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La celebración electro tribal de De Staat

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De Staat

De Staat
Bubble Gum Tour
Sala Caracol, Madrid

(Diciembre 12, 2019)

 

En medio de la gira del quinto disco, Bubble Gum, publicado a comienzos de 2019, la banda formada en 2006 por Torre Florim en Nijmejen, Holanda, aterrizó en Madrid para demostrar su bien ganada fama sobre los escenarios.

Dos meses antes, Torre había conversado con Ladosis sobre la trayectoria del proyecto que comenzó discretamente en su habitación y en poco tiempo se convirtió en un fenómeno de masas en su país y luego en otros países europeos.

Lo acompañan Vedran Mircetic (guitarra eléctrica), Jop van Summeren (bajo, guitarra, sintetizador, coros), Rocco Hueting (teclados, sintetizador, percusión, guitarra rítmica) y Tim van Delft (batería), formación que se ha mantenido estable desde que Torre se vio en la necesidad de confeccionar una banda para salir a tocar el material del primer disco, Wait For Evolution (2008). Casualmente fue el único de los trabajos del que no tocaron pieza alguna.

La apertura de Of Moths and Stars

Ante escaso público que no llegaba a las 40 personas, el calentamiento correspondió a Of Moths and Stars, agrupación británica que reside en Madrid y que conforman Chris Dabbs (voz líder, guitarra), Nate Wisniewski (guitarra líder, coros), David Doubtfire (bajo) y Gaspar Fernández Lázaro (batería).

Con un sonido no muy novedoso pero efectivo que mezcla la herencia del britpop más guitarrero de los 90, algo de stoner rock y rock garajero, el cuarteto interpretó, en menos de media hora, siete temas que fueron de menos a más y entre los que destacamos “The Sound”, “Godzilla” y sobre todo el último “My My My”.

La fiesta tribalista de De Staat

Torre Florim se las arregló con su imponente presencia, su estupenda voz e histrionismo, para enamorar a una audiencia que se rindió a sus pies. No hay duda que es un frontman como pocos.

A pesar de ser una banda de alto impacto en varios países donde llena grandes recintos, y de haber teloneado a Muse este mismo año en Madrid, De Staat solo pudo convocar a unas 200 personas como mucho, todas ellas apasionadas seguidoras de la banda. Sin duda una lástima ya que el show fue intenso y tremendamente contagioso.

El repertorio escogido fue una representativa y balanceada mezcla de sus cuatro álbumes más recientes, publicados en un período de ocho años.

El comienzo fue con la potente “Me Time”, uno de los mejores temas de Bubble Gum, que desde el primer minuto logró la sintonía de todos, cantando y saltando.

Sin pausa, retrocedieron entonces a 2013 para tocar dos temazos de I Con, comenzando por la frenética “Down Town”, con herencia del post punk y el rock industrial.

Desde ese momento supimos que nos esperaba un concierto sin tregua. Bestial performance sobre todo de baterista y bajista. Siguió “Input Source Select”, con la notable influencia de Beastie Boys, y un gran trabajo de Hueting en el sinte.

El turno para el disco O (2016) llegó con “Peptalk”, otro tema con influencias hiphoperas y también del funk rock de Red Hot Chili Peppers, coreado a todo pulmón. Apabullante instrumentación, sobre todo la base rítmica y la guitarra de un siempre modesto Mircetic ubicado al fondo con muy poca luz.

Aún sin saludar ni hacer una mini pausa, Florim puso a todos a llevar el ritmo con las palmas para acompañar “Old Macdonald Don’t Have No Farm No More” de Machinery (2001), pieza de espíritu tribal que hizo enloquecer a muchos.

Tras la contundente “Murder Death”, finalmente Florim agradeció e hizo una pregunta con respuesta obvia: “Como os sentís, queréis bailar?”. Y arrancaron con la pegadiza “Baby”, la cual concatenaron con un infalible y sudoroso tema, “Make Way for the Passenger”, que funcionó como una montaña rusa. Fue imposible mantenerse estático.

El momento más divertido ocurrió con el synth pop “Pikachu”, durante el cual Torre y Rocco realizaron una coreografía mientras cantaban, demostrando su gran versatilidad. Habían pasado solo 40 minutos y la seducción era total.

Otro tema de Bubble Gum, “Mona Lisa”, con un riff que recuerda al clásico de Norman Greenbaum, “Spirit in the Sky”, sirvió de nuevo escalón hacia la celebración definitiva.

De Staat está ya curtido en el arte de manejo de audiencias y por ello la ilación del repertorio funciona a la perfección. “Psycho Disco” volvió a probar hasta dónde el público era capaz de dejarse llevar.

El cadencioso groove funky de “Fake It Till You Make It” –muy a lo Prince- fue el preámbulo para el tramo final con las catárticas “Get On Screen” y “Witch Doctor”, con el correspondiente baile tribal en círculo frente al escenario que generó la falsa despedida.

La excitación era total y obviamente era previsible que el quinteto regresara para tocar más. El trío final de piezas comenzó con “Devil´s Blood”, una especie de midtempo del disco I Con, al que siguió “Help Yourself”, uno de los temas más atractivos de De Staat, que Torre bailó de manera especial y sirvió para un solo de guitarra muy bueno.

El cierre fue con “Kitty Kitty”, tema capital de Bubble Gum, sobre el cual Florim nos confesó su favoritismo. A destacar el gran trabajo de luces a lo largo de todo el show, sin las cuales se hubiese resentido.

Una hora y 35 minutos de delirio colectivo terminaron con la recomendación de Torre Florim: “Remember…don’t forget to have fun” (Recuerden… ¡no olviden divertirse!)

Juan Carlos Ballesta (texto y videos)

Fotos: Óscar Ribas Torres