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Continental 62: el cierre de la trilogía americana de Christina Rosenvinge

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Christina Rosenvinge Continental 62

Tras los primeros años del siglo viviendo en Nueva York, la cantautora española dio fin a la trilogía americana en 2006

Christina Rosenvinge
Continental 62

Søster Records. 2006. España

“Los angeles nos mantienen soñando porque no tienen que pagar la renta”. Esa frase, en inglés, es apenas un abreboca, que se nos presenta en el segundo verso de Continental 62, tema que da título y abre el quinto trabajo de Christina Rosenvinge.

Poco antes Rosenvinge había regresado a vivir en Madrid antes de grabar este disco, que sin embargo entra claramente dentro de su “trilogía americana” (junto a Frozen Pool y Foreign Land), esa etapa de su carrera en la que se mudo a Nueva York y comenzó a grabar en inglés bajo la tutela de Lee Ranaldo (Sonic Youth).

Ya ha explicado Rosenvinge que Continental 62 es el nombre del vuelo entre Nueva York y Madrid…“adiós chica calidoscópica, me voy en el vuelo de mañana…”

El disco lucía como una expresión de madurez, de una artista que ya tenía una paleta de colores que dominaba con solidez y se concentraba en ellos sin dar muchas vueltas ni perder el foco.




Rosenvinge sonaba como alguien que se sentía cómoda en su piel, tal es el caso de “White Hole”, donde maneja controladas explosiones de color y distorsión ancladas en la sólida base que provee Steve Shelley y la guitarra y coros de Tim Foljahn y que denotan uno de los momentos mas «Sonic Youth» del disco.

Antes de él, los sosegados seis minutos del tema título abrían la puerta de manera brillante al universo de esta obra, la última cantada en inglés. La contribución de Charlie Bautista en violín, flauta, teclados y glockenspiel resulta decisiva.

El disco sin embargo es en su mayor parte un asunto reposado y refinado, como el delicado intercambio de guitarras arpegiadas de “Window (donde participa Ranaldo) y la susurrante voz de Rosenvinge sugiriendo cierta malicia juvenil en la entonación de los versos, hasta que en el coro la voz se hace mas grave.

A Liar to Love” -con Bautista de nuevo en plan estelar- sigue con fuertes reminiscencias a Stereolab, fundamentalmente por el trabajo vocal de Rosenvinge que emplea claves similares a las que acostumbramos escuchar en Laeticia Sadier, sencillos acordes de órgano sobre caleidoscópicas guitarras y la batería tocada metronómicamente con escobillas redondean uno de los mejores momentos de este disco, compuesto junto al guitarrista Jeremy Wilms




En “Jelly”, Rosenvinge asume nuevamente esa voz de sensual adolescencia recitando lánguidamente sus letras sobre reverberantes punteos de guitarra, muy a lo Mazzy Star.

Bajo esa misma personalidad sigue la corta y lánguida “Helicopter Song”, como breve interludio para el primer tema cantado en castellano, “Quien me querrá”, un tema que se me antoja tiene una estructura y una cadencia que recuerdan a Caetano Veloso y Nacho Vegas por partes iguales.

Con Vegas, al año siguiente, publicaría Verano Fatal (2007)

Tok Tok” es probablemente el otro punto alto de este disco, una melodía que sugiere nuevamente a Nacho Vegas (y quizá un poco a Bunbury), pero manejada por Rosenvinge con una personalidad muy sólida.

El tema se apoya en un arreglo muy efectivo de violín, cello y piano, todo anclado por un dinámico soporte de los tambores de Shelley.

La otoñal “Teclas Negras es el tercer tema en castellano, donde Rosenvinge canta nuevamente muy suave y cerca del micro, un piano reverberado, lleno del ambiente de un amplio salón, es el centro de la pieza, apenas un delicado cello y unos desnudos acordes de guitarra decoran algunas aristas aquí y allá.




Nickel Song se alimenta nuevamente de esa languidez y sensualidad que hacen de este trabajo algo especial: “…you were never real, but how I’m going to heal, of this winter love, that’s now turning off…”, en la que poco a poco las guitarras de Lee Ranaldo y Suzo Saiz (el productor) le dan piso al tema…

Continental 62 es un disco mas bien corto al que el paso de los años ha sentado muy bien.

¿Cómo es que dice aquello de los perfumes en frasco pequeño?

Gabriel Pérez


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