El dúo francés que conforman Nicolas Godin y Jean-Benoît Dunckel llegó por fin a Madrid con su maravilloso montaje de Moon Safari
AIR
Moon Safari Tour 25th
Concierto en Real Jardín Botánico Alfonso XIII, Universidad Complutense, Madrid
Noches del Botánico
(Junio 26, 2025)
Cuando en 1998 el dúo de Versalles publicó Moon Safari, ya habían captado cierta atención con sus singles previos que e 1997 se compilaron en un EP llamado Premieres Symptomes.
Fue un descubrimiento revelador, un auténtico tesoro que se abría campo entre las muchas propuestas que se ubicaban dentro de varias categorías emparentadas: downtempo, chill out, trip hop, space pop, electro pop y electrónica en general.
Lo cierto era que Nicolas Godin y Jean-Benoît Dunckel habían sabido interpretar un singular momento de fin de siglo en el que confluían diversidad de corrientes que por un lado miraban hacia el futuro pero también recuperaban ciertas sonoridades del pasado.
El impacto de Moon Safari produjo una estela que se tradujo en su período mas influyente y productivo, durante el cual publicaron la banda sonora de la estupenda ópera prima de Sofia Coppola, The Virgin Suicides (2000), 10 000 Hz Legend (2001) -y el subsecuente disco de remixes Everybody Hertz (2002)- y Talkie Walkie (2004), obras que aportan la totalidad del repertorio de esta gira.
Aunque Moon Safari fue editado en enero de 1998 y ya pasa largo de los 27 años, acertadamente Godin y Dunckel siguen celebrando el 25 aniversario llevando este impecable y muy atractivo montaje adonde aún no lo habían presentado, caso de Madrid.
El stage y las aspectos técnicos de AIR
El idílico ambiente del ciclo veraniego Noches del Botánico hizo aún más especial este concierto, con una puesta en escena notable que ubica a Godin, Dunckel y su fantástico baterista Louis Delorme (del proyecto Ouverture Facile) -todos ataviados de riguroso blanco- dentro de un muy llamativo paralelepípedo preminentemente blanco que transporta al espectador a través de los variados universos y atmósferas sonoras.
No puede entenderse esta gira que celebra Moon Safari sin este maravilloso diseño – que incluye un increible juego de luces y proyecciones siempre variando- idea colaborativa de Jorel Antoine y Pierre Claude, que funciona como estudio de grabación, como nave espacial o como galería de arte, con inspiración en la obra del arquitecto californiano James Turrell y su exploración de la luz y el espacio, o las formas de Richard Neutra
La “caja” luce visualmente simple pero la realidad es que es un diseño técnicamente complejo, lo que a lo largo del concierto con la sucesión de efectos lumínicos no deja de impresionar. Estando cerca es posible detallarla y quedar con la curiosidad a tope sobre su constitución y ensamblaje. Los laterales y el fondo constan de varias capas de policarbonato opaco, semitransparente, que facilitan la proyección de luz. El techo es de metal lacado blanco y el suelo está cubierto con una fina capa blanca reflejante como de pista de baile.
El diseño tiene un espíritu voyerista, hedonista como la música, y facilita nuestro viaje espiritual y mental hacia una dimensión paralela durante la hora y media que dura el show. Y no es casual que AIR haya pensado en este tipo de estructura, tratándose de dos personalidades ligadas con la arquitectura, en especial Nicolas Godin quien estudió en la École Nationale Supérieure d’Architecture de Versailles, mientras su padre, Philippe Godin, también arquitecto, ayudó con el diseño del estadio Monaco’s Stade Louis II junto al maestro funcionalista Henri Pottier, entre otras obras.
Ya en el tema “Modular Mix”, del EP de 1997, AIR se había inspirado en la obra del arquitecto suizo Le Corbusier, mientras que las composiciones del álbum debut en solitario de Godin, Concrete and Glass (2020), son descritas por su autor como “cuadradas y paralelas, muy limpias”.
La instrumentación utilizada ha sido siempre un aspecto fundamental en el sonido de AIR, en la cual tienen gran peso los teclados, sintetizadores y efectos de la era analógica -que muchos llaman “vintage”- que resultan en sonoridades cálidas y orgánicas.
Ubicado a nuestra izquierda, Jean-Benoît Dunckel se encarga de teclados, sintetizadores y parte de las voces. Su set incluyó dos legendarios pianos eléctricos Fender Rhodes y Wurlitzer, un pequeño Moog Sirin controlado vía Midi a través de un Arturia Keystep Pro (con el que posiblemente realiza el efecto Vocoder que utiliza varias veces), un Korg MS-20 FS, efecto Electro-Harmonix para flanger y distorsión. Aunque no era visible, de algún lado salió el clásico sonido del Solina String Ensemble.
A la derecha se ubica Nicolas Godin, quien dispone de un espacio mas amplio para intercambiarse entre los bajos Fender Mustang y Precision (varias veces con efecto de distorsión drive/fuzz), la guitarra eléctrica Gibson Les Paul, las acústicas, el piano eléctrico Wurlitzer, otro sintetizador Korg MS-20, Vocoder y otros efectos, además de la voz.
Al centro y al fondo se ubicó Louis Delorme con un sencillo set de batería acústica de cuatro tambores y dos platillos, un pad electrónico desde donde disparaba samples y sonidos orquestados, y posiblemente una Linn Drum a juzgar por ciertos sonidos utilizados en los primeros años 80.




La recreación de Moon Safari
Afortunadamente, AIR no presenta los temas de Moon Safari tal como fueron grabados en 1997, aunque respete la estructura básica y por supuesto las melodías.
Es más bien una recreación que en algunos casos amplía la duración incluyendo ciertas libertades rítmicas que en varias ocasiones se acercaban al jazz y el rock progresivo.
Pista pregrabadas de la instrumental “Le femme d’argent” señalaron el inicio, mientras salía primero Delorme a marcar el ritmo con el aro del redoblante, a quien se unió Godin con su expresiva línea de bajo y Dunckel con las capas de teclados. La pieza fue del sosiego inicial a la intensidad del tramo final en el que los tres se desbocan con cierto control. Sinergia total.
Solo costó esa pieza inicial para que algunos en el público dejaran de “hacerse la visita” en pleno concierto y se hiciera el silencio colectivo.
Cuando comenzó a sonar la pegadiza “Sexy Boy”, el Botánico comenzó el acto de levitación que se mantuvo hasta el final. Aquel fin de siglo 20 parece ya lejano, pero AIR, en un acto de ilusionismo nos trasladó un cuarto de siglo atrás en nuestras vidas.
¡Cuánta agua ha pasado debajo del puente! Para algunos de los presentes, un océano completo.
Sin la presencia física de la vocalista nacida en Florida, Beth Hirsch (actualmente viviendo en Portugal), su voz fue envuelta en ecos y reverberaciones, y la exquisita “All I Need” sonó muy dub.

“Kelly Watch the Stars” sonó especialmente vital, vocalización pasada por efecto Vocoder que fue acompañada por buena parte del público. Los teclados sonaron fenomenales, recordando por primera vez en algunos pasajes a Kraftwerk.
El piano eléctrico y el bajo condujeron “Talisman”, pieza especialmente luminosa, que fue seguida por “Remember”, la cual por momentos nos retrotrajo a ciertos momentos de la Electric Light Orchestra.
Enseguida sonó “Ce matin‐là”. ¿Puede existir en el repertorio de AIR una pieza de mayor belleza que esta? Difícil. Y a juzgar por la reacción de la audiencia, un sentimiento de nostalgia colectivo se apoderó del Botánico, casi hasta el lagrimeo. Apetecía acostarse en el césped a mirar el cielo estrellado de verano y dejarse llevar.
El piano eléctrico, el sonido del Solina String Ensemble y un sinte solista con evocador sonido de flauta (como el producido por un Mellotron) de “New Star in the Sky” nos mantuvo en la hipnosis. Aquí surgió de nuevo el efecto Vocoder. La pieza es como un space o cosmic blues.
La revisión de Moon Safari finalizó con “Le voyage de Pénélope”, seductora pieza con sintetizadores múltiples y una muy buena ejecución de Delorme.

AIR y lo mejor del resto
Tras la cerrada ovación se adentraron en la segunda parte del concierto, una especie de “best of” de los discos que sucedieron a Moon Safari, comenzando con tres temazos de Talkie Walkie, en el mismo orden en que abren el disco: “Venus”, tema triphopero con influencias de Massive Attack; la sensual “Cherry Blossom Girl”; y “Run”, una especie de chanson electrónica con una muy interesante adición rítmica en el tramo final no presente en la versión original.
Fue sumamente satisfactorio que tocaran dos de The Virgin Suicides, la nostálgica pieza instrumental “Highschool Lover” -con piano en plan estelar- y “Dirty Trip”, el más extenso de todos los temas, con un desarrollo que va ganando en intensidad y distorsión.
El tema que precedió a la despedida en falso fue “Don’t be Light”, otra pieza extensa, la más cercana a la cultura de baile, con pinceladas de big beat. En ella desataron una furia que es inusual en AIR, con una batería muy progresiva, sumando una voz robótica y sombría de Godin, y una línea de bajo fantástica, de nuevo recordando al Massive Attack más oscuro.
Después de una espera que se hizo larga, regresaron muy agradecidos para tocar “Alone in Kyoto”, pieza preciosista con predominio de la guitarra acústica y el piano que fue parte del segundo filme de Sofía Coppola, “Lost in Translation” (Perdidos en Tokyo), y también del disco Talkie Walkie.
El cierre magistral fue con “Electronic Performers” de 10.000 Hz Legend, una especie de declaración de principios, como si enfatizaran antes de despedirse del todo que son en esencia músicos electrónicos al servicio de una estética pop hedonista y seductora.
Juan Carlos Ballesta
¿Interesado en comprar éste u otro disco de Air, o merchandising? Como un Afiliado de Amazon, recibimos una comisión por compras realizadas. Gracias
Compra el disco en Estados Unidos



