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Child Is Father To The Man: el ecléctico gran debut de Blood, Sweat & Tears

Blood Sweat & Tears Child Is Father To The Man b

El 21 de febrero de 1968 fue publicado el histórico primer álbum de la superbanda neoyorquina, el cual contribuyó a ensanchar las fronteras del jazz y el rock

Blood, Sweat & Tears
Child Is Father To The Man

Capitol Records. 1968. EE.UU.

 
Una de las agrupaciones pioneras del llamado “jazz-rock” es Blood, Sweat & Tears. La banda, cuyo nombre traduce “trabajo arduo”, fue fundada en Nueva York en plena ebullición narcótica por allá en 1967.

Originariamente llamada Blues Project, BS&T despertaba nuestro interés con un concepto musical que amalgamaba la instrumentación del rock, es decir bajo, batería guitarras y teclados, con aquella del jazz, específicamente fliscorno, trompeta, trombón y saxos.

Este hito musical dio pasos agigantados en sus primeros años, aunque los abates del tiempo le han restado popularidad. Aún activa, sin ninguno de los miembros fundadores y decenas de cambios en la formación, también la recordamos por dos etapas esenciales de su historia: 1967-1981 y 1984 a la fecha o según las más exitosas “la breve era Al Kooper” y “era David Clayton-Thomas”.

Además de ir agrandando su paleta tonal con diversos estilos que van del pop al r&b pasando por el soul y, en ocasiones con un abultado sonido de “big band jazz”, BS&T ha destacado también por los arreglos de temas de compositores que incluyen a: Billie Holiday†, Carole King, Laura Nyro†, James Taylor, The Band y The Rolling Stones, e incluso Thelonious Monk†, Erik Satie† y Sergei Prokofiev 




Inspirados por The Buckinghams y The Maynard Ferguson Orchestra, con un éxito paralelo a bandas como Chicago y Electric Flag, nuestro festejado disco abarca doce temas, seis por lado, en buena parte compuestos por Al Kooper y desplegados en casi cincuenta minutos bajo la producción del reconocido John Simon (órgano, piano, dirección orquestal, cencerro) y Bob Erwin,

El disco nos recibe con una graciosa imagen de los miembros del grupo en tamaño natural y en versión pequeña, foto de Al Gescheidt Bob Cato

Con Fred Catero tras la consola, el primer set abre con la breve “Overture” de Al Kooper, momento oportuno para presentarte a Fred Lipsius (piano, saxo alto), Randy Brecker (fliscorno, trompeta), Jerry Weiss (fliscorno, trompeta, coros), Dick Halligan (trombón), Steve Katz (guitarras, laúd, voz líder, coros), Jim Fielder (bajo) y Bobby Colomby (batería, percusión, coros).

Destaca en ella la emotiva sección de cuerdas y pequeños fragmentos de melodías tal vez por ti conocidas. Una histriónica risa da un cierto aire macabro al final. The Manny Vardi Strings da un toque sinfónico a este corto inicio.

La segunda canción, también de Kooper, es un clásico de la banda y de la época. Al, se luce en órgano, voz y piano para ofrecernos “I Love You More Than You’ll Ever Know”, pieza que relata una escena amorosa con un tinte social que bien describe a este hombre enamorado quien expresa en esa sentencia el conocido cliché romántico “no imaginas cuanto te amo”.

Acto seguido es la sección de vientos con “Morning Glory” de Larry Beckett y Tim Buckley†: “Encendí mi vela más pura / Cerca de mi ventana / Esperando llamar la atención / De cualquier vagabundo que pasara por ahí / Y esperé en mi casa fugaz”

La hermosa melodía es cantada con por Katz.




“My Days Are Numbered”, con un solo de guitarra revertido, sigue el primer set de temas. Kooper nos dice: “Desperté y no encontré nadie a mi lado / Sin mano para agarrar / Y sin labios que me guíen / Que mundo más difícil de enfrentar / A la luz de un sol enojado ¿No es difícil seguir adelante? / Si no tienes a ese alguien…”

Los metales dan cierto brillo a esta un tanto triste historia de abandono amoroso. Posteriormente, BS&T cierra la primera parte con dos versiones: “Without Her” de Harry Nilsson† y “Just One Smile” de Randy Newman.

En la primera, la banda nos sorprende con aires de bossa nova y un sobrio solo de trompeta y saxo. BS&T insiste en la temática de la ausencia del ser amado.

La segunda, aunque vuelve a tocar el tema de la soledad, es más esperanzadora. Una vez más los metales adornan con grandiosidad para cerrar esta primera parte.

El lado B inicia con el sencillo “I Can’t Quit Her”, de Al Kooper e Irwine Lavine. Los primeros acordes al piano sirven de intro para esta pegadiza canción que con metales y cuerdas en full swing nos dice: “No puedo dejarla, ella me tiene agarrado / Ella puso su mano en mi alma, no puedo dejarla / Porque veo su cara donde quiera que vaya / En las calles de la ciudad, en los predios del campo / En el fondo de mi mente / Sé que no puede ser real para una mujer de tanta dulzura…”

Una guitarra efectizada es parte de esta gran pieza donde además escuchamos los coros de Melba Moore y Valerie Simpson, dos recordadas cantantes de los 70.

La guitarra acústica arpegiada y el ondioline (instrumento electrónico desarrollado por  el francés Georges Jenny) dan un nuevo matiz a esta octava canción que es cantada por Katz quien tocó el laúd en “I Can’t Quit Her” y ahora nos conmueve con esta pieza de su autoría titulada “Meagan’s Gypsy Eyes”, donde nos canta: “Meagan ojos de gitana / Las letras me rodean / Gotas de lluvia moradas / El sol brillaba a mi alrededor / La muerte que nubla su vida / Será por siempre ¿hay amor? / Sin embargo, no puede amar, no nunca…”




Al Kooper nos ofrece un poco de blues con un agitado intro de órgano al que se le suman un solo de guitarra y unos explosivos metales para decirnos “Somethin’ Goin’ On”.

El piano y el saxo alto son  también elementos protagónicos de este temazo que en sus versos nos habla de un descarnado amor.

Aparece entonces la experimental “House In The Country”.

 No hay necesidad de preocuparse / Gente con prisa déjalos detrás de ti nadie puede encontrarte / casa en el campo casa en el campo…” Hay muchas cosas interesantes en este tema que dejo en el aire para tu sorpresa.

Acompañado por las cuerdas con pasajes en pizzicato, Kooper nos canta con cierta dulzura, The Modern Adventures of Plato, Diogenes and Freud.

En sus versos escuchamos: Padre de mi mañana / Una vez mi niño a la noche / Veo que tienes mentes para copear / Y solo puedo ver el dolor enfermizo / Poco sabes / De las progresiones que enseñas / La gente a la que llegas está cansada De vivir en un mundo de torres elásticas / Baila con ellos y canta una canción de cambios / Y habla con ellos de la vida y todos sus peligros / Rodéate de extraños ahora familiares / Que besan y que abrazan y eventualmente te roban tu tiempo”

Y para cerrar, “ So Much / Underture”, un tema de Carole King y Gerry Goffin con rasgos gospel que nos dice: En medio de toda mi oscuridad, nena  / Viniste para guiarme / Te apiadaste de un hombre solitario / Cuando dijiste que estarías a mi lado / Nunca te olvidaré / Oh lo que has hecho / Nunca te daré la espalda por nadie”

Al cierre de este gran tema, si eres venezolano, escucharás la música utilizada por el locutor Alfredo Escalante para presentar y despedir su programa de TV, «La Música que sacudió al mundo«, incluyendo su emblemática frase de despedida “… y que las estrellas los guíen hacia un nuevo amanecer”

Tras este disco, Al Kooper abandonaría el grupo y comenzaría la era con David Clayton-Thomas, que traería una serie de exitosos álbumes, especialmente los tres que siguieron,  Blood, Sweat & Tears (1968), Blood, Sweat & Tears 3 (1970) y B, S & T; 4 (1971)

¡Así que viremos hacia febrero de 1968 y disfrutemos de este histórico debut!

Leonardo Bigott