El 7 de noviembre de 1973 vio la luz el segundo disco del genial pianista, compositor y cantante estadounidense, precoz punto de inflexión en su exitosa carrera
Billy Joel
Piano Man
Family Productions / Columbia Records. 1973. EE.UU.
Muchos recordamos a este talentoso compositor y cantante por álbumes como Turnstiles (1976), The Stranger (1977), 52nd Street (1978), Glass Houses (1980), The Nylon Curtain (1982), An Innocent Man (1983) o River of Dreams (1993), a partir del cual su producción discográfica se redujo al mínimo pero sus presentaciones en vivo rompieron records, en especial la exitosísima espectáculo “Face to Face” junto a Elton John.
También lo recordamos por temas de clase mundial como “Just The Way You Are”, “For The Longest Time” y “Honesty”.
Cierto es que este excelso músico nos ha estado ofreciendo una música que ha sido el vehiculo idóneo, no sólo para hablarnos de sus relaciones sentimentales, sino también para contarnos sobre hechos sociopolíticos de relevancia mundial como en el tema “Good Night Saigon” o ficticios pero afines como en la alegórica “Scenes From An Italian Restaurant” o el tema título de nuestro álbum de hoy.
Cuando Joel publicó su primer disco, Cold Spring Harbour (1971), llamó de inmediato la atención de la disquera Columbia Records. El pianista, que desde 1964 ya había comenzado a labrar su camino en la música influido por Elvis Presley†, The Beatles y The Everly Brothers, comenzaba a ampliar su horizonte con este maravilloso álbum que hoy comparto.
Piano Man está conformado por diez composiciones, cuatro de las cuales fueron publicadas como sencillos, todas producidas por Michael Stewart† (Tom Jones, Kenny Rankin). Este álbum grabado en Devonshire Sound Studios de Los Angeles, California, contó con la participación de Michael Omartian (acordeón y arreglos), Jimmie Haskell† (arreglos), Richard Bennett, Larry Carlton y Dean Parks (guitarras), Eric Weissberg† (banjo y guitarra steel de pedal), Fred Heilbrun (banjo), Billy Armstrong (violín), los bajistas Wilton Felder y Emory Gorddy Jr., los bateristas Ron Tutt y Rhys Clark y las voces de Laura Creamer, Mark Creamer y Susan Steward.
Piano Man inicia con el tercer sencillo del set, “Travelin’ Prayer”, un movido y rítmico tema en el cual Joel destila un poco de country y folk sobre la historia de un personaje que pide al Señor traiga a su compañera a casa sana y salva.
El pianista acentúa acordes, dejando al banjo y al violín destacar por todo lo alto para luego dejarnos brevemente con el piano fraseando rápidamente.
El set sigue con el tema título que es además el primer sencillo del álbum. Billy Joel, relata una historia que, aunque ficticia, no deja de tener elementos comunes a la vida de cualquier músico, sobre todos aquellos de locales nocturnos. En esta canción el pianista también toca la armónica.

El continua con “Ain’t No Crime”, tema que tiene un poco de gospel y r&b donde Billy nos dice: “Tienes que abrir los ojos por la mañana / Las nueve en punto llegan sin previo aviso / Y tienes que prepararte para salir”
El tema incluye un buen solo de saxo.
La romántica “You’re My Home” da continuidad al set con un poco de country. Esta hermosa pieza fue compuesta por Joel para su primera esposa llamada Elizabeth Weber, y en ella se siente un cierto dejo barroco y representa el sencillo del lado B del tema título.
Cerrando la primera parte del álbum, está el cuarto sencillo que lleva por nombre “The Ballad of Billy The Kid”, una versión ficticia del legendario criminal conocido como Billy The Kid.
Billy Joel recrea con su armónica parte de la leyenda de este personaje.
“Worse Comes To Worst” abre la segunda parte del disco. La pieza es el segundo sencillo del álbum y nos deja con ese sabor caribeño en el steel drum.
En esta nueva aventura amorosa también hay un poco de góspel.
Acto seguido es “Stop In Nevada” donde volvemos a encontrar rasgos de música country y gospel. Billy nos dice: “A él siempre le resultó difícil llevarla / Ella no escuchaba consejos / Y aunque nunca intentó obligarla / A menudo pensaba que sería bueno”
Sigue “If I Only Had The Words (To Tell You)” donde Joel nos canta sobre las circunstancias en torno a las situaciones, en este caso amorosa.
Después de este tema, el compositor neoyorkino nos presenta “Somewhere Along The Line” composición que nos dice de los placeres de la vida y el costo que en ocasiones significan.
El disco cierra con “Captain Jack”, un vendedor de heroína que usaba un proyecto inmobiliario como centro de distribución de drogas para adolescentes.
Musicalmente es uno de los temas más interesantes del disco.
Celebremos este histórico álbum viajando a noviembre de 1973.
Leonardo Bigott
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