La banda sueca de post punk ofreció un vitaminado concierto con el cantante Sebastian Murphy catalizando a una audiencia pletórica. Uno de los mejores de 2025
Viagra Boys (+ Califato 3/4)
Real Jardín Botánico Alfonso XIII, Universidad Complutense, Madrid
Noches del Botánico
(Julio 20, 2025)
El universo del post punk da para todo. Una estética que no ha parado de arrojar grandes bandas desde aquella primera etapa a finales de los 70 y principios de los 80, pero también bandas derivativas, clones o simplemente descafeinadas.
En años recientes hay una camada notable, algo que se nota en nuestros resumenes anuales, reseñas y en crónicas de conciertos.
Una de las bandas más destacadas, fuera del ámbito dominante (Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Australia) es, sin duda, la agrupación sueca Viagra Boys, con un sonido en directo realmente demoledor y totalmente infeccioso. Los 90 minutos que nos lanzaron fueron intensos de principio a fin, y me atrevo a asegurar que nunca en Noches del Botánico se había producido un pogo de la dimensión e intensidad de este, casi continuado, un ciclo de conciertos generalmente caracterizado por un público adulto muy entusiasta pero poco dado a actos rituales colectivos que incluyen la invasión del terreno de otros o el contacto de cierta intensidad, al menos en la zona central frente al escenario.
No es que Viagra Boys no beba de algunas propuestas post punk reconocibles y emblemáticas. Claro que si, más ello no le resta personalidad, que la tienen en abundancia, muy en especial el cantante californiano Sebastian Murphy, quien canta a pecho y orgullosa pancita descubierta mostrando todo el arte de tatuajes que ha acumulado en el tiempo.

The Stranglers, Public Image Ltd, The Fall, Psychedelic Furs, Ian Dury & The Blockheads, Bauhaus, James Chance & The Contortions, entre otros nombres ineludibles, orbitan en mayor o menor grado en Viagra Boys, y para aquellos que nos gustan todas ellas resulta realmente adictiva la propuesta de los suecos.
Acompañan a Murphy desde 2015, otros tres fundadores, el bajista Henrik «Benke» Höckert, Tor Sjödén en la batería y Oskar Carls en saxo, flauta y guitarra, además del teclista Elias Jungqvist desde 2019, y el mas reciente integrante, Linus Hillborg, quien en 2021 entró sustituyendo a Benjamin Vallé, quien murió al poco tiempo.
Uno sabe que será un concierto inolvidable cuando la primera canción es cantada desaforadamente por muchos de los presentes a pesar de haber sido lanzada este mismo año en el nuevo disco, Viagr_Aboys. Se trataba de “Man Made of Meat”, que fue seguida de la energética “Slow Learner” del primer disco, Street Worms (2017) con un saxo brutal que nos recordaba al gran Davey Payne de The Blockheads, la banda de Ian Dury. Con esta canción nos pusieron rápidamente en órbita.
Murphy habia intervenido después de la primera canción presentándose por su nombre y diciendo que era “un chico de Viagra”, y en su segunda intervención dijo: “Vaya ciudad para vivir en ella es Madrid. Es mi primera vez en Madrid. Aquí puede uno tomar mucho vino, y muchas otras “actividades españolas”
Y abordaron “Waterboy”, otra pieza pegadiza del nuevo disco, cuyo contenido, como era lógico que ocurriera, dominó el setlist. De los 18 temas que tocaron, la mitad pertenece a Viagr_Aboys, algo que solo los grupos con discografía reducida y con una base fiel de fans pueden hacer.

Y la verdad es que todas las piezas nuevas sonaron fantásticas, parecía que formaban parte del repertorio desde hace años. El anterior trabajo, Cave World (2022), apareció por primera vez con “Punk Rock Loser”, con las palabras de Murphy alentando a la gente, que la verdad no necesitaba estímulos adicionales para desatar la locura. El teclado fue una evidente deuda a Dave Greenfield de The Stranglers, quizá la referencia mas notable instrumentalmente por el poderoso bajo en la línea de JJ Burnell.
Sin pausa nos lanzaron la rabiosa “Dirty Boyz” y la más melódica “Uno II”, otras dos del nuevo álbum, para volver al disco anterior con “Ain’t No Thief” con sus inflexiones a lo John Lydon y una guitarra monumental. Se había desatado un auténtico tsunami en la pista, pero por alguna razón desconocida se fueron del escenario dejando un loop de ambiente.
Al cabo de un minuto regresaron para tocar “Pyramid of Health”, pieza de extracción noventera, algo menos frenética.
“Troglodyte” nos devolvió al paroxismo, una pieza acelerada con un sinte que surfea por entre el resto de instrumentos. Irresistible pogo.

La única que tocaron de Welfare Jazz (2021) fue “Ain’t Nice”, en la que volvió el bajo grueso a relucir. “You N33d Me” con un saxo salvaje, recordó vocalmente aún mas a John Lydon. El saxo demencial sirvió de puente con “Store Policy”, neurótica e indómita.
“Down in the Basement” del primer disco, con la voz siniestra, el bajo salvaje y la guitarra a lo Gang of Four nos hizo sudar a mares, y para compensar tocaron “Medicine Horses”, pieza que nos recordó a Psychedelic Furs.

La divertida e irónica “Sports” trajo de nuevo el ritmo bailable, pero lo que ocurriría con “Research Chemicals”, la pieza mas antigua del repertorio, sería inolvidable: doce minutos de auténtico trance que recordaba a la etapa de Primal Scream en XTRMNTR (2000) con temas como “Swastica Girls”.

Fue una catarsis de amplias proporciones con un bajo repetitivo que fue el elemento envolvente y conductor de esta apoteosis dance punk, saxo y guitarra en pleno exorcismo, Murphy a medio camino entre Lydon, Alan Vega (Suicide) y Lux Interior (The Cramps) y el teclista Elias Jungqvist levitando en los brazos del público.
Se despidieron pero el público estaba en total estado excitación y lo mejor que pudieron hacer fue regresar para tocar dos temas mas midtempo, “The Bog Body” y “Worms”, poniendo el broche a uno de los conciertos más adrenalínicos y desatados que yo haya presenciado recientemente, y por supuesto, una total anomalía -bienvenida- en las Noches del Botánico.
Juan Carlos Ballesta
Leer crónica del concierto previo de Califato 4/4



