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Pablo Honey: el tímido debut de Radiohead

Radiohead

El 22 de febrero de 1993 el quinteto de Oxford publicó su álbum debut, aún buscando un sonido que pronto lo identificaría

Radiohead
Pablo Honey

Parlophone. 1993. Inglaterra

Cuando se analiza en retrospectiva un debut discográfico como Pablo Honey se deben tomar en cuenta muchos factores, en especial el contexto histórico por su exuberante angustia post-adolescente. Observado con desdén por muchos fanáticos e inclusive por la banda, es pertinente darle el valor que se merece por ser la carta de presentación de Radiohead, una de las agrupaciones más importantes de los últimos treinta años.

Los integrantes del quinteto de Oxfordshire, el vocalista Thom Yorke, los guitarristas Ed O’ Brien y Jonny Greenwood, el bajista Colin Greenwood y el baterista Phil Selway, se conocieron en la escuela de Abingdon y solían ensayar los viernes, asumiendo el nombre On A Friday en 1985.

Dos años después, la banda sólo se reuniría esporádicamente para ensayar mientras todos a excepción de Jonny emprenderían estudios universitarios en diferentes ciudades inglesas e inclusive asumiendo roles en bandas como el caso de Yorke durante su estadía en Exeter en Headless Chicken, tocando algunas canciones que formarían parte del repertorio futuro de Radiohead.

En 1991, se reúnen de nuevo en Oxford mudándose a una casa y dando conciertos esporádicos, llamando la atención de Chris Hufford quien produjo el primer trabajo de Slowdive, grupo coterráneo de shoegaze. Para finales del mismo año y gracias a la gestión de Hufford junto a Bryce Edge, se logra un contrato con EMI/Parlophone asumiendo un nuevo nombre proveniente de una canción de Talking Heads, «Radio Head«.




Su primer EP y posterior primer sencillo “Creep” lograrían pobres posiciones en el Reino Unido durante la segunda mitad de 1992, mientras en los últimos meses estarían trabajando en lo que sería su primer larga duración bajo la tutela de Sean Slade y Paul Kolderie, productores norteamericanos cuyos trabajos con Dinosaur Jr. y The Lemonheads agradaban a la banda.

Llamaría la atención al dúo que cuando “Creep” es tocada por primera vez para ellos, la presentan en chiste como una canción de Scott Walker y la graban en una sola toma. Jonny Greenwood golpearía las cuerdas enfáticamente para “arruinar” el flujo calmado de la canción que le desagradaba y para hacerla más interesante le agregaría un piano que sólo resultaría en la sección final de la misma.

De temática pesimista, se podría decir que es el yang autocompasivo de un yin simbolizado con “I Wanna Be Adored” de The Stone Roses. O’Brien notó la similitud con la progresión armónica de “The Air That I Breathe” de The Hollies y en un arreglo amistoso, compartirían créditos de composición.

Este single se haría especialmente popular en Israel y Estados Unidos por sonar en radios universitarias en una versión censurada, cambiando una frase para hacerla más amistosa para el público general.




Y finalmente, el 22 de febrero de 1993 se edita Pablo Honey entre Parlophone para el mercado británico y Capitol para el americano, en medio de la vorágine post-grunge sedienta de más música alternativa.

En apariencia, no había una herencia con la cual asociar ese primer esfuerzo discográfico más allá de algunas similitudes con Pixies, R.E.M., The House Of Love y hasta Television. También carecía de una “esencia” británica que se sentiría en el debut de Suede o el pastiche de estilos de Blur representado en el álbum Leisure.

La dinámica popularizada por Pixies de suave-duro-suave está presente en más de uno de los doce cortes, como en la apertura de “You”. Una guitarra calmada y arpegiada es la calma antes de la tormenta explosiva que en las estrofas recuperan la serenidad con un Yorke contenido y cantando muy pausado previos a los alaridos en la sección más agresiva aunque se trate de una canción de amor.

Debido al éxito de “Creep” en tierras extranjeras, reeditan el sencillo con diferentes canciones adicionales logrando así el séptimo lugar en listas británicas y hasta presentándose en Top Of The Pops.

Sigue “How Do You?” siendo un equilibrado power pop breve, tal vez muy complaciente estilísticamente con la voz de Thom muy al frente, la guitarra que dobla su melodía vocal y su sección ruidosa hacia el final.

La obviedad de “Stop Whispering” es una declaración optimista que invita a creer en uno mismo para expresarse a viva voz, en un ánimo que va creciendo a medida que los coros se hacen más intensos y gritados. Phil se escucha muy seguro en su ejecución mientras Jonny rasga furiosamente su instrumento.

Calmada y de tintes melancólicos, la guitarra acústica domina “Thinking About You” en un momento introspectivo sobre ese amor que se ha ido, tocando temas de masturbación, poca autoestima y mucha desesperación que en la parte instrumental deja que se escapen algunos aires de U2 por la batería marchante y la guitarra salpicada de un tembloroso chorus.

Se dejan colar tímidas las influencias de Sonic Youth en la confusa “Anyone Can Play Guitar”. Es difícil saber si se trata de una burla al hedonismo del rock o si de verdad el cantante quiere ser Jim Morrison, formando una banda en el cielo.




Este fue el sencillo promocional propiamente antes de la reedición de “Creep” que un año atrás había pasado casi desapercibida. “Ripcord” y “Vegetable” son otros ejemplos de cómo Pixies y Dinosaur Jr. eran las influencias más grandes de Radiohead en esa primera etapa, rugiendo a tres guitarras y destilando mayor ansiedad en la voz para el octavo track.

Prove Yourself”, “I Can’t” y “Lurgee”, están cargadas de mucho pesimismo que complementan a la perfección el ánimo general del álbum, especialmente la última que suena como una renovación de The Smiths.

Para finalizar, “Blow Out” guiña al shoegaze y al noise rock en una canción que crece progresivamente y con un trozo de casi dos minutos de un beat constante sobre el cual se desdibujan los demás instrumentos desbordantes de distorsión y reverb.

En su tierra natal el disco tuvo un éxito moderado mientras que su popularidad en Norteamérica encasillaría  a la banda injustamente (hasta el día de hoy) como one hit wonders, al menos a nivel masivo. Sus giras serían difíciles de manejar al principio porque deseaban explorar más allá de canalizar sus influencias más directas y encontraban agotador el proceso.

Adicionalmente, tenían una sensación de no encajar precisamente en lo que ocurría en el Reino Unido con el advenimiento del britpop. Meses después del lanzamiento de Pablo Honey, saldría un sencillo titulado “Pop Is Dead” que criticaba fuertemente a la industria y prensa musical del momento, y también fracasó en merecerles un alto puesto en las carteleras.

Finalmente encontrarían a Nigel Goodrich en 1994 con quien trabajarían hasta el sol de hoy, ampliando su universo sonoro y descubriéndose como una banda que no necesitaba adherirse a ninguna etiqueta, teniendo la libertad de crear magníficos álbumes.

Radiohead Pop Is Dead from Keleo on Vimeo.

Poco queda de ese primer disco en lo que hacen actualmente y hasta sería infame la postura de no tocar más “Creep” en vivo por más de diez años. Han rescatado pocos cortes y se escuchan esporádicamente en los conciertos.

No obstante, es importante reconocer la importancia de este debut como un documento de una muy joven banda que aún estaba buscando su propia voz y que hoy en día es celebrada por ser una de las agrupaciones más innovadoras dentro del universo pop rock.

IL Gimón


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