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Inside: la gran metamorfosis de Eloy

Eloy Inside

En febrero de 1973 fue publicado el segundo álbum de la banda alemana liderada por Frank Bornemann, una obra definitoria de una agrupación que aún sorprende

Eloy
Inside

Harvest. 1973. Alemania

 
Grabado en Studio Windrose, Hamburgo, Alemania, en septiembre de 1972, Inside representa no sólo la segunda impronta en la historia discografía de esta legendaria banda que aún sigue activa, sino un importante cambio conceptual como consecuencia de la salida del cantante Erich Schriever.

Enraizado en el hard rock y el blues rock, el cuarteto Eloy quedaba ahora conformado por Frank Bornemann (guitarra, percusión, voz), Manfred Wieczorke (guitarra, órgano, percusión, voz), Wolfgang Stocker (bajo) y Fritz Randow (guitarra acústica, batería, percusión, flauta).

El brusco cambio dejaba a Frank como la piedra angular del grupo, el cual optaría por transitar los caminos de ese fascinante subgénero conocido como progrock.




Nuestro vinilo, con el llamativo arte de Roberto Patelli, contiene cuatro composiciones. La primera de ellas titulada “Land of Nobody”, ocupa todo el lado A del disco. En ella el grupo deja claro la influencia de Jethro Tull en su primera etapa y algunos elementos pinkfloydianos en el pasaje de órgano.

Es un tour d’force de 17:14 con el bajo dando las primeras notas  y poco después el órgano ocupando el primer plano.

Eloy nos relata en una prolongada sucesión de versos una temática existencial: Solo dejamos el suelo de la tierra / De camino a ver la nueva estrella / Olvidamos el tiempo pasado / Liberados de nuestra imperfecta ilusión molecular”.

A lo largo de esta pieza se cruzan varios efectos sonoros con amplios espacios. Poco más allá del punto medio, batería y órgano entran, junto a la guitarra, en una acentuada lucha.

El tema título da inicio al lado B con un metálico sonido y una arpegiada guitarra, con reminiscencias a la banda alemana Birth Control.

A veces quédate solo / Sueña como un niño / De todas las estaciones las fotos son fantasía / Avanzando y avanzando / En mi mente / Todo el tiempo, todo el tiempo”, nos dice Eloy en esta canción en la que Bornemann nos convence de ser el guitarrista adecuado para este inusitado giro estilístico.




Sigue “Future City”, una inevitable asociación con la banda de Ian Anderson (Jethro Tull). En esta tercera pieza Eloy nos seduce con la variada percusión y la guitarra.

Nos dice el cuarteto: “El tiempo ha pasado mientras piensas en Ciudades que crecen “Hasta que te estrellen / Adivina cómo te sientes / Una vez que el smog está atrapando tu respiración / Adivina cómo te sientes / Adivina cómo te sientes / Adivina cómo te sientes / Adivina cómo te sientes”

“Up and Down” marca el final de nuestro celebrado disco. Acá una voz espectral se funde con la reverberante guitarra para decirnos: “Intentas obtener el éxito directamente / El camino es largo e incluso duro / De vez en cuando se acortará / A veces el camino está fuera de alcance / Arriba y abajo, arriba y abajo Arriba y abajo, arriba y abajo / Arriba y abajo, arriba y abajo Arriba y abajo, arriba y abajo”

Eloy insiste en lo existencial mientras al fondo, discretamente, el órgano se va acentuando hasta llegar a un primer plano a lo Jon Lord (Deep Purple), aunque con punteados acordes.

Recordemos entonces este segundo y crucial álbum de Eloy, banda creada en 1969 cuyo nombre está inspirado en “Eloi” un sustantivo que aparece en el libro de H.G. Wells, The Time Machine. Pese a no ganar la popularidad de sus contemporáneos, la banda se mantiene activa. Superando los avatares del tiempo, Eloy intentó varias fórmulas dictadas por las entradas y salidas de sus miembros.

No obstante, Frank es el indiscutible portador de la antorcha.

Leonardo Bigott