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The Laughing Apple: el regreso de Yusuf al clásico sonido de Cat Stevens

Cat Stevens

El cuarto álbum del cantautor inglés tras su bienvenida reaparición en 2004, explora en su glorioso pasado sin dejar de sonar a quien es hoy

Yusuf / Cat Stevens
The Laughing Apple

Cat-O-Log Records. 2017. Inglaterra

Su cuarto disco luego de su bienvenida reaparición en 2006 con An Other Cup. Este disco posee varios simbolismos, el primero de ellos es la celebración del 50 aniversario de la aparición de los dos primeros discos de Cat Stevens en 1967,

Matthew and Sons y New Masters, y el segundo es la casi adopción otra vez del pseudónimo que lo hizo famoso. En el pasado álbum, Tell ‘Em I’m Gone (2014), ya había comenzado a asomar esa intención, abreviando el nombre Yusuf Islam con el que decidió volver a grabar tras convertirse al islam en 1978 a solo Yusuf, y dejando colar el de Cat Stevens.

Quizá convencido que desde el punto de vista comercial no deja de ser una insensatez renegar de una “marca” tan arraigada en el planeta (a pesar del silencio discográfico de casi 30 años) ahora firma con ambos nombres.

Más allá de ese detalles, lo realmente relevante es que este disco es un auténtica maravilla, enmarcado en el espíritu de sus discos más emblemáticos, Mona Bone Jakon (1970), Tea For The Tillerman (1970) y Teaser and the Firecat (1971), aquellos con los que sus canciones de delicado pop de tintes folk le dieron la vuelta al mundo gracias a la radio.




Este disco posee todos esos ingredientes: guitarras acústicas cortesía de su amigo Alun Davies, delicados arreglos orquestales y sobre todo su inconfundible y cálida voz que sigue intacta. Y para establecer aún mejor esos vínculos, el arte del disco está construido con sus reconocibles ilustraciones, tal como aquellos discos.

Nunca fue un secreto que Stevens no quedó contento con el resultado de sus dos primeros discos, en especial por la exagerada intervención de las cuerdas, arreglos que se estilaban en los años 60 y que muchas veces quedaban demasiado dominantes en las mezclas, en detrimento de la voz.

El espíritu sencillo y austero de sus primeras canciones quedó envuelta en aquellos arreglos que poco se diferenciaban de otros cantantes, lo cual lo llevó a dar un “golpe de timón” y abordar la producción de una manera distinta.

El resultado a partir de 1970 está a la vista y en ello tuvo mucho que ver Paul Samwell-Smith, productor con el que vuelve ahora a trabajar. Y para de alguna manera resarcir el daño a sus primeras composiciones, ha recuperado tres de ellas, “Northern Wind”, “I’m So Sleepy” y la que titula el disco, todas del segundo disco New Masters, y que aquí suenan mucho más equilibradas, sin las trompetas festivas y los recargados arreglos de cuerdas de entonces.

En el caso de “Northern Wind”, lo épico de la original suena aquí más sombrío, en especial por la voz, más gruesa, y los coros agregados.

Otro tema recuperado es “You Can Do (Whatever)”, que originalmente iba a ser parte de la película “Harold & Maude”, pero no fue completada.

El resto del disco lo componen siete canciones nuevas de alto contenido emocional, reflejo de lo que es ahora aquel joven que no supo manejar acertadamente su desbordante éxito.




No hay aquí mucha temática religiosa como cabría esperar en un hombre que abrazó la fe islámica, retirándose del foco público. Pero si hay muchas reflexiones sobra la condición humana, de lo que significa haber sido un joven soñador y vivir ahora la realidad de un adulto de 69 años.

En ese sentido “Grandsons” podría ser la contraparte de su super éxito “Father and Son”.

Su espiritualidad surge en la magnífica “See What Love Did Do Me”, sin duda el tema más fácilmente radiable. “Blackness of the Night”, escogida para abrir el disco, es uno de los puntos álgidos y podría recordar varios de sus temas más representativos llenos de melancolía, lo cual es reforzado por el sonido del órgano Hammond y el sonido crudo de la batería.

En ella Yusuf aborda la angustia del paso del tiempo cuando aún hay tanto por hacer y decir.

El minimalismo acústico de “Olive Hill” recuerda en algo a “Katmandu”, mientras que “Mighty Peace” nos trae a la mente a “The Wind” o “Where Do the Children Play?”. Ambas poseen el encanto de un cantautor que sigue ajeno a modas y presiones.

Mary and the Little Lamb” comienza recordando su niñez pero se desarrolla como una canción acerca de la fe, la paciencia y el amor, en medio de los desencuentros, soledad y la rudeza del mundo actual.




Contribuyen de manera decisiva con el emotivo sonido el veterano Martin Allcock (ex Fairport Convetion) tocando diversos bajos y guitarras, el órgano y otros teclados, oud y shamai; Kwame Yeboah en la batería y percusión; Nick Ingman en los arreglos orquestales y de coros; y el mencionado Allun Davies en guitarras, flauta de bambú y coros. Yusuf por su parte, además de cantar y componer, se encarga de la guitarra de 12 cuerdas, la de cuerdas de nylon, teclados, vientos y las ilustraciones.

Este álbum número 15 de canciones pop de este inglés de origen chipriota y sueco nacido como Steven Demetre Georgiou, es una auténtica joya.

Juan Carlos Ballesta