Inicio Archivo discografico 50 años del «Libro de Taliesin», segundo disco de Deep Purple

50 años del «Libro de Taliesin», segundo disco de Deep Purple

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Deep Purple

Deep Purple

The Book of Taliesyn

Harvest/EMI. 1968. Inglaterra

 

El Libro de Taliesin es uno de los manuscritos galeses más conocidos y es, además, el título de la segunda placa discográfica de la legendaria agrupación Deep Purple. Alentado por el famoso manuscrito, cuya data es imprecisa pero muchos ubican en el siglo 14, la banda decidió grabar este álbum tan sólo tres meses después de haber editado su primer trabajo. Esa primera versión de Deep Purple, conocida como Mark I, siguió en este segundo set de composiciones donde, al igual que su antecesor, la mayoría fueron compuestas por miembros de la banda y la inclusión de un trío de versiones de temas ya clásicos para la época y bajo la ingeniería de Barry Ainsworth. Destaca en esta ocasión la elaborada portada de John Vernon Lord empleando plumilla y tinta a color. Sería la única vez que el ilustrador cedía sus talentos para tal fin.

“En épocas remotas cuando se hechizaba, en una era de hombres en acero, cuando al hombre no se le enseñaba nada especial, todo era hecho de corazón”, nos canta la corpulenta voz de Rod Evans, quien escribió la pieza junto a Jon Lord (órgano) y Ritchie Blackmore (guitarra). Destacan el solo de guitarra de Ritchie y el espacial ambiente que se siente a lo largo de “Listen, Learn, Read On” (Escucha, aprende, lee). Le sigue “Wring That Neck”, un buen instrumental donde los solos de Lord al órgano y Blackmore destacan. En sus 5’14” el quinteto da visos de madurez respecto a su trabajo anterior. Viene entonces la primera de las versiones en “Kentucky Woman”, tema compuesto por el cantautor de corte romántico Neil Diamond y que es un clásico de su repertorio y, después de esta versión, un clásico de Deep Purple. Blackmore nos ofrece un solo al igual que Lord. En ambos resaltan también la rítmica ejecución de Ian Paice (batería) y Nick Simper (bajo). Este lado A cierra con dos temas en uno. “Exposition”, una descarga instrumental de Paice, Lord, Blackmore y Simper seguida de la hoy clásica “We Can Work It Out” de Lennon-McCartney. Casi al tercer minuto, la primera deja a la segunda los restantes cuatro minutos y es entonces que nos sorprenden las armonías vocales del quinteto.

Blackmore, Evans y Lord compusieron “Shield” (Escudo), una rara pieza de nuestro celebrado álbum. “Mamá hace de reina en la colina de un sueño, mientras los niños juegan en el campo, papá fuma la pipa de una vida mejor y más dulce”, nos canta Rod Evans. La hermosa “Anthem” (Himno), con sus armonías vocales y cierto feeling a Presley, continúa el álbum, “Cuando sopla el suave viento de la noche, a través de mi ventana abierta, es entonces que empiezo a recordar la chica que me traía alegría… Ahora el viento de la noche sopla suavemente la tristeza hacia el mañana, trayendo lágrimas a mis exhaustos ojos, ojos que creí no volverían a llorar”. El hermoso arreglo  de cuerdas de Lord, quien nos transporta al barroco, es uno de los ingredientes más delicados de todo el disco.

Otro clásico, esta vez popularizado entre otros por Ike & Tina Turner, cierra el álbum. Es una extensa y radical versión del tema compuesto por Jeff Barry, Ellie Greenwhich y Phil Spector “River Deep, Mountain High”. La original de 3’40” es superada por 10’12” de este álbum. Es un intento interesante de tornar el clásico tema soul en algo más exótico con una dirección más “progresiva”. Los primeros cinco minutos son una suerte de aleatoriedad musical. La conocida melodía la encontramos después de ese lapso. No es, en mi opinión, el mejor momento de Rod Evans.

The Book of Taliesyn con sus claros acentos psicodélicos y de rock duro y progresivo, aún no hacía calar a Deep Purple en su tierra natal. En Estados Unidos la historia de la banda era muy diferente, pero el tiempo poco a poco los iría favoreciendo. Este álbum ciertamente es un eslabón importante del período formativo y uno que medio siglo después merece ser escuchado nuevamente.

Leonardo Bigott