El 18 de febrero de 2013 se produjo el retorno del cantautor australiano y su fiel banda, después de los dos intensos álbumes con Grinderman.
Nick Cave And The Bad Seeds
Push The Sky Away
Bad Seed Ltd. Australia. 2013
Desde mediados de la década de los 80, los Bad Seeds, el ensamble australiano de Nick Cave, ha sabido demostrar que se puede madurar y desarrollar un código musical peculiar para acompañar la riqueza poética de Nick con instrumentación tan variada que puede ir desde un grupo tradicional de rock hasta la exploración de ambientes tensos con sintetizadores y violines como lo lograron con Push The Sky Away.
Su álbum Dig Lazarus, Dig!!! de 2008 guiñaba más al rock tal como las dos producciones del cuarteto Grinderman, proyecto paralelo de algunos miembros de Bad Seeds, con la intensidad del garage rock e incluso acercándose a la psicodelia.
Declarando un hiato en diciembre de 2011, comienza el proceso detrás del décimo quinto trabajo de estudio de Cave, prescindiendo por primera vez del compañero musical más duradero desde The Boys Next Door, Mick Harvey, después de algunas diferencias creativas.
El bajista Barry Adamson, quien había formado parte del conjunto en sus primeros años, regresa y alterna sus funciones con Martin P. Casey, su reemplazo desde Henry’s Dream (1992).
La contraparte rítmica tiene a Jim Sclavunos y Thomas Wylder tomando turnos en la percusión y Conway Savage se limita a apoyar con voces, aunque en vivo sigue ejecutando teclados.
Warren Ellis brilla como multinstrumentalista principalmente con violín, guitarra tenor y sintetizadores. Nick se dedica al piano y a cantar en las nueve piezas incluidas en este magnífico disco que contiene interesantes imágenes y metáforas, separándose de la narrativa usual que era su sello anteriormente.
La banda comparte la producción de esta placa con Nick Launay, responsable de algunas joyas post punk como PiL, Killing Joke y Gang Of Four, con quien ya habían trabajado desde Nocturama en 2003.
Eligen grabar en una mansión del siglo 19 llamada La Fabrique, que funciona como estudio de grabación y el proceso fue registrado en una gran parte en el filme documental “20,000 Days On Earth” de 2014.
El disco es finalmente publicado el 18 de febrero de 2013 en el sello Bad Seeds Ltd., siendo el primer lanzamiento de la disquera del grupo.
Los formatos variaron entre vinilo, CD, descarga digital y una edición especial de CD y DVD con piezas extras en un empaque que simula un libro, además de un box set con todos los formatos en uno.
La portada es un reflejo de la intimidad de la música de Push The Sky Away, en una fotografía en blanco y negro donde vemos al cantante viendo a su esposa Susie Bick desnuda en su habitación de la casa donde residen en Brighton, Reino Unido.
Como adelanto, el 3 de diciembre de 2012, fue lanzado el sencillo “We No Who U R”, una poesía taciturna y existencialista tan contraria a lo que habíamos escuchado en los últimos años de la banda que cuenta con un video dirigido por el director argentino Gaspar Noé.

El loop electrónico y los largos acordes de teclado de “Wide Lovely Eyes” introducen una canción muy sentida que habla del paso del tiempo combinando la frontal voz de Cave con los quejidos distantes al unísono de Savage.

El aire se torna pasivo agresivo en “Water’s Edge” con el pulsante bajo de Casey en una descripción de la ciudad costera de Brighton y sus jóvenes habitantes, llenos de vida y curiosos a lo que el mundo tiene que ofrecer.

El segundo single de este álbum, “Jubilee Street” usa el nombre de una aparente calle aburrida de Brighton para armar una historia sobre una prostituta llamada Bee, mientras el motivo musical va aumentando sutilmente la velocidad y añadiéndole mayor intensidad con un violín que se hace más y más presente así como la guitarra tenor distorsionada que es rasgada, ambos instrumentos tocados por Ellis.

Conteniendo elementos que continúan dentro del imaginario narrativo de la tercera pieza, “Mermaids” muestra un lado mitológico al hablar de las sirenas que saludan desde las rocas, mientras Nick se escucha convencido de la existencia de estas criaturas.

“We Real Cool” es el ejercicio de composición donde Cave usa la inspiración de wikipedia como fuente de información más allá de su veracidad.
Existe una tensión constante por el ronquido del bajo de Martyn que encuentra respiro con las cuerdas de Warren, aunque tintes de extrañeza se asoman mientras una flauta disonante suena dispersa.

“Finishing Jubilee Street” es la revisión del proceso de escritura y resulta singular cuando un compositor se ve a sí mismo comentando y complementando con este epílogo acompañado un motivo que resulta austero en contraste a las pistas anteriores, en el momento donde Adamson hace lujo de su ejecución en el bajo.

El momento cumbre de este disco ocurre en los casi ocho minutos del potente existencialismo de “Higgs Boson Blues”, pasando por referencias norteamericanas de principios del siglo pasado como ya hemos leído en su libro And The Ass Saw The Angel hasta la mención del ícono pop Miley Cyrus, pasando por la teoría del origen del SIDA por la ingesta de carne de animales silvestres, como simios.
El título menciona a la partícula elemental que negaría la existencia de Dios, a pesar de que la religión siempre ha sido un tema que ha apasionado a Nick a lo largo de su vida.
La exquisita instrumentación juega con las dinámicas que contribuyen al desarrollo de este denso poema antes de la conclusión hipnótica que titula el álbum combinando el pulso cardíaco de la percusión con un envolvente órgano y las voces femeninas acompañadas de un coro infantil.

Fue una sorpresa agradable que durante una presentación en Londres en septiembre de 2017, Cave se adentra en el público donde se encuentra con Bobby Gillespie de Primal Scream y lo invita a cantar el coro de este magnífico cierre.

Resultó ser uno de los álbumes favoritos del año, aclamado tanto por la crítica como por el público debido a su novedoso concepto sonoro dentro de la idiosincracia musical del conjunto.
Un año más tarde saldría el documental donde se juega con el mito detrás del enigmático aunque carismático vocalista y a pesar de la tragedia que representó haber perdido a uno de sus hijos en un desafortunado accidente en 2015, Cave encontró refugio en el emotivo Skeleton Tree de 2016, volviendo a presentarse en vivo.
Push The Sky Away es el documento discográfico donde encontramos una mayor madurez y un renovado norte artístico de Nick Cave and the Bad Seeds sonando vigentes y aún contundentes, sobrepasando las tres décadas de música ininterrumpidas.
IL Gimón



