Inicio Archivo discografico The Singer: el divino tormento de Diamanda Galás

The Singer: el divino tormento de Diamanda Galás

Diamanda galás The Singer

El 27 de abril de 1992 la indescriptible cantante californiana de ancestros griegos y egipcios publicó su conmovedor disco de blues y espirituales

Diamanda Galás
The Singer

Mute. 1992. EE.UU.

Maldita y bendita, atormentada y visceral, la californiana Diamanda Galás ha permanecido desde comienzos de los años 80 como una inquietante y privilegiada voz dentro del espectro musical moderno.

A medio camino entre el blues, la ópera, el canto espiritual, el jazz, la música experimental, y el “dark-folk”, Diamanda Galás ha demostrado poseer, además de una excelente habilidad con el piano, un rango vocal de impresionante cobertura, de erizantes efectos sobre la audiencia.

Catalogada como “soprano sfogato” (una contralto o mezzo-soprano capaz de extender su rango superior y abarcar así la coloratura o capacidad de ornamentar la melodía de una soprano, lo que a veces es llamado “soprano absoluto”), Diamanda y su intimidante música y las pocas concesiones que ha realizado a lo largo de su carrera, la han mantenido injustamente al margen de la industria musical.

Desde su primera aparición en público en 1979, en el Festival d’Avignon, Francia, Galás ha estado continuamente redefiniendo los parámetros de la interpretación y el “performance” vocal, usando un variado arreglo de técnicas que van desde guturales gemidos hasta aterradores gritos, pasando por momentos de genuina melancolía, produciendo diversos y muy extremos estados de ánimo en el oyente, retándolo continuamente.

Aquel año fue invitado por el compositor y saxofonista avant-garde francés Jim French a participar en su disco If Looks Could Kill, en el que incluso participa componiendo.




Después de haber ganado notoriedad en Europa, Diamanda hizo su debut discográfico con The Litanies of Satan (1982), en el cual aparece la espeluznante “Wild Women with Steak Knives”.

A partir de 1984, el trabajo de Galás vio influenciado por los horrores del Sida, tema fundamental de Plague Mass (1991), una especie de réquiem para aquellos atrapados por la muerte, una obra dividida en cuatro partes.

The Divine Punishment (1986), primero de esos capítulos, desafía los efectos producidos por la homofóbica respuesta al Sida a través de la subversión religiosa; The Saint of the Pit (1986) utiliza el martirologio como una metáfora para aquellos que sufren, signada por el contagio de su hermano durante la grabación; con You must be Certain of the Devil (1988), Galás busca la redención mediante los salmos y cantos espirituales negros.

Estos tres primeros trabajos del cuarteto fueron recopilados en Masque of the Red Death (1988), antes de ser editada la cuarta y última sección de A Plague Mass (1991), esta vez en vivo, con títulos tan devastadores como “There Are No More Tickets for the Funeral”.

En 1992 se edita The Singer, un magnífico compendio de piezas extraídas del cancionero popular norteamericano, especialmente el blues y los espirituales, probablemente el disco ideal para entrar en el universo de Diamanda Galás.

Tocando las notas graves del piano con inusitada fuerza inicia “My Love Will Never Die”, y las bases quedan sentadas. El blues de Willie Dixon alcanza niveles de profundidad nunca vistos.




Luego Diamanda se aventura con “Reap What You Sow”, un tema de Mike Bloomfield y Nick Gravenites, antes de conmovernos con “Were You There When They Crucified My Lord?”, original del cantante y compositor de música country, también ejecutivo discográfico, Roy Acuff, el primero en ser exaltado al Country Music Hall of Fame en 1962.

A lo largo de la interpretación, Galás hace gala de su impresionante rango vocal logrando realmente erizarnos

Uno de las temas centrales de The Singer es el clásico de Lászlo Jávor, Desmond Carter y Rezső Seress, “Gloomy Sunday”, popularizado en la melancólica voz de Billie Holiday.

Con un piano contenido y una voz de tonalidad baja, Diamanda logra una interpretación realmente memorable:

Tristemente un domingo, esperé y esperé con flores en mis brazos / por el dolor que había creado / Esperé hasta que los sueños como mi corazón se rompieron / Las flores estaban todas muertas y las palabras no fueron pronunciadas / El dolor que conocía estaba más allá de todo consuelo / el latido de mi corazón era una campana que doblaba / El más triste de los domingos”

Enseguida se atreve con dos temas en uno: “Balm in Gilead” y “Swing Low, Sweet Chariot”.

El primero es un espiritual afro americano tradicional del siglo 19 que Diamanda interpreta con sigilo y absoluto respeto, y el segundo es una composición de Wallace Willis también del siglo 19 arreglada por Galás de manera magistral, con su voz explorando un territorio más doloroso.




Diamanda acude de nuevo al gran Willie Dixon, y elige la fenomenal “Insane Asylum”, cuya más famosa interpretación fue con la gran Koko Taylor. Galás le baja un poco la velocidad y la lleva a su terreno.

Probablemente el momento culminante del disco es “I Put a Spell on You”, interpretación del clásico de Screamin’ Jay Hawkins que como su título sugiere, nos hechiza.

Una de las composiciones más versionadas en la historia de la música popular, Galás se encarga de convertirla en un auténtico blues desgarrado y casi suplicante.

Avanza el disco hasta llegar a “Let Me People Go”, una pieza tradicional a la que Diamanda arregló y puso su propia letra. Fue el primer espiritual que se transcribió a partitura.

«El diablo ha diseñado mi muerte / Y está esperando para estar seguro / Muchas de sus ovejas negras murieron / Antes de que encuentre una cura / Oh Señor Jesús / ¿Crees que cumplí mi condena? / Las ocho patas del diablo ahora / Están subiendo por mi columna vertebral»

En “See That My Grave is Kept Clean” -un blues de Blind Lemon Jefferson, considerado el padre del blues texano- Diamanda toca órgano y eso le da un matiz distinto al resto de los temas.




El disco finaliza con una composición propia, “Judgement Day”, la más larga del disco con una duración de siete minutos.

El día del juicio” es una pieza apocalíptica que mete el miedo en el cuerpo. Comienza con demostración vocal de gran calado, bajando y subiendo octavas de manera impresionante, mientras el piano agazapado da soporte. A medida que la pieza avanza la película de horror que Diamanda construye con piano y voz es de proporciones difíciles de describir.

La voz de Galás fue requerida en aquellos primeros años 90 por los cineastas Francis Ford Coppola para la versión del clásico “Drácula”, y por Oliver Stone para la frenética película “Natural Born Killers”.

En 1993, siguiendo la aparición de The Singer, publicó “Judgement Day” (1993), un estético trabajo audiovisual que captura a Diamanda en una memorable actuación.

En esa etapa la carrera de Galás produjo la gran sorpresa con el más rockero de todos sus discos, The Sporting Life (1994), una colaboración con John Paul Jones, ex-bajista de Led Zeppelin.

A Diamanda Galás la amas o la odias, la entiendes o te espanta. Es un torbellino de emociones. Su voz indómita, potente, sísmica, emotiva, conmovedora, penetra nuestras fibras hasta llegar al alma.

Permanecer indiferente es una tarea imposible ante una mujer permanentemente confrontada con el lado corrupto y descompuesto del espíritu humano.

Diamanda es un instrumento de inspiración. No hay términos medios con ella. Pocas voces tan telúricas y auténticas han existido.

Juan Carlos Ballesta