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El delirio desafiante de Fat White Family

Fat White Family

La agrupación del sur de Londres, conducida por el cantante Lias Kaci Saoudi, ofreció un delirante e inolvidable concierto en Madrid

Fat White Family
Concierto en Sala But, Madrid

Producción: Houston Party
(Febrero 6, 2020)

Hay grupos que no pueden evaluarse ni entenderse en su justa dimensión solo por sus grabaciones, aunque éstas sean magníficas. La agrupación de Peckham, al sur de Londres, tiene apenas tres álbumes y unos cuantos singles desde que se formó en 2011, pero su impacto va mucho más allá.

El contacto directo con Fat White Family obliga a ampliar la percepción que se haya construido a través de sus discos. Es el tipo de bandas ideal para recintos no demasiado grandes en los que sea posible para los asistentes estar cerca del escenario, tanto como para el grupo tener al público cerca.

La dinámica que crea el carismático cantante Lias Kaci Saoudi es delirante y desafiante, con alta dosis de vértigo, interactuando con el público desde el comienzo, lo cual se traduce en una complicidad tremenda entre todos y convierte el show en una catarsis colectiva.

La fama de enfant terrible de Lias en los conciertos era bien sabida, por lo que algunos de los fans trataron de incentivar aún más su irreverencia poniendo en sus manos alguna botella de cerveza con contenido, la cual vació sobre algunos y luego lanzó contra el piso.

Sin embargo, a pesar de su constante interacción con el público sin mucho freno y de los cigarros que fumaban en el escenario (que motivaron incluso que alguna vez en plena canción entrara personal de seguridad para evitarlo, en vano), no hubo incidentes más allá de una línea de trasgresión imaginaria.

Por el contrario, es una experiencia retadora. Sin duda, hay frontmen que establecen diferencias, que se atreven a romper el tradicional muro entre banda-público. A pesar de todo, el sentido común se impuso.

El setlist sin fisuras de Fat White Family

El sexteto estuvo conformado, además de Lias Kaci Saoudi, por su hermano Nathan Saoudi (teclados, coros), Alex White (teclados, saxo, coros), Sam Toms (batería), Adam Brennan (bajo, coros) y Saul Adamczewski (guitarra, coros), quienes se concentraron solo en un instrumento, a diferencia de las grabaciones en las que tocan una amplia cantidad de ellos.

Aunque el año pasado la banda publicó su tercer LP, el fabuloso Serf´s Up (parte fundamental de nuestra lista Los mejores 100 discos internacionales de 2019), el setlist incluyó una balanceada muestra de los tres LPs y dos de sus más celebrados sencillos.

Durante una hora y cuarto, Fat White Family demostró la solidez de su propuesta, la cual se pasea con naturalidad por la psicodelia, el krautrock, el garaje rock, el post punk, el lo fi pop, el noisy rock, el glam rock y mucho mas, logrando un sonido propio teñido de mucha actitud e irreverencia.

Auto Neutron”, la pieza que abre el álbum debut, Champagne Holocaust (2013), fue un inicio ideal, una especie de blues cósmico con oscuras armonías vocales de toda la banda y una envolvente línea de bajo, que nos introdujo en el viaje lisérgico que, honestamente, nos costó abandonar.

Fat White Family Fat White FamilyDe inmediato abordaron “I Am Mark E. Smith” -single de 2014 dedicado al fallecido líder de The Fall-, una especie de boogie blues a baja velocidad, con pinceladas de Marc Bolan & T.Rex.

Mientras cantaba le dejaron lo que parecía ser una botella de whisky y sin pensarlo se echó su primer sorbo directamente. Era apenas la segunda canción y ya Lias anunciaba lo que nos esperaba acercándose al público por primera vez.

Fat White FamilyCon “Tinfoil Deathstar”, del segundo disco Songs for Our Mothers (2016), aumentaron la la velocidad e intensidad, gracias a uno de los riffs de guitarra más pegadizos, y la primera dosis de alaridos del show.

De ahí en adelante no hubo tregua. Imposible decantarse por tema alguno, cada uno tuvo su peso específico dentro del setlist, conformando un todo impecable, adictivo y envolvente.

Fat White Family Fat White FamilyDe Serf’s Up tocaron cinco temas, todos fabulosos. “Fringe Runner”, de desquiciada atmósfera psicodélica; “When I Leave”, de sonoridad dark western y con cierta cercanía estética a Crime & The City Solution o incluso Nick Cave; la libidinosa “Bobby’s Boyfriend”, que comparte terreno con la banda de Liverpool, Clinic, y en la que destacó el saxo; la misteriosa “I Believe in Something Better”; y la poderosa “Feet”, una de las piedras angulares del reciente álbum.

Fat White Family Fat White Family Fat White FamilyHeaven on Earth”, a medio camino entre el glam y el psychobilly, sonó divertida, con los coros colectivos, la vocalización endemoniada de Lias y otro gran saxo de Alex White (elemento importante en muchos pasajes). Una de las más coreadas fue “Touch The Leather”, gracias al pegadizo coro y el libidinoso ritmo.

Para entonces, Lias ya se había despojado de su camisa y alternaba sus gafas oscuras.

“Muchas gracias. Esta canción es sobre Ike & Tina Turner y se llama ‘Hits Hits Hits’”, fueron las primeras palabras de Lias antes de tocar el lisérgico tema del disco Songs for Our Mothers.

La caja rítmica con su cadencia bugalú anunciaba “Cream of the Young”, otro tema del primer disco en el cual Lias desató su furia. Un cruce entre Bolan y Frank Zappa resultó ser la corta pieza “Special Ape!”.

Fat White Family Fat White FamilyEl trío final de piezas fue fenomenal, todas muy esperadas. Con ellas la excitación de algunos seguidores que casi se le colgaban a Lias y querían subir al escenario llegó al máximo nivel.

Whitest Boy on the Beach”, “Is It Raining in Your Mouth?” y el bombástico boogie “Bomb Disneyland” -antes del cual Lias advirtió “nosotros no tocamos encores, ¿ok?”- nos dejaron con la adrenalina a tope y con la sensación de haber vivido una experiencia única, que muy pocas bandas son capaces de ofrecer.

Juan Carlos Ballesta

Fotos: Óscar Ribas Torres


El Grajo: entre el Ying y el Yang

El cuarteto madrileño comandado por el cantante, guitarrista y compositor Marcos Rojas contó con media hora para desgranar, principalmente, el material de su homónimo disco debut publicado en 2019 por Sonido Muchacho. Al momento de comenzar no había más de 30 personas en la sala.

El Grajo se movió entre dos aguas, lidiando con elementos típicos de estas circunstancias en que las condiciones técnicas no son ideales (aunque tampoco tan malas) pero también con sus propios problemas como la desafinación recurrente de la guitarra de Rojas y las limitaciones de su voz.

Las canciones habitan varios territorios, aunque relacionados. Podríamos generalizar utilizando la definición de “rock de autor”, que se mueve entre el rock aflamencado (“Otro Toledo”), el pop español de los 80 (“Acuérdate”), el garaje-rockabilly (“Vendrán más años malos”), el surf-western (“Yo camino solo”), el shoegaze (“Un proceso lento”) y el punk saltarín (“Estafas”), canción de la anterior banda de Rojas, Los Claveles, que sirvió de cierre y fue la mejor.

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