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Bark Psychosis: a 25 años del término “post rock”

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Bark Psychosis

A pesar de haber sido una banda relativamente efímera y con poco material editado, la importancia de Bark Psychosis fue fundamental para el desarrollo y expansión del lenguaje del rock durante los años 90, una influencia que recaló en bandas como Piano Magic, Hood, Rothko, Labradford, Matmos, Tortoise y muchas otras. A 25 de su único LP, Hex, su relevancia sigue incólume.

Juan Carlos Ballesta

Fue con la aparición de su disco debut Hex (1994), que el periodista británico Simon Reynolds comenzó a utilizar la etiqueta “post-rock” para referirse a una nueva camada de propuestas cuyo decidido afán de riesgo permitió ampliar las fronteras del rock, redimensionándolo a partir de procesos creativos libres de preconceptos y desprovistos de los típicos corsés que han aprisionado tradicionalmente a muchos músicos de rock.

El trabajo de Bark Psychosis fué innovador y revolucionario desde el comienzo, haciendo muy difícil la tarea de definirlo. Una exquisita y esbelta mezcla de atmósferas electrónicas y mutantes ritmos pop, pasajes de corte experimental, lánguidas vocalizaciones, translúcidas guitarras y bases rítmicas multi tímbricas, hicieron de Bark Psychosis una banda única en su estilo, con indudables deudas al sonido de Talk Talk de los discos Spirit of Eden y Laughing Stock.

El origen de Bark Psychosis

Sin duda, la acuñación del término post-rock, vago y abstracto, fue apropiada.

Bark Psychosis fue formada en 1986 por cuatro adolescentes, Mark Simnott (batería), Graham Sutton (voz principal), John Ling (bajo) y Daniel Gish (teclados), cuyas inquietudes iniciales estaban focalizadas en el sonido de Sonic Youth, Swans y Joy Division, influencias que depurarían años más tarde.

Al primer single, Clawhammer (1988) siguieron el magnífico All Different Things (1989) y el sorprendente Nothing Feels (1990), que fue el preámbulo de las posteriores maravillas. Unos meses después editan el EP Manman (1991) continuando su imparable crecimiento, agregando a su paleta el naciente interés de Sutton por el techno y las técnicas del sampling y la programación de teclados (lo que desembocó en su proyecto Boymerang). La evolución de su propuesta los llevó a editar el monumental single Scum (1992), una contemplativa pieza compuesta por improvisaciones ambientales que fue grabada en vivo en la iglesia de Strafford, Inglaterra.

Bark PsychosisHex, primer pináculo del post rock

En el pináculo de su creatividad, y luego de esta espaciada cadena de singles, Bark Psychosis comienza a grabar su primer y muy esperado disco de larga duración, un proceso que se extendería durante un año y que los dejaría financiera y emocionalmente colapsados. El resultado fue Hex (1994), un disco de grandes proporciones que fue ampliamente aclamado por crítica y público.

Sin embargo, al poco tiempo se disuelven, dando apenas tiempo para la aparición, el mismo año, de dos singles, Blue y A Street Scene.

Dos retrospectivas póstumas, Independency (1994) y Game Over (1997) contienen buena parte de sus singles y colaboraciones, convirtiendo a estos dos discos en trabajos esenciales dentro de su discografía.

El efímero regreso en 2004

La noticia de un nuevo disco de Bark Psychosis en 2004 abría nuevas esperanzas. Sin embargo, fue un espejismo que se tradujo en el LP Codename: Dustsucker (2004) –con una nueva formación con Sutton al mando y mucha más electrónica- y dos EP al año siguiente derivados del disco, 400 Winters y The Black Meat parts 1 & 2, luego de los cuales sobrevino un largo silencio hasta hoy.

Bark Psychosis

Han pasado poco más de 25 años desde que Bark Psychosis publicara el primero de sus dos discos y dejara su huella marcada, permaneciendo vigente hasta hoy, un momento en el que muchos músicos ligados al rock siguen explorando nuevos caminos. El sonido de Bark Psychosis sigue siendo una de las más vitales fuentes de inspiración en el vasto panorama musical actual.

Bark Psychosis