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La noche lisérgica de Fuerza Nueva en La Riviera

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Fuerza Nueva

El proyecto conformado por la banda granadina Los Planetas y el iconoclasta del flamenco, Niño de Elche, convirtió el local madrileño en un vuelo cósmico

Fuerza Nueva

Concierto en Sala La Riviera, Madrid

(Enero 24, 2020)

 

Hay uniones circunstanciales que nacen con buena estrella. Probablemente solo era cuestión de tiempo para que unieran fuerzas dos entidades de gran peso específico en la geografía musical de España como la emblemática banda granadina Los Planetas y el gran iconoclasta del flamenco Francisco Contreras, vale decir Niño de Elche.

El nombre elegido para bautizar el proyecto es, por supuesto, provocador, por las connotaciones históricas y sociopolíticas que conlleva, al llamarse como el principal partido de ultraderecha fundado al morir Franco.

Lo mismo puede decirse de su contenido, que hurga en la historia contemporánea, así como las “estratégicas” fechas elegidas para ir soltando cada tema, antes de la publicación del LP publicado el 12 de octubre, Día de la Hispanidad, en una edición especial de 1492 ejemplares (número que coincide con el año de la llegada de Colón a América). El disco, para nosotros, es uno de Los 25 mejores discos españoles de 2019.

Los cómplices han sido Pedro G. Romero en los textos y conceptualización de la trasgresión, Javier Aramburu en la imagen visual inspirada en Unknown Pleasures de Joy Division y en la imaginería popular ligada con los toros, la religión y la superstición, y el cineasta Andrés Duque, que afianza la identidad visual con una serie de piezas de video de algunos olvidados del cine de vanguardia español y que pudimos ver a lo largo del concierto.

La lisergia trasgresora de Los Planetas y Niño de Elche

En medio de la bruma que envolvía el escenario y los sonidos de fondo que indicaban el comienzo del show, salieron a escena Eric Jiménez (batería), Julián Méndez (bajo), Esteban “Banin” Fraile (teclados), Florent (guitarra), J (guitarra, voz) y de último Niño de Elche, para acometer “Santo Dios”, el himno de Andalucía de Blas Infante, tema de ritmo ralentizado y aire místico, con el Niño con su ya distintiva forma de gesticular con brazos y rostro.

Quedó claro que estábamos ante una noche inspirada. Siguiendo el orden del disco y sin pausa, siguieron con la hipnótica “Los Campanilleros”, una increíble versión algo más extendida que se unió con “Mariana”, ambas alineadas con la lisergia cósmica de Spiritualized gracias al fantástico trabajo de guitarras sobre el que navegó el Niño a sus anchas.

Ya montados en la alfombra voladora continuaron con “La Cruz” (publicada el viernes santo de 2019), de estética cercana al shoegaze de Slowdive al principio y luego al primer Ride, con una línea de bajo ochentera y una batería catártica. En ella apareció por primera vez la voz de J, quizá un tanto opacada por la densidad instrumental y sobre todo por el fabuloso performance del Niño.

Fuerza Nueva Fuerza NuevaNo hicieran falta palabras entre canciones, apenas algún “muchas gracias” dosificado aquí y allá. La constante bruma no siempre dejó apreciar las visuales el fondo del escenario, pero para algo estuvieron las dos pantallas laterales.

La canción de los gitanos” (Gelem Gelem) sonó potente y desbocada. Fue el tema que hizo despegar definitivamente el concierto. Y entonces sobrevino la intensidad de “La llave de oro”, el primero de los tres temas que tocaron de Los Planetas, extraído del disco Una ópera egipcia (2010). Esta vez sí funcionó la voz de J tanto solo como en tándem con Niño de Elche.

Fuerza NuevaRescataron también el temazo “Tendrá que haber un camino”, que en la versión original del disco La leyenda del espacio (2007) contó con el gran Enrique Morente. Fue una interpretación magistral y conmovedora de Niño de Elche.

Retomaron el álbum Fuerza Nueva con “Canción para los obreros de Seat”, un alegato anti-independentista que es una reinvención de “Els Segadors”, himno de Cataluña, single publicado justamente el 19 de septiembre, día de la Diada catalana.

Al día siguiente, 20 de septiembre, día de La Legión española, liberaron “El Novio de la Muerte”, quizá la mayor “travesura” de este proyecto y que fue coreada -brazos arriba- por buena parte del público presente. Ciertamente, no se le puede negar su espíritu pop con letra de amor poderosa, a pesar de sus connotaciones. Es el verdadero “hit” del disco, aunque no suene en radio.

Con su fuerza telúrica, “Santo Domingo” pretendía ser el cierre y al quedarse vacio el escenario nos hizo pensar que un proyecto de esta naturaleza no puede quedarse en un solo disco. España tiene mucha más tela para inspirar más de un álbum de Fuerza Nueva.

Fuerza Nueva Fuerza Nueva Fuerza NuevaRegresaron para tocar “Una, glande y libre”, título que ironiza con la derecha española, y entonces “Romance de Juan de Osuna”, ese indiscutible homenaje al “Hallogallo” del dúo alemán Neu!, con batería metronómica a lo Klaus Dinger y guitarra a lo Michael Rother, a su vez versión de los compositores Quintero, León y Quiroga.

Con el cante desatado de Niño de Elche y la mitad del grupo tocando con las capuchas asociadas al Ku Klux Klan, el tema alcanzó un fabuloso clímax que, ahora sí, ponía punto final al show.

Nosotros, a regañadientes, nos bajamos de la alfombra voladora, satisfechos de haber presenciado un concierto único.

Juan Carlos Ballesta (Texto y fotos)