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Jesus Christ Superstar: el provocador sacrilegio de Tim Rice y Andrew Lloyd Weber

Jesus Christ Superstar

El 27 octubre de 1970 fue publicado el épico doble álbum original de la famosa opera rock, luego llevada al cine y muchas veces al teatro

Tim Rice & Andrew Lloyd Weber
Jesus Christ Superstar

Decca Records. Inglaterra. 1970

 
En septiembre de1970 el letrista Tim Rice, hoy Sir Tim Rice, y el compositor Andrew Lloyd Webber, hoy Baron Lloyd-Webber, publicaban un provocador y polémico álbum basado en gran parte en los llamados evangelios sinópticos (Lucas, Marcos y Mateo) y la vida de Cristo y su relación con Judas Iscariote y María Magdalena según el libro La Vida de Cristo, escrito por el mediático obispo católico estadounidense Fulton Sheen.

Corrían los últimos años de mi niñez cuando escuché hablar por primera vez de “Jesucristo Superestrella”. Debo admitir que mi verdadero interés por esa obra conceptual vendría tiempo después estimulado por la película.

Recuerdo además que a finales de los años 70, tal vez ya en 1980, una compañía teatral llamada Caracas Playhouse, presentaba la afamada ópera rock pero con un casting esencialmente de actores y actrices aficionados donde tuve la oportunidad de actuar como relleno pero a la que el miedo escénico le supo vencer.

La magna obra de 23 temas que nos fue presentada originalmente como un doble álbum, mostrando una esfera roja y amarilla con letras multicolores, tenía una versión más sobria en la portada de la versión estadounidense que lo presentaba con un logo formado por dos ángeles sobre fondo oscuro.




Jesus Christ Superstar Jesus Christ SuperstarEl recordado y emblemático álbum de los compositores/productores fue grabado en los afamados Olympic Studios de la ciudad de Londres, Inglaterra, con un tiempo total de casi 87 minutos.

Inspirado en el tema “With God in Our Side” (Dios de nuestro lado) de Bob Dylan, Jesus Christ Superstar contó con el acompañamiento musical de los guitarristas Neil Hubbard (B.B. King, Joe Cocker, Roxy Music) y Henry McCullough (Spooky Tooth, Wings); el saxofonista tenor Chris Mercer; el pianista John Peter Robinson, conocido dentro del ambiente de los medios audiovisuales; el baterista y percusionista Bruce Roland de la afamada Fairport Convention y The Grease Band (Joe Cocker); y Alan Spenner (Peter Frampton, Kenny Loggins, Roxy Music) en el bajo, además de una extensa lista de músicos participantes donde destacan Kenny Wheeler en la trompeta, Mike Vickers en el Moog y el Strings of the City of London Ensemble, entre otras gratas sorpresas.

Jesus Christ SuperstarCon Alan O’Duffy tras la consola de Olympic Studios, nuestro celebrado disco inicia con cinco temas que ocupan la primera cara del primer disco.

El contenido de la emblemática opera rock

Overture”, con la distorsionada guitarra eléctrica, inicia el vía crucis musical con una dramática y psicodélica ambientación donde destaca la orquesta y el emblemático motivo de los primeros minutos.

Luego surge una desolada atmósfera en “Heaven on Their Minds”.

“Mi mente está más clara ahora, finalmente todo anda demasiado bien, puedo ver donde pronto estaremos todos…” nos canta Murray Head personificando a Judas Iscariote.

Sigue una divertida y alegre “What’s the Buzz/Strange Thing Mystifying”, con Ian Gillan (Deep Purple) encarnando a Cristo e Yvonne Elliman a María Magdalena, para luego llegar a “Everything’s Allright” (Todo está bien).

“Procura no preocuparte,  trata de no encarar problemas que te disgustan, no  te das cuenta que todo está bien…”, nos dice Elliman con notoria dulzura.

Esta pieza y la siguiente, “This Jesus Must Die”, son dos de los encumbrados temas del primer lado del Lp inicial.




El segundo lado lo conforman siete composiciones. Inicia “Hosanna”, la coral pieza llena de un impresionante dramatismo que nos presenta al bluesero inglés Victor Brox encarnando a Caifás quien nos dice: “Dile a esa chusma que se calle, anticipamos una revuelta, esta insignificante multitud hace demasiado ruido, dile al delincuente que canta tu canción que son unos tontos y que están equivocados, son una maldición, hay que dispersarlos.”

A lo que Jesús (Gillan) responde: “¿por qué perder tu aliento? Nada puede hacerse para calmar el alboroto, si cada lengua estuviera callada, aún continuaría el ruido, las mismas rocas y piedras comenzarían a cantar…”

El repertorio sigue con “Simon Zealotes/Poor Jerusalén”, “Pilate’s Dream” (El sueño de Pilatos) y “The Temple” (El templo).

En la primera, la trompeta guía el camino cediendo espacio a piano, guitarra eléctrica y sección rítmica para luego abrirle terreno a las voces que nos cantan: “Cristo, sabes que te amamos, ¿ya viste nuestro camino?.

Un breve pasaje que deja solos a  la voz y el piano y que culminan dejándonos con un halito de desesperanza.

Barry Dennen encarna a Poncio Pilatos en la segunda pieza que, en parte nos dice: “Soñé que conocí a un hombre increible…”

Destaca la guitarra acústica en esta breve pieza que llega a un sepulcral silencio para luego llevarnos a “El templo” con el intro de guitarra y un decepcionado Jesucristo que se lamenta en este devastador episodio. “Mira mis ojos, difícilmente puedo ver, mírame casi no puedo caminar, creo que tú puedes curarme, mira mi lengua, casi no puedo hablar…” va en parte el relato al que le sigue un reprise de “Todo está bien”.

El penúltimo tema es tal vez el más hermoso y significativo de toda la obra.

Bajo el título de  “I Don’t Know How to Love Him” (No sé cómo amarle), una sufrida María Magdalena (Yvonne Elliman) nos dice: “Yo no sé cómo amarle, cómo estimularle, qué hacer, me ha cambiado, en estos días cuando me veía a mi misma veía a otra persona….”.

Este tema fue versionado en muchos países, en ciertos casos fuera del contexto de la obra. En Venezuela, por ejemplo, fue interpretado por Leonor Jove cantante del grupo Los Vecinos de la Cuadra, una de las bandas más importantes de aquellos días de Jesus Christ.




Damned for All Time/Bloody Money” cierra el primer disco. La pieza nos atrapa con sus frases distorsionadas, flautas y un motivo muy similar al de aquella serie televisiva de “el hombre murciélago.”

Destaca el solo de saxo tenor de Mercer antes de escuchar el macabro plan sobre Jesús de Nazareth. El momento de la traición ha llegado.

Jesus Christ SuperstarSeis composiciones conforman el lado A del segundo disco. Iniciando con “The Last Supper”, la más extensa y delicada pieza del repertorio.

“Mira todos mis juicios y tribulaciones hundirse en un charco de vino, no me perturbes ahora, puedo ver las respuestas, hasta que esta noche sea esta mañana, la vida está bien”.

Las voces y una angular guitarra son parte del soporte instrumental de la pieza. Se hace inevitable no pensar en Deep Purple en algunos fragmentos dada la voz de un Gillan que recién debutaba con la legendaria Púrpura Profunda.

La dinámica de la pieza llama también nuestra atención antes de escuchar las notas de “Gethsemane (I Only Want to Say)”, otro dramático momento donde la orquesta acompaña a Gillan, quien nos dice “Sólo quiero decir, si hay un modo, aleja esa copa de mí porque no quiero probar su veneno, sentirlo quemarme, he cambiado…”

El set continúa con “The Arrest”, “Peter’s Denial”, “Pirate and Christ” y “King Herod’s Song” (La canción del Rey Herodes). En la primera, la música dibuja el principio del final: “¿Tienes planeado resistirte y luchar, cuál piensas fue tu mayor error, crees que puedes detener esto…?

La pieza es una de las más breves del repertorio con poco más de dos minutos y cuarto.

En “La negación de Pedro” escuchamos a una de las seguidoras de Jesús decir: “Creo haberte visto con ese hombre que se llevaban, reconozco tu rostro…”, a lo que Pedro responde: “Te equivocaste de hombre mujer, y no estaba donde él estaba esa noche, nunca cerca del lugar…”

Acá es importante destacar que en la grabación original participan otras voces de soporte como Brian Keith que encarna a Annas, John Gustafson (Ian Gillan Band) quien personifica a Simón, Paul Davis como Pedro y Mike dAbo, recordado cantante de Manfred Mann.

“Pilato y Cristo” es otro dramático momento donde la interpretación oral de los personajes es magistral. La música tiene, intrínsecamente, ese elemento perfecto que nos ubica en nuestro imaginario como si en efecto viéramos una película.

Así sucede también con el tema que cierra el tercer lado, “La canción del Rey Herodes” que con un cierto aire de música de bar del lejano oeste nos dice: “Así que eres el Cristo, el gran Jesucristo, pruébame que eres una divinidad, convierte mi agua en vino”.Jesus Christ Superstar




El último lado lo conforman cinco composiciones entre las que destaca “Superstar”.

La cara inicia con “Judas’ Death” (La muerte de Judas), para seguir luego con “Trial Before Pilate (Including the 39 Lashes)” (El juicio ante Poncio Pilatos (incluyendo los 39 latigazos)).

El relato, en parte, nos dice: “Así que el rey vuelve a ser mi invitado, ¿y por qué, Herodes no se impresionó? Vimos a Roma para condenar a Nazareth, no tenemos ley para matar a un hombre, lo necesitamos crucificado, es todo lo que tienes que hacer….”

Uno de los temas centrales inyecta una mayor dosis de drama cuando Jesús está por ser crucificado. Los metales y la guitarra se dejan escuchar entre el conteo de los latigazos. Trazos de minimalismo subyacen en esta pieza.

Luego siguen la mencionada “Superstar”,  “The Crucifixion” y finalmente “Juan 41

De Jesus Christ Superstar se extrajeron dos sencillos, “Superstar” y “I Dont Know How to Love Him”. La melodía de esta última se remonta a 1969 cuando Andrew y Tim habían compuesto un tema llamado “Kansas Morning”. De modo similar el tema “La canción de Herodes” es la reedición de la pieza “Try It and See” pero con letra de Tim Rice.

A lo largo de los años, Jesus Christ Superstar ha sido recreada una y otra vez. El álbum, sin embargo, fue reeditado en 1996 en formato CD con la portada original e incluyendo el libreto. En las plataformas digitales, extrañamente, esta edición original ha sido relegada al olvido por sus creadores y el sello disquero, por ahora.

El álbum permanece como una de las más apreciadas opera rock en la historia. Bien vale la pena conocerlo o revivirlo, según seas un ¡baby boomer, generation X o millennial!

Leonardo Bigott


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