precursor del blues que murió en 1939 -se refería a Robert Johnson– y las versionaron los Rolling Stones en Let it Bleed (1969). Se llama “Love in Vain” y la llamé tal cual, “Amor en vano”)». De todas, es la adaptación más alejada, tanto que no es tan facil identificarla. Y eso, precisamente, le otorga un aura especial.

Ahora vamos con la mía. Es de celos. Es amarga. Se llama ‘Alma vacía”. La pieza tiene el sello distintivo de Yordano, con una letra ciertamente de decepción amorosa agría. Muy buenos los coros de Jomar Daboín.

Yordano en Madrid 2024
Foto: Juan Carlos Ballesta

Finalizado el generoso y muy bienvenido segmento del nuevo disco, Yordano regresó a los clásicos inmortales con “Días de junio”, uno de sus temas más sensibles, originalmente incluido en Negocios son negocios y regrabado con mejor producción para Jugando conmigo (1986). Impresionante como fue cantado por todos.

Robando azules”, de Finales de siglo (1990)- siguió en el orden, y luego de la primera estrofa, Yordano olvidó la siguiente. Y como esta canción también pertenece al inconsciente colectivo de dos o tres generaciones de venezolanos, la gente ayudó a retomar el hilo. A muchos les dio por hacer la segunda voz de Trina Medina.

De vuelta a 1984, “Aquel lugar secreto” generó suspiros con los primeros acordes y enseguida como si de una coral se tratara, todos acompañaron cada línea de la letra con el clímax en “y rodé como una piedra, cuesta abajo en tu cintura, enamorado como el río, desbocado y sin temor...” Gran trabajo de Daboín.

Y aun faltaba “Perla Negra”, quizá la canción más poética de Yordano, un bolero envenenado también cantado apasionadamente por el público. Y aquí estuvo quizá la mejor intervención de Daboín, con un magistral solo con sabor a son cubano.

Del disco anterior, Después de todo (2020) -que nos dio pie para una larga entrevista en plena pandemia- tocó “Enamorarnos otra vez”, sin duda reflejo de su vuelta a la vida tras aquel delicadísimo trasplante de médula que lo puso al borde de la muerte y mantuvo a cientos de miles de seguidores en vilo.

Yordano en Madrid 2024
Foto: Juan Carlos Ballesta

De forma sincera y graciosa, Yordano dijo que era la última canción, pero que siempre sales y vuelves a entrar, y pidió que si querían más lo pidieran pero “sin que yo me vaya, así me ahorran el camino”, ante las risas de todos.

La falsa última pieza fue “Madera fina”, otro de sus exitazos, aquella en la que la potente voz de Trina Medina se lucía. La gente trató con las palmas de buscar aquel pegadizo ritmo de la original, con limitado éxito.

Como cabía esperar, todos corearon “otra otra otra” y arrancó “Otra cara bonita”, y ya para ese momento el tiempo se había venido encima. Pero Yordano no se enteraba, y generoso como siempre podría cantar hasta el infinito.

Una canción que había excluido del repertorio por hastío regresó: “Por estas calles”. Un tema del disco De Sol a Sol (1992), que en su momento identificó a la telenovela del mismo nombre con guión del controvertido Ibsen Martínez (fallecido este año, aunque Yordano eludió mencionarlo) que presentaba a una sociedad en crisis y al mismo tiempo alimentaba la anti-política que ya sabemos hacia donde llevó a Venezuela.

Pasadas más de tres décadas, es realmente triste que el contenido de la letra no solamente siga vigente sino que sea mil veces peor. Y la paradoja fue que la evidente nostalgia presente en el Café Berlín, con “Por estas calles” se antojó casi trágica.

No había más canciones en el setlist, pero Yordano, desafiando al tiempo, decidió despedirse con otro clásico de 1984: “Chatarra de amor”.

Tras una hora y cincuenta minutos, entonces si Yordano se despidió ante el agradecimiento colectivo, dejando la siempre reconfortante sensación de estar presenciando a un artista genuino e inagotable. Sus show en Madrid, gracias a Ventura Producciones, se extendieron a cinco.

Juan Carlos Ballesta


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