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Charlie Watts : el beat que nunca muere

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Charlie Watts

El inimitable baterista de los Rolling Stones ha muerto a los 80 años, pero su beat es ya inmortal. Ningún agradecimiento será suficiente.


Es difícil encajar la muerte de alguien que ha sido más que un miembro de una banda famosa a la que se admira.

Charlie Watts (1941-2021) es parte de mi familia, como un tío sabio y ejemplar, respetado e inspirador, que ha estado ahí siempre, desde que tengo uso de razón.

Y nunca es fácil dedicarle unas líneas a un ser querido.

Juan Carlos Ballesta

Charlie había cumplido 80 años el 2 de junio, ocasión que me motivó a escoger 30 de sus más grandes ritmos, incluyendo algunos con sus proyectos solistas. (Ver aquí)

Para muchos como yo que decidimos escoger la batería como instrumento -quien sabe porqué razón- y que nos descubrimos a la música muy pronto -casi en paralelo a saber leer y escribir- los Stones y los Beatles, Charlie y Ringo, fueron un norte.

Charlie, aunque quizá para cualquiera no sea fácil percibirlo, siempre tuvo una particular manera de tocar. Lejos de lo circense, con su batería Gretsch de cuatro tambores, tres platillos y una sonrisa, le dio forma a un estilo único que sirvió de soporte a la más legendaria y longeva banda de rock.

Charlie Watts

Charlie era un jazzista -y así cogía las baquetas- que adaptó su estilo al rock, y quizá por ello siempre fue distinto al de los demás. Su golpe solía estar fracciones de segundo por detrás de los riffs de guitarra y las líneas de bajo, lo cual se nota quizá más en los redobles (fills), tan suyos, tan inusuales para el rock.

Charlie Watts

Cuando el 5 de agosto los Stones comunicaron oficialmente que Charlie Watts no podría participar en la conclusión del No Filter Tour por varias ciudades de Norteamérica y que su lugar lo ocuparía Steve Jordan, los sentimientos fueron encontrados. ¿Cómo podrían sonar las canciones sin él? ¿Era justo no esperar al compañero de toda una vida?

Charlie declaró que estaba haciendo todo por recuperarse e incorporarse cuanto antes. Pero un escalofrío corrió por nuestro cuerpo, aunque nunca pensamos que un desenlace definitivo podría ocurrir de forma tan abrupta.

Muchos recordamos aquellas palabras de Keith y Mick cuando Charlie enfermó de cáncer de garganta en 2004 y necesitó radioterapia, afirmando que lo esperarían para grabar A Bigger Bang y para aquella maratónica gira que duró dos años, confesando además que los Stones se acabarían cuando Charlie decidiera que no podía seguir.

En 2021, 17 años después, Mick (78), Keith (77) y Ron (74) se quedan viudos de Charlie (80). Porque lo de ellos era un matrimonio. Son casi 60 años tocando juntos, en el caso de Jagger y Richards y 45 para Wood. ¿Que pueden sentir sin que detrás de ellos palpite Charlie, su beat, su sonrisa y su señorío?

Charlie siempre fue un referente que trascendió a su rol de motor rítmico de los Rolling Stones. Con su carácter sosegado y su reconocida elegancia y sobriedad (reconocida incluso por Vanity Fair), se erigió como el equilibrio entre dos fuerzas poderosas, Mick Jagger y Keith Richards, pero primero lo fue de tres, cuando vivía Brian Jones.

Charlie Watts

Su beat inimitable, milimétricamente retrasado, caracteriza cada canción de los Stones, desde los primeros blues y rocanroles en 1963 hasta “Living in a Ghost Town” en 2020.

En casi 60 años, los Stones no grabaron sin Charlie. No salieron de gira sin Charlie. Su rol menos conocido y muy importante fue el de diseñador gráfico, contribuyendo primero con artes a algunos de los primeros álbumes como Between the Buttons (1967), luego como responsable de la conferencia de prensa en la que se anunció el Tour of the Americas en 1975, a partir del cual -junto a Jagger- comenzó a diseñar los elaborados escenarios, que incluyen el Steel Wheel / Urban Jungle Tour de 1989-1990, el sensacional Bridges to Babylon de 1997-1998, el Licks Tour de 2002-2003 y A Bigger Bang Tour entre 2005 y 2007.

Watts, además de su conocido rol en los tambores de los Stones, tuvo varios proyectos musicales en solitario, todos dentro de los linderos del jazz. Con The Charlie Watts Orchestra/Quintet/Tentet publicó seis discos, dos de ellos en homenaje a Charlie Parker, sobre quien en 1964 había también publicado una especie de Cartoon titulado “Ode to a High Flying Bird”.

También exploró el terreno del boogie woogie desde que a finales de los 70 se unió al pianista Ian Stewart en el proyecto Rocket 88, con participación de grandes del jazz británico.

En los 80 -su década más problemática por los problemas de alcohol y drogas, que afortunadamente duraron solo entre 1983 y 1986- se unió a un big band con Courtney Pine, Evan Parker y Jack Bruce.

Quizá su disco más interesante y arriesgado fue la rareza electro-jazz The Charlie Watts-Jim Keltner Project (2000) en homenaje a sus bateristas de jazz más admirados como Elvin Jones, Max Roach y Roy Haynes

El apacible Charlie se las arregló para convivir con sus alocados compañeros Mick, Keith, Brian y Ron, manteniendo su prestancia, lejos de la vorágine que significa la vida de un rock star en sus años más álgidos, las groupies y los excesos, manteniendo su vida privada al margen. En ese sentido se alineó con el bajista Bill Wyman.

Su matrimonio con Shirley Ann Shepperd en octubre de 1964, justo antes del despegue de los Rolling Stones, se mantuvo estable hasta el día de su muerte. Tuvieron una hija (Seraphina) y una nieta (Charlotte).

Con Shirley mantenía un stud de caballos purasangre de raza árabe en Dolton, una villa rural en Devon, donde vivían. Así pasaba su tiempo mientras la actividad con los Stones se detenía.

Charlie murió por complicaciones de un reemplazo de válvula aórtica, un aciago 24 de agosto de 2021

“No se oye nada. Es como si el mundo se hubiese parado”, dijeron sus vecinos apenas se enteraron de la noticia.

Gracias por tanto, querido Carlitos.


Grandes músicos lamentan la muerte de Charlie Watts

Músicos contemporáneos como Paul McCartney o Ringo Starr, sus compañeros de banda Ron Wood, Keith Richards, Mick Jagger y Darryl Jones, y otros habituales invitados de los Stones como Lisa Fisher, así como músicos y bandas de todo el planeta como Primal Scream