Inicio Reportajes Domingo en Llamas: estamos hechos para fracasar

Domingo en Llamas: estamos hechos para fracasar

Domingo en Llamas

DOMINGO EN LLAMAS: «Estamos hechos para fracasar, después viene ese paréntesis que se llama triunfo»

José Ignacio Benítez, el hombre detrás del alter ego, habla sobre su presentación en el Concierto Ladosis 41, que tuvo que afrontar aquejado de fuertes quebrantos de salud. Muchos de los asistentes habían ido a verlo a él, por primera vez en casi dos años.

Mercedes Sanz @JazzMercedes

Avisa que iba a ser breve, y así fue. La voz no le daba para cantar su repertorio de diez temas. Ya en su prueba de sonido, se veía un poco quebrantado, sudaba mucho. La fiebre, por la bronquitis, lo apagaba. Aun así, ensayó, aunque fugazmente, y fue a la cita pautada el pasado 4 de junio: el Concierto 41 de Ladosis.

De que es uno de los cantautores más llamativos que ha surgido en Venezuela en los últimos años, no hay la menor duda. Su apuesta es el riesgo y la sorpresa en sus distintas modalidades: en composición, lírica, arreglos, producción, formatos, discos, en forma y fondo. Domingo en Llamas -José Ignacio Benítez- es un demiurgo de la palabra y la melodía. Es de lo que atiende cada detalle de sus aristas artísticas. Quizás por eso no se sintió agradado con su performance. «Personalmente fracasé ese día, soy muy exigente conmigo mismo, con quienes me rodean. Soy duro. No pude cantar las diez canciones. No estaba en capacidad tímbrica para expresarme por la disfonía y eso implicaba discapacidad», nos explica el cantautor.

Benítez es reflexivo, no deja espacio para la duda, eso sí, se toma su tiempo para pensar, y seguro que así mismo sucede con su proceso creativo: pausado. No tiene apuros porque trabaja para él mismo. «La gente hizo empatía con mi situación. Yo siempre he estado en una línea muy arriesgada de creer que la música sí comunica socialmente, pero no para satisfacer a nadie, respeto eso, pero me parece algo demagógico y de estafa a la audiencia. Respeto a quienes hacen eso», enfatiza.

Después de las presentaciones de Erwin «Wincho» Schafer y Joel Martínez, cerró, como era de esperarse, Domingo en Llamas. Sus temas «De anís tus amores» (escrito para El Regaño), «La balada del mielero» (del disco Canciones sobre un éxtasis de harta contemplación) y su «Himno Nacional» (Nicanor) fueron las que pudo cantar con su guitarra, desafiando el malestar. Pero qué va. «Para mí es un fracaso que el cuerpo no me dé. Ese día tenía 40 de fiebre. Me salvó espiritualmente un palo de ron que me dieron, eso me ayudó a expectorar», dice el músico.

Domingo en Llamas estaba alejado de las presentaciones en vivo, ya que se encontraba produciendo sus cuatro álbumes develados en una sola entrega el año pasado. «Es como la quinta vez que toco solo. Mi banda está desintegrada por la situación país, y eso tiene sus ventajas y desventajas. Se liberan posibilidades expresivas, se da riendas sueltas a la parte recitativa», expone.

«Estamos hechos para fracasar, después viene ese paréntesis que se llama triunfo. Pero el problema no es ese, sino cómo lo superamos. Cómo uso ese evento que me pasó el sábado para estimularme. Los fracasos son importantes porque eso me puede llevar a preparar un concierto con veinticinco temas. Así sea para sanarlo. Y empecé el día siguiente, ya tengo un repertorio tentativo. El fracaso no tiene que ser una excusa para darte golpes de pecho ni para nada. El fracaso no puede estar ligado a un romanticismo mal canalizado, sobre todo cuando lo ves a la hora de sobrestimar la tragedia. Que no quede del fracaso más que un mal trago. Después de la primera comida, eso pasa», comenta Benítez.

Por otra parte, el músico está trabajando en el primer disco de Moisés de Martín -su otro alter ego-, y sigue escribiendo para una futura producción de Domingo en Llamas, sin fecha y sin anuncios

Domingo en Llamas

YouTube player