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Let it Bleed: el cierre de una tumultuosa etapa para The Rolling Stones

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El 5 de diciembre de 1969 fue editado el octavo disco de los Stones, significando la transición entre Brian Jones y Mick Taylor en un año muy complicado

The Rolling Stones
Let it Bleed

Decca/Abcko. 1969. Inglaterra

El 5 de diciembre de 1969 veía por fin la luz Let it Bleed, el último disco de los Stones –octavo en Gran Bretaña y décimo en Norteamérica- editado en las postrimerías de la convulsa década de los años 60, durante la cual la banda londinense pasó de tocar en pequeños bares a grandes espacios y a convertirse en piedra angular del rock y la contracultura.

Para los Stones, aquel año fue agridulce. En junio Brian Jones fue expulsado del grupo tras un período de tensión con Jagger y Richards que se tradujo en una notable disminución de sus aportes al grupo desde Beggars Banquet (1968).

El 3 de julio, menos de un mes después de la amarga decisión, apareció ahogado en la piscina de su casa y las especulaciones comenzaron.

Let it Bleed fue el último disco en el que Jones aparece, aunque solo lo hizo en dos temas. Apenas con tiempo para ensayar, Mick Taylor -el gran sustituto- participó en otras dos.

El resto del álbum fue trabajado como cuarteto, con la ayuda de algunos ilustres invitados como Al Kooper, Nicky Hopkins, Ian Stewart, Leon Russell -todos al piano- Ry Cooder (mandolina), Jimmy Miller (percusión) y el –desde entonces- inseparable saxofonista Bobby Keys.

También fue el último álbum en estudio grabado para el sello Abcko -subsidiaria del conglomerado Decca-, cuyo propietario Allen Klein les hizo firmar un leonino contrato siendo muy jóvenes que les ha impedido tener control sobre su obra de los años 60.

Prácticamente todas las piezas de Let it Bleed -con la excepción de “Country Honk”, una versión country del single “Honky Tonk Woman” lanzado meses antes- han sido desde entonces parte fundamental del repertorio en vivo.

Las nueve sólidas canciones de Let it Bleed

Gimme Shelter”, con su fabulosa guitarra y controversial letra, es uno de los mejores temas de su discografía. La voz sensacional de Merry Clayton -grabada una madrugada en Los Angeles estando ella embarazada- otorgó un carácter especialmente dramático al tema.

La maravillosa adaptación del blues de Robert Johnson, “Love in Vain”, y el rural blues “Country Honk” -con el gran fiddle de Byron Berline-, contrastan con el inicio del disco y pincelan al disco con elementos de la Norteamérica profunda que habían introducido en el disco anterior.

El disco vuelve a cambiar con la fuerza arrolladora de “Live with Me”, que marca el inicio de las colaboraciones del gran saxofonista Bobby Keys, aparte de ser uno de los primeros temas en los que tocó Mick Taylor.

El lado A lo cierra la alucinógena “Let it Bleed”, con sus referencias a drogas y sexo, así como a la dependencia emocional. El piano de Ian Stewart resulta fundamental a lo largo de toda la pieza.

El intenso blues rock “Midnight Rambler” –considerado por Richards una de las obras capitales de él y Jagger- da inicio al lado B.

Es un tema realmente catártico en el cual la armónica posee un rol dominante en la dinámica del tema, desde su enérgica parte inicial hasta el libidinoso segmento medio que en directo ha servido siempre para soltar los demonios. Es uno de los incursiones finales para Brian Jones, con una discreta ejecución del auto-harp.

El fabuloso country-blues “You Got The Silver” fue la primera canción con Keith Richards como cantante solista. Jagger la había grabado también, pero la inspiración de Keith fue notable. En este caso, Jones, de nuevo en el auto harp tuvo más presencia.

El piano de Nicky Hopkins y el bajo de Bill Wyman dan inicio a “Monkey Man”, uno de los temas de mayor pegada que cuenta con una frenética vocalización de Jagger, un vibráfono tocado por Wyman, el productor Jimmy Miller a la pandereta, Richards a la guitarra slide y la ágil batería de Charlie Watts.

El cierre no podía ser más épico con “You Can´t Always Get What You Want”, a la manera de “Hey Jude” de los Beatles, pero con un coro de verdad. La canción ya había sido estrenada un año antes en la extravagancia “Rock and Roll Circus”, pero fue grabada para el disco unos meses después.

Para cerrar aquel año 1969, el 6 de diciembre, justo un día después del lanzamiento de Let it Bleed, se presentaron como estrellas del cartel del Altamont Speedway Free Festival. Durante la interpretación de “Sympathy for the Devil” fue asesinado un espectador por un guardia de seguridad perteneciente a los Hell´s Angels.

En casi diez años no volvieron a tocar esa legendaria canción. Reaparecerían en 1971 con su propia disquera y el famoso logo de la lengua, dando inicio al glorioso período con Taylor que arrojó cuatro discos imprescindibles en la historia del rock: Sticky Fingers (1971), Exile On Main Street (1972), Goat´s Head Soup (1973) y It’s Only Rock and Roll (1974).

La emblemática portada muestra una escultura surrealista diseñada por Robert Brownjohn, que consiste en el LP siendo reproducido por un fonógrafo antiguo, y encima una serie de elementos apilados: el reel de una cinta, un reloj, una pizza, un neumático de bicicleta y un pastel con crema y unos figurines representando a la banda.

Nueve inolvidables y muy distintos temas entre sí conforman una obra soberbia que encontró a los Stones totalmente inspirados y que 50 años después continúa conservando su encanto. Déjalo sangrar…

Juan Carlos Ballesta