En abril de 1972 fue publicado el tercer álbum de la banda liderada por Sonja Kristina, la obra más significativa de una de las bandas más fascinantes del progrock
Curved Air
Phantasmagoria
Warner Bros. 1972. Inglaterra
Formada en 1970, Curved Air es una de las bandas más longevas del progrock británico. Su concepto gira entorno a una sutil combinación de estilos musicales que van desde el folk hasta lo electrónico, empleando elementos de la música clásica.
Sus orígenes los encontramos en una banda llamada Sisyphus, formada por el violinista/teclista Darryl Way y el teclista/guitarrista Francis Monkman, miembro de la prestigiosa institución Royal Academy of Music.
El encuentro de ambos fue la oportunidad para descubrir intereses musicales en común, lo que llevo a ambos a invitar al pianista Nick Simon quien junto al bajista Rob Martin y el baterista Florian Pilkington-Miksa completaban la seminal Sisyphus en 1969.
No obstante, algo faltaba, según Mark Hanau, quien ya tenía en mente gerenciar la banda sugiriendo la entrada de la cantante folk Sonja Kristina Linwood, a quien él había visto en la obra Hair.
La siguiente movida fue la salida de Simon, lo que provocó que Sisyphus transmutara en Curved Air, inspirado en la obra A Rainbow In Curved Air de Terry Riley y sugerido por Monkman. Nacía así la banda de responsable de este espléndido LP, que daba continuación y mejoraba sustancialmente el planteamiento de Second Album (1971).
A lo largo de su historia, Curved Air no ha sido una agrupación consistente, ya que ha cesado varias veces desde su primera formación en 1970 hasta el presente, superando varias fracturas y dejando un importante legado en casi una decena de álbumes.
Para el momento que nos ocupa, Curved Air publicaba su tercer disco en estudio titulado Phantasmagoria, álbum con un notorio uso de la electrónica, grabado en Advision Studios de Londres, bajo la producción de Curved Air y Collin Caldwell.
“Marie Antoinette” es el primero de los nueve temas de Phantasmagoria en el que escuchamos las teclas de Darryl Way y Francis Monkman, la sección rítmica de Florian Pilkington-Miksa (batería) y Mike Wedgwood (bajo) y la voz de Sonja Kristina quien en parte nos canta: “Marie Antoinette / Tu nombre es una leyenda / En esta tierra / Tesoro para tu placer / Otorgada en favor de caballeros / El pueblo está en armas / Marchando en la ciudad / Se subleva / revolución / Viva la nación”
El trabajo de las guitarras y las teclas, con un delicado cambio en el punto medio, son parte de esta excelente selección para iniciar el interesante repertorio.
;Seguidamente, “Melinda (more or less)” con Sonja en la guitarra acústica, el agudo solo del violín de Way, y la flauta de Annie Stewart, nos trae cierta nostalgia con esta pieza folk que en parte dice: “Pero si y cuando se despierta de nuevo / Sabe que todo comienza de nuevo / Durmiendo, despertando, subiendo, cayendo, / mudo pero llamando a amigos sordos / así es como termina / Para Melinda más o menos / en sueños Melinda más o menos / Melinda más o menos en sueños”
Completa la primera terna “No Quite The Same”, una pieza con una sección de gloriosos metales que la banda ha combinado con el sintetizador y en la que se cuela el violín de Way con Kristina, quien además de hacer ciertas florituras nos cuenta: “Quiso un verdadero amor toda su vida / una mujer que pudiera venerar día y noche / pobres muchachas las que ha conocido en su corta vida / eran chicas que se parecían siempre a la esposa de su padre / así que se ocupó de sí mismo, entreteniéndose abusándose”
Dos temas cierran el lado A, “Cheetah” y “Ultra-Vivaldi”. En la primera, Way destaca sus habilidades como violinista con esta composición de su autoría que culmina con el gruñido de una cheetah llamada Doris. La dinámica del tema es sencillamente hipnótica.
La segunda, recuerda al memorable álbum Switched-On Bach del entonces Walter Carlos, hoy Wendy Carlos. ¡Barroco electrónico!
El lado B del disco abre con el tema que le da el titulo al álbum. Escrito por Francis Monkman, le escuchamos tocar el órgano y apreciamos también, una vez más, a Way al violín.
Sonja nos dice: “Apuesto a que a veces te preguntas ¿Qué está parado justo detrás de ti? / Sigue mirando por encima del hombro para ver si está ahí. / Para algunos el repique de la campana de la iglesia / Para algunos el riesgo de sentir y robar / Tranquilamente solo a través de la noche mirando debajo de la cama”
Luego la banda continua con la experimental “Whose Shoulder Are You Lookin Over Anyway?”, pieza de marcado contraste que pareciera un desvío hacia la música concreta.
Las robóticas voces y espectral atmósfera nos dejan oir: “Pero sigo mirando por encima del hombro para ver si está ahí / Pero sigues mirando por encima del hombro para ver si estoy ahí ? /¡Oh, cuando yo era un pequeño Fantasma, lo pasábamos muy bien! / Cada uno sentado en su puesto favorito / Masticamos y masticamos la tostada con mantequilla que nos dieron para nuestro té».
El grupo ha empleado el uso del entonces novedoso sintetizador EMS Synthi 100 con el cual la voz de Kristina pudo ser modificada a la manera de Jodie Foster en Contact (1997).
“Over And Above” y “Once A Ghost, Always A Ghost”, dan el toque final de este encumbrado disco.
El primero de ellos nos presenta al excelente vibrafonista/xilofonista Frank Ricotti con la sección de metales, Way al violín y los teclados y guitarra descargando un poco de jazz.
Con ocho minutos, es el tema más extenso, lo que se traduce en pleno espacio para que el grupo brille por lo alto individual y colectivamente.
La segunda, también con aires de jazz, trae a Riccoti nuevamente para compartir, esta vez con el vibráfono, junto a los metales. Esta espectral pieza nos dice antes de concluir: “Érase una vez… / Me topé con un plan maestro / Mejor que una máquina del tiempo / Sencillo de entender / Solo consume una pinta de esto / Y uno o dos de estos / Cabeza en brazo y de la mano / Perseguiremos los siete mares”
Actualmente, Curved Air la conforman: Sonja Kristina (voz), Chris Harris (bajo), Robert Norton (teclados), Andy Tween (batería), Grzegorz Gadziomski (violín), Kirby Gregory (guitarra).
En estos días de guerra y virus, recordamos mejores tiempos al dejarnos embrujar con esta “fantasmagórica” joya discográfica de una banda que merece ser más reconocida.
Más allá del “sex symbol” que representó en los 70, los aportes de Sonja Kristina como vocalista, compositora y única sobreviviente de la banda original, la posicionan como una piedra angular de Curved Air.
Leonardo Bigott



