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Corazón roto y brillante: inspirado sexto disco de Chucho

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Chucho Corazón roto y brillante

A 25 años de su formación, la emblemática banda formada de las cenizas de Surfin’ Bichos, publica su emotivo e inspirado sexto álbum

Chucho
Corazón roto y brillante

Intromúsica Records. 2020. España

Después del retorno en 2016 con Los años luz, que rompía el silencio de doce años que siguió a Koniec (2004), existía la posibilidad que la vuelta definitiva de Chucho fuera un espejismo.

Pero no, el grupo de Fernando Alfaro, Juan Carlos Rodríguez y Javier Fernández, reafirma su plena existencia con un sexto disco esplendoroso, lúcido, variado, sincero y, sobre todo, inspirado.

No ocurre frecuentemente que una banda que marcó una época y una generación, y cuyo frontman ha desarrollado una interesante carrera solista, pueda sonar incluso más fresca que en sus primeros años.

Chucho ha conseguido con Corazón roto y brillante, romper con los estigmas de la nostalgia, y sobre todo con los fantasmas y demonios que como criaturas del inframundo persiguen sin piedad a muchos creadores que no pueden componer sin que el peso de su pasado los signe y condene a repetirse.

Las doce canciones están basadas en el relato de Alfaro, “Pere y María”, que se publica en forma de libro en paralelo al disco, lo cual potencia ambos formatos. La historia de amor y dolor de esta pareja es acompañada por composiciones realmente notables, que funcionan como entes individuales al tiempo que suman al concepto global.

El tema título abre el disco con su galopante ritmo sobre el que Alfaro desgrana las primeras líneas de la historia que nos ubican: “Un corazón / Roto y brillante / Se me quedó / Cuando me dejaste / Y aun así yo / Sigo adelante / Con mis gafas de sol / Razonablemente felices / Fuimos tú y yo / Si es que es algo que se pueda razonar / Nada hay razonable, me dices / Conmigo no / O directamente no dices nada”.

Son apenas dos minutos y doce segundos que nos avisan que estamos ante una obra singular.

El ritmo de la cabalgata emocional prosigue con “Sombra lunar”, con espíritu de spaghetti western, y nos termina de atrapar. Es como si Chucho hubiera decidido hacer el soundtrack de la historia de Pere y María para que cada quien le ponga imágenes.

Cuando ya la noche es total / y la luna nos ve cabalgar / y su luz nos sopla por detrás / nuestras sombras vuelven a temblar / nuestras sombras vuelven a brillar”.

La ambulancia y el dolor” nos lleva a otra instancia, introduciéndonos dentro de una relación que se intuye trágica.

Fuiste para mí la ambulancia y el dolor / me hiciste muy feliz, también muy desgraciado / eras para mí la ambulancia y el dolor / dolor de ser feliz y ser atropellado

Su dejo de nostalgia es apuntalado por una instrumentación efectiva y minimalista y una vocalización que destila dolor.

Uno de los temas más pegadizos es “Yoga Love”, gracias a la melodía del sintetizador y la fuerza de la guitarra. Alfaro contribuye con una vocalización entre el drama y la angustia.

La carretera de la costa” es un tema guitarrero, de letra dolorosa, que recuerda a grupos de los finales de los 80 y principios de los 90, principalmente por el bajo y la guitarra.

La parte final sorprende con la transmutación rítmica hacia el reggae.

La variedad estética del álbum coge vuelo con “La feria animal”, una especie de blues que cierra el lado A del LP y nos deja con ganas de seguir oyendo.

El lado B lo comienza “Hoamm”, otro tema con aroma western, que da paso a “El vals del trueno”, uno de los momentos álgidos del disco con su espíritu doo-wop y en el cual Alfaro nos dice: “No voy a guardar equilibrio en este vals / No voy a guardar equilibrio mental

Como si fuera poco, aparece “Espalda brillante”, con una guitarra juguetona a veces y explosiva en otros momentos. Los excelentes coros contribuyen a darle más peso.

El contraste aparece con “Agente Sebso”, una pieza más sosegada, con algunos momentos a lo The House of Love, en la que juega un papel fundamental el sinte a modo de Theremin.

Es seguida por “Agujetas”, el tema más corto, de atmósfera hedonista a lo que contribuye el vibráfono, un teclado de sonoridad parecida al mellotron con sonido de flauta y un relajado ritmo cercano al tropicalismo.

El cierre magistral es con la agridulce “Otra ciudad”, un auténtico tour de force, seis minutos en los que cada uno de ellos despliega sus habilidades instrumentales mientras Alfaro concluye con la historia rupturista de Pere y María.

Aunque las referencias musicales que van apareciendo a lo largo del disco son notables, ninguna de ellas marca territorio ni inclina la balanza y por el contrario, la obra destila personalidad y brilla por sí misma.

Juan Carlos Ballesta