Un 27 de mayo de 1974, el mundo discográfico recibía el segundo LP de la vanguardista agrupación inglesa, origen del Rock in Opposition (RIO)
Henry Cow
Unrest
Virgin Records. 1974. Inglaterra
El rock también tiene sus expresiones vanguardistas y una de ellas es Henry Cow y el disco que hoy nos ocupa.
Perteneciente a esa estirpe que se relacionó con el Sonido Canterbury -aunque en su caso más por las influencias que recibieron de Soft Machine, Matching Mole y Hatfield and The North ya que se formó en Cambridge-, la banda fue un constante flujo de ideas donde rock y jazz coexisten sin medir o plantear formulas rígidas.
Es una propuesta que desde la primera nota ya dice de su gran originalidad y desapego de lo convencional. Fundado en la Universidad de Cambridge en 1968 por los multi-instrumentistas Fred Frith y Tim Hodgkinson, Henry Cow se caracterizó por ser un lugar de encuentro de una extensa lista de músicos inusuales que hacían vida junto al mencionado par, algunos con mayor frecuencia que otros, como es el caso del baterista Chris Cutler, el bajista John Greaves y la fagotista/oboísta Lindsay Cooper†.
Todos protagonistas del disco cuya música compartimos.
En su corta existencia (1968-1978), la producción musical de estos geniales músicos ha dejado un legado de cinco placas discográficas llenas de espontaneidad y organicidad hasta la médula. Este disco es representante fiel de esas características.
Los ocho temas que conforman el álbum fueron grabado en el The Manor Studio de Oxfordshire, entre los meses de febrero, marzo y abril de 1974.
La portada fue la segunda de tres de la serie “calcetines pintados” realizada por el escultor, pintor, ilustrador y escritor inglés Ray Smith. Había comenzado con Legend (1973) y finalizó con In Praise of Learning (1975)
La primera parte consta de tres temas, siendo el último un torrente indetenible de ideas llenas de ingredientes jazzísticos y rockeros a lo largo de doce minutos.
El orden del repertorio abre con “Bitter Storm Over Ulm”, “Half Asleep, Half Awake” y “Ruins” temas que en conjunto ocupan casi 23 minutos, y que modelan de una manera brillante uno de los sonidos más sorprendentes de nuestro tiempo, una mezcla de rock, música académica del siglo 20, jazz e improvisación.
Curiosamente, el ingeniero de sonido de la segunda parte de “Ruins” fue un mozo de nombre Mike Oldfield -para ese momento ya con su magna obra debut Tubular Bells en pleno impacto-, pero mas allá de tan agradable sorpresa, escuchar como se entrelazan, entran y salen violín, órgano, oboe, fagot, flauta dulce, saxos, clarinetes, piano, xilófono, bajo, batería y guitarra, es un total deleite sonoro.
La primera y tercera composición son obra de Frith mientras que la segunda es de Greaves.
La más breve “Solemn Music” nos abre las puertas de la segunda parte con un toque nostálgico que pronto cede espacio a “Linguaphonie”, una pieza cargada de misterio y voces que parecen juguetear en el tiempo.
Luego, sigue un aparente caos sónico en “Upon Entering The Hotel Aldon”, tema donde los vientos destacan por su desenfreno e intensidad.
En la pieza titulada “Arcades” el planteamiento es más individual. La composición refleja un sentimiento de soledad que luego nos deja con el tema final, “Deluge”, obra que inicia fragmentada y que el tiempo parece ir ordenándola como si fuera un rompecabezas que está colgando de la nada. Acá, se escuchan voces casi ininteligibles al fondo.
Vale decir que en sus elementos, la música de Henry Cow es siempre un desafío que sucede en un territorio en ocasiones hostil, en otros llenos de cierta dulzura y a veces más o menos congruentes pero siempre hermanada con el espacio-tiempo y una naturalidad inquebrantable.
Su propuesta, alejada de convencionalismos, y las posturas de sus integrantes opuestas a las premisas de la industria musical dominante (que siempre los ignoró), dio origen a una corriente estética y principista que bautizaron como Rock in Opposition (RIO), que fue ganando adeptos en varios países de Europa y que tuvo en 1978 su cenit con el concierto organizado por Henry Cow en Londres al que invitaron a Stormy Six (Italia), Univers Zero (Bélgica), Samla Mammas Manna (Suecia) y Etron Fou Leloublan (Francia).
Tomemos riesgos y dejemos que la mágica experiencia de oír esta banda tan particular haga su parte.
Leonardo Bigott
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Música de Henry Cow en Estados Unidos



