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Bark Psychosis y Hex: germen e inspiración del post rock

Bark Psychosis - Hex

El 14 de febrero de 1994 fue publicado el estupendo debut del cuarteto inglés, a partir del cual comenzó a utilizarse el término post rock

Bark Psychosis
Hex

Circa / Virgin. 1994. Inglaterra

A pesar de haber sido una banda relativamente efímera y con poco material editado, la importancia de Bark Psychosis fue fundamental para el desarrollo y expansión del lenguaje del rock durante los años 90, una influencia que recaló en bandas como Piano Magic, Hood, Rothko, Labradford, Matmos, Tortoise y muchas otras.

Tres décadas después de su único LP, Hex, su relevancia sigue incólume.

Fue con la aparición de ese disco debut que el periodista británico Simon Reynolds comenzó a utilizar la etiqueta “post-rock”-primero para la reseña en la revista Mojo y luego en un amplio artículo para The Wire– para referirse a una nueva camada de propuestas cuyo decidido afán de riesgo permitió ampliar las fronteras del rock, redimensionándolo a partir de procesos creativos libres de preconceptos y desprovistos de los típicos corsés que han aprisionado tradicionalmente a muchos músicos de rock.

El trabajo de Bark Psychosis fué innovador y revolucionario desde el comienzo, haciendo muy difícil la tarea de definirlo. Una exquisita y esbelta mezcla de atmósferas electrónicas y mutantes ritmos pop, pasajes de corte experimental, lánguidas vocalizaciones, translúcidas guitarras y bases rítmicas multi tímbricas, hicieron de Bark Psychosis una banda única en su estilo, con indudables deudas al sonido de Talk Talk de los discos Spirit of Eden y Laughing Stock.




El origen de Bark Psychosis y el camino hacia Hex

Sin duda, la acuñación del término post-rock, vago y abstracto, fue apropiada.

Bark Psychosis fue formada en 1986 por cuatro adolescentes, Mark Simnott (batería), Graham Sutton (voz principal, guitarra), John Ling (bajo) y Daniel Gish (teclados), cuyas inquietudes iniciales estaban focalizadas en el sonido de Sonic Youth, Swans y Joy Division, influencias que depurarían años más tarde.

Al primer single, Clawhammer (1988) siguieron el magnífico All Different Things (1989) y el sorprendente Nothing Feels (1990), que fue el preámbulo de las posteriores maravillas. Unos meses después editan el EP Manman (1991) continuando su imparable crecimiento, agregando a su paleta el naciente interés de Sutton por el techno y las técnicas del sampling y la programación de teclados (lo que desembocó en su proyecto Boymerang).

La evolución de su propuesta los llevó a editar el monumental single Scum (1992), una contemplativa pieza compuesta por improvisaciones ambientales que fue grabada en vivo en la iglesia de Strafford, Inglaterra.

Bark Psychosis

Hex, primer pináculo del post rock

En el pináculo de su creatividad, y luego de esta espaciada cadena de singles, Bark Psychosis comienza a grabar su primer y muy esperado disco de larga duración, un proceso que se extendería durante un año y que los dejaría financiera y emocionalmente colapsados.

El resultado fue Hex (1994), un disco de grandes proporciones que fue ampliamente aclamado por crítica y público.

El otoñal comienzo con «The Loom«, pone las pautas desde un comienzo. El piano de Gish, el contrabajo de Ling, la voz de Sutton y las cuerdas de The Duke Quartet, conforman una puerta de entrada fenomenal.




Enseguida surge uno de los temas claves, «A Street Scene«, con una batería de sonido ahogado que revienta en un ritmo jazzeado, un bajo que lleva el hilo conductor, la voz sosegada, y la gran trompeta de Del Crabtree.

El final casi en cámara lenta, con una guitarra de cuidados arpegios, nos va hipnotizando

El sonido de la última etapa de Talk Talk orbita en «Absent Friend«, con Matt Simmott muy en línea con el estilo multitímbrico de Lee Harris, Sutton casi susurrando y creando atmósferas con la guitarra.

El vibráfono en el tramo final de Pete Beresford embellece aún más al tema.

«Big Shot» es un tema de espíritu paisajista y si no fuera porque estaba ocurriendo en paralelo, pudiéramos afirmar que hay influencia de Tortoise. Es el puente perfecto para el trío de monumentales piezas finales, todas por encima de los ocho minutos.

«Fingerspit» transcurre con sigilo durante todo su desarrollo, con algunos breves destellos; «Eyes and Smiles» vuelve al espíritu de Laughing Stock con un lento desarrollo que va ganando en densidad, tanto rítmicamente como por la presencia de la trompeta, todo ello envuelto por una guitarra cíclica; y el gran final con los diez planeadores minutos de «Pendulum Man» es sencillamente extraordinario.




Sin embargo, a pesar de la excelente aceptación que tuvo por parte de la crítica, al poco tiempo se disuelven, dando apenas tiempo para la aparición, el mismo año, de dos singles, Blue y A Street Scene.

Dos retrospectivas póstumas, Independency (1994) y Game Over (1997) contienen buena parte de sus singles y colaboraciones, convirtiendo a estos dos discos en trabajos esenciales dentro de su discografía, suplementarios a Hex.

El efímero regreso de Bark Psychosis en 2004

La noticia de un nuevo disco de Bark Psychosis en 2004 abría nuevas esperanzas. Sin embargo, fue un espejismo que se tradujo en el LP Codename: Dustsucker (2004) –con una nueva formación con Sutton al mando y mucha más electrónica- y dos EP al año siguiente derivados del disco, 400 Winters y The Black Meat parts 1 & 2, luego de los cuales sobrevino un largo silencio hasta hoy.

Bark Psychosis

Han pasado poco más de 30 años desde que Bark Psychosis publicara el primero de sus dos discos y dejara su huella marcada, permaneciendo vigente hasta hoy, un momento en el que muchos músicos ligados al rock siguen explorando nuevos caminos.

El sonido de Bark Psychosis sigue siendo una de las más vitales fuentes de inspiración en el vasto panorama musical actual.

Juan Carlos Ballesta


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