El 17 de febrero de 1973 fue publicado el sexto disco del super grupo inglés, un clásico tan balanceado como controvertido
Traffic
Shoot Out At The Fantasy Factory
Island Records. 1973. Inglaterra
Chris Wood†, Dave Mason, Jim Capaldi† y Steve Winwood, crearon una mágica fórmula musical mezclando diversos instrumentos como el melotrón, el sitar, el saxofón y el clavicordio, fundiéndolos con elementos del rock psicodélico y más tarde del jazz y la música improvisada.
A esa poción secreta la llamaron Traffic, una de las bandas más veneradas de las décadas 60 y 70, formada en Birminham, Inglaterra, y propulsada por los talentos de Steve y Jim que pudo sobrevivir desde 1967 hasta 2004, encarando varios cambios a lo largo de su historia.
Traffic logró producir álbumes memorables, hoy considerados clásicos, como el debutante Mr. Fantasy (1967), Traffic (1968), John Barleycorn Must Die (1970) y The Low Spark of High Heeled Boys (1971), éste último, predecesor del disco que nos ocpupa y que representa un álgido momento en la vida de esta increíble agrupación que nos dejó una huella indeleble en temas como “Mr. Fantasy”, “Empty Pages” y “Heaven Is In Your Mind” por citar tres de una respetable lista.
Nos recibe una fantástica imagen de dos personas que parecen estar flotando. Creada por Tommy Wright, la imagen es la antesala de los cinco temas que conforman este álbum producido por Steve Winwood, quien además canta, toca las teclas y guitarras; Chris Wood en flauta y saxos; Jim Capaldi en la percusión, coros y producción; Rebop Kwaku Baah en la percusión; David Hood en el bajo; Roger Hawkins en la batería; Barry Beckett en las teclas y Jimmy Johnson en el clarinete.
Los cuatro últimos, miembros de la afamada Muscle Shoals Rhythm Section, agrupación que representó en aquellos días una de las más reconocidas bandas de estudio. Todos bajo la audio ingeniería de Jerry Masters y Steve Melton.
Shoot Out At The Fantasy Factory es un álbum de cinco temas, dos de los cuales ocupan la primera parte y los tres restantes la segunda, para un total de casi cuarenta minutos de una música cautivadora y llena de sorpresas que inician con la percusión del tema título donde, además, la guitarra se eleva por todo lo alto acompañando en ocasiones con acordes y en otras exhibiendo frases interesantes.
En sus versos nos canta Steve: “Te levantas en un día negro, viniendo de una milla de distancia / Y cada vez que te escucho decir que no tengo que ser así / Te escabulles en una luna mala, que proyecta su sombra demasiado pronto / Cuando el hechizo está en sintonía, tu sombra se escapa”
La pieza no se aleja de la influencia de The David Spencer Group, banda donde hizo vida Winwood antes de Traffic.
Los 13:40 restantes son de “Roll Right Stones”, una delicada melodía donde voz, bajo y percusión se entretejen a modo de intro para gradualmente construirse en la medida que órgano, guitarra, piano, saxo y otros instrumentos van integrándose con un motivo recurrente sobre el cual el tema es como una vasija de barro a las que las manos van dando forma.
Steve Winwood nos dice: “Hasta que me enteré a donde iré, a donde iré no se, no se no se donde / El espacio está entre mis ojos / Abre los cielos celestiales / La muerte espera con puertas nacaradas / Aquellos que han sido hipnotizados / Muchos años han ido y venido”
Los suaves pasajes con el órgano al fondo, y luego el piano, son hechizantes.
La segunda parte la abre “Evening Blue”, una hermosa y cadenciosa melodía en slow-tempo con un espectacular solo de saxo alto y versos que parcialmente nos dicen: “Sentado solo junto a la chimenea / Escucha el viento en la parte superior de la chimenea / No he dormido en días y todavía tengo los ojos muy abiertos / Trato de no pensar, pero mi mente no se detiene / Las sombras de la tarde hacen que mi corazón cante / Con el sol poniente volviendo las hojas marrones, sí / Si tuviera un amante cuyo corazón fuera sincero / No estaría solo en este atardecer azul”
Luego, Traffic nos ofrece el instrumental “Tragic Magic” donde lo que pareciera un bongó marca el tempo.
La composición es una excelente muestra de casi siete minutos con varios atractivos, en especial los vientos y los teclados. El tema fue compuesto por Chris Wood.
“(Sometimes I Feel So) Unispired” cierra el álbum. Una vez más la percusión es fundamental como elemento rítimico. El solo de guitarra y el piano dan matices que se diluyen en un final. Nos canta Steve Winwood:“A veces me siento tan poco inspirado / A veces tengo ganas de rendirme / A veces me siento muy cansado / A veces siento que he tenido suficiente / A veces sientes que te han contratado / A veces sientes que te han comprado / A veces sientes que tu habitación ha sido cableada / A veces sientes que te han atrapado / Pero no dejes que te deprima, no, no / No hay razón para no fallar / Tienes que sonreír y poner la otra mejilla / Así que hoy podrías haber terminado / Para mañana estarás navegando / Y ni siquiera escucharás estas palabras que hablo”
La canción, positivista, nos sorprende con su hermosa melodía.
Vayamos entonces a esos días de furia de febrero de 1973 para escuchar una vez más este muy interesante vinilo.
Leonardo Bigott
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