Inicio Reportajes Félix Allueva: “Llamamos a la resistencia cultural. No abandonaremos espacios conquistados”

Félix Allueva: “Llamamos a la resistencia cultural. No abandonaremos espacios conquistados”

Félix Allueva
Foto: Andrea Allueva

El presidente de la Fundación Nuevas Bandas reflexiona sobre el momento actual y el futuro dentro de la dificil situación política y económica venezolana

Desde que en 1986 organizara su primer concierto de rock en la Concha Acústica del Parque del Este bajo el cobijo de Cultura Subterránea y el apoyo de Fundarte, Fundación José Ángel Lamas y Consucre, Allueva no ha parado. Desde 1991 es el alma motora del Festival Nuevas Bandas y de muchas actividades musicales de formación, conciertos a menor escala y mucho más.

No es Allueva un individuo dispuesto a callar ni ceder espacios, pero sabe cuando retroceder un paso para avanzar dos. Su lucha ha sido constante y consistente. Ahora, tras 25 años de historia del más longevo festival de Latinoamérica, de nuevo debe enfrentarse a la dura realidad que dificulta su realización.

Juan Carlos Ballesta

Los que conocemos a Allueva de cerca y desde hace décadas, sabemos que es un espécimen de esos que Charles Darwin hubiera utilizado para alimentar sus teorías, en especial la que habla de la sobrevivencia de los más aptos para adaptarse a los cambios y a las condiciones adversas de su entorno. Es la teoría de la selección natural, o te sabes adaptar o desapareces.

En un país darwinista como la Venezuela del siglo 21, la adaptación es un proceso continuo y necesario, sin que ello signifique claudicación a principios. El ser humano a diferencia de todos los animales, posee inteligencia y según se utilice es posible sortear muchos obstáculos y convertirlos en aprendizajes para mejorar y avanzar.

La Fundación Nuevas Bandas se las ha arreglado, gracias a Allueva, para sobrevivir a los embates de la falta de presupuesto, reinventándose a lo largo del tiempo sin perder el foco de su razón de ser.

El año 2016 significa un nuevo reto: no hay dinero suficiente para organizar el Festival, esperado ya no solo por los jóvenes que recién empiezan con sus bandas sino por todo el que de alguna manera esté ligado al rock. Pero las actividades siguen, los inventos no cesan y las ganas tampoco.

A raíz del anuncio público de la suspensión indefinida de la edición 2016 del Festival NB, conversamos con Félix sobre el momento actual

No es la primera vez que el Festival NB pasa por una situación compleja. De hecho, nació en medio de situaciones complejas (tras el Caracazo de 1989, justo antes de los dos golpes de estado de 1992, destitución de presidente en 1993 y crisis bancaria en 1994), sin que ninguna marca o institución creyera en él. Nació en medio de la crisis de entonces.

Finalmente, tras años de auténtica filantropía que no todos conocen y reconocen en su justa dimensión, comenzaron a creer y el Festival creció y se consolidó como una plataforma sólida y seria para darse a conocer. Sin embargo, como toda iniciativa independiente que resiste las presiones de políticas culturales hegemónicas y sectarias y al mismo tiempo una severa crisis económica, el Festival ha vuelto a caer en un agujero negro que coloca en primer plano el término «incertidumbre».




¿Cuál fue la hora cero o la circunstancia de mayor peso para decidir suspender esta edición?

Trataré de dar respuesta desde cierta perspectiva cronológica.  El Festival nace a principios de los años 90, no creo que en medio de una crisis tal como la vemos ahora, era un momento económico, político y socialmente distinto al actual. No sé si definirlo como “en medio de la crisis”. Era diferente.

Efectivamente los primeros 4 años fueron de “auténtica filantropía”, al quinto intento comenzó la empresa privada a apoyar el proyecto y para la edición 9 ya podíamos hacer el Festival Nuevas Bandas sin cobrar entradas pues los patrocinios cubrían los costos operativos.  Esto se mantuvo hasta el año 2013. Para el 2014 la crisis, como la conocemos ahora, golpeó el sistema de financiamiento del Festival y a la Fundación en general.

El momento en que se prenden las alarmas, avisando que peligraba el Festival 2016 fue a mediados del primer semestre de este año. Más del 50% de los patrocinantes tradicionales ya no están en el país y los que quedan no cuentan con suficientes recursos para cubrir un Festival como el NB. A partir de mayo ya se veía difícil cubrir los costos de todo el proyecto que significa el Festival, más de 8 meses de trabajo, con un proceso de selección complicado y que requiere recursos.

En los últimos dos meses el crecimiento inflacionario hizo imposible la realización del Festival.

¿Por qué crees que una iniciativa tan valorada por el público ligado al rock de varias generaciones ha tenido que luchar contra corriente?

En términos generales casi toda iniciativa de gestión cultural en este país tiene que luchar contra la corriente. No quiero desarrollar un discurso de “a nosotros no nos quieren” o “pobrecito nosotros”, ese es un discurso ya pasado de moda, primitivo. Hemos tenido momentos duros, otros no tanto.

Más bien creo que somos “privilegiados”, y digo privilegiados entre comillas pues la Fundación Nuevas Bandas ha trabajado duro y de manera continua durante más de 25 años para lograr financiamiento y no ser dependientes del Estado, como muchas iniciativas culturales.  Más aun, lo hemos logrado. Creo que somos un proyecto exitoso, que nos hemos ganado un espacio, que somos respetados, además contando con el apoyo de la empresa privada.

En tal sentido no siempre luchamos contra corriente, sencillamente trabajamos, y sabemos hacer nuestro trabajo. Lo que pasa es que hay coyunturas de coyunturas.  Esta en particular es el despeñadero de un modelo populista que destruyó el país y se llevó con él todo, incluyendo el sector cultura y el campo musical.




El rock ha demostrado que puede llenar plazas públicas tanto o mejor que otros géneros musicales. ¿Cuál ha sido el rol de la empresa privada?

La Fundación Nuevas Bandas y muchas otras iniciativas vinculadas al pop rock nacional han contado con apoyo de la empresa privada. Repito, no nos quejamos. Desde 1995 hasta la fecha decenas de marcas, importantes y menos influyentes han apoyado el Festival y la Fundación NB. Me atrevo a decir que hemos contado con el apoyo de casi todas las marcas relacionadas con el mundo del espectáculo.

Pero este año, que también nos apoyaron, es imposible cubrir los costos de producción, el país está quebrado. Nuestra economía fue atravesada por los caballos de Atila, no quedó nada. El socialismo del siglo 21 demostró su capacidad lapidaria, que ya nos la imaginábamos, pero nuestra imaginación quedó corta.  Y si hablamos del sector cultura, se llevan el máximo galardón.

Es evidente que en Venezuela solo el gobierno central y alcaldías que forman parte de su proyecto manejan grandes presupuestos para cultura, pero solo parecen estar interesados en sus propios eventos y desprecian o ignoran otras iniciativas que no les sean ideológicamente afines. ¿Porqué en otros países de la región las instituciones públicas (gobernaciones, alcaldías, ministerios e incluso gobierno central) apoyan iniciativas independientes sin exigir réditos políticos?

Muchos de nuestros vecinos inmediatos (Iberoamérica) desarrollan modelos democráticos, de alternancia política, de diálogo y contraposición de ideas, donde se analizan las gestiones de los distintos gobiernos, hay actualización de conocimiento, visión moderna de la gestión del Estado y específicamente de los distintos campos culturales.

Dentro de esa dinámica es posible entender la importancia del sector cultura en el desarrollo de un país e invertir, generar políticas a largo plazo, crear gerencia cultural.  La visión plural es algo normal.

La visión única, el partido único, “los buenos y los malos como criterio de gobierno” no existe. Por eso y mucho más es que nuestros vecinos transitan otros caminos, caminos democráticos y de visión plural.

¿En que fallan nuestras políticas culturales? Habiendo sido el Festival NB declarado por el alcalde Leopoldo López Patrimonio Cultural del Municipio Chacao, ¿En que beneficia eso actualmente?

Cierto es que el Festival NB fue declarado por Leopoldo López, en su momento de Alcalde de Chacao, patrimonio cultural del Municipio, y en general la Alcaldía y Cultura Chacao nos han apoyado, unas veces más otras menos, pero es que el momento que vivimos es imposible que una Alcaldía como Chacao (con todas las presiones políticas y financieras) pueda subsidiar o apoyar un proyecto como este, o cualquier otro.

No hay recursos. Ni los va a haber mientras continúe este régimen cuyo objetivo es “ahorcar” cualquier visión opuesta a la suya. Sencillo.

Félix Allueva
Foto: Juan Carlos Ballesta, 2009




¿Cuál debería ser la actitud y la respuesta del gremio musical (en especial el rockero) ante esta lamentable situación? Hay varias generaciones que han sido protagonistas y beneficiarios del Festival. ¿Hay desidia? ¿Solo habrá quejas, lamentos e insultos en las redes sociales y luego se olvidará en medio de la sobrevivencia en la que estamos?

Lo que llamas gremio musical no es un ente ajeno a Venezuela, es parte del país. De una u otra manera refleja nuestra manera de ser, y definitivamente estamos en cierto estado de parálisis ciudadana, esperando que otro(s) líder(es) mesiánico(s) resuelvan por nosotros. No terminamos de entender que somos nosotros los que tenemos que tomar la iniciativa y generar el cambio. ¿Cómo? Con participación, organización, tomando la iniciativa, presionando a los líderes.

Creemos y llamamos a la resistencia cultural, no podemos abandonar los espacios conquistados por los movimientos sociales/culturales, como lo decimos en el comunicado que dirigimos a la opinión pública por la suspensión del Festival NB:

“…Conscientes estamos que los espacios culturales conquistados por los movimientos socioculturales  no pueden ser abandonados a la barbarie, al sin sentido del populismo y a la manipulación ideológica, la Fundación Nuevas Bandas no paralizará sus programas,  y aun sin los recursos necesarios y en las condiciones adversas que impone el régimen al libre ejercicio de la gestión cultural, planteamos para los próximos meses una serie de actividades que van de talleres y conversatorios sobre la movida musical de acá, la celebración de los 25 años de la  emblemática banda Caramelos de Cianuro, nuevos proyectos, como por ejemplo el Tour Chacao Rock, hasta alianzas con otras organización para reactivar la industria de la música.

En esos momentos se impone la Resistencia Cultural como forma democrática y libertaria de defender los derechos humanos que tanto esfuerzo y años de lucha  le ha constado a nuestra gente…”

Siendo sincero y pragmático ¿Avizoras que el Festival pueda continuar sin un cambio del estado actual de las cosas?

Si bien es cierto el centro de la crisis venezolana es económica, el cambio en el estado de las cosas viene por vía política. Sin cambio político no habrá cambio económico. Es necesario el cambio político en la gerencia del Estado venezolano, luego un largo proceso de recuperación. En ese proceso de recuperación estará la Fundación Nuevas Bandas y seguirán muchos festivales.

Félix Allueva
Foto: Juan Carlos Ballesta, 2009