La primera edición del Kalorama en Madrid se salda positivamente, con tres jornadas memorables y puntos álgidos como LCD Soundsystem, The Prodigy y Massive Attack
Festival Kalorama
Ifema, Madrid
(29, 30 y 31 de agosto, 2024)
La primera edición del Kalorama Madrid se afirmó con contundencia como uno de los eventos musicales más interesantes del verano, atrayendo a una multitud ecléctica de amantes de la música a la capital española.
De diferentes nacionalidades y edades, los asistentes disfrutaron durante tres días de una variedad de géneros musicales, desde el rock alternativo y el indie pop; pasando por el jazz, el funk y el trip-hop; y hasta llegar al soul, el R&B y la electrónica, todo ello encauzado en un cartel repleto de artistas contemporáneos y clásicos de la música popular.
Día 1: Un homenaje al indie norteamericano de inicios del siglo veintiuno
El primer día del festival estuvo marcado por una particular mezcla de nostalgia y modernidad, ofreciendo actuaciones que saltaron entre el rock alternativo y la electrónica más bailable. La atmósfera estaba cargada de emoción y anticipación, con un público ansioso por ver a algunos de sus artistas favoritos en el escenario.
The Kills: Mosshart y Hince reivindican la idea de que “menos es más”
El más que asentado dúo de indie rock significó el primer golpe de autoridad del día con su característica mezcla de rock crudo y blues. Alison Mosshart y Jamie Hince rebosaron una química indiscutible, ofreciendo una actuación llena de energía y actitud.
Canciones como “Baby Says” y “Future Starts Slow” resonaron con fuerza y fueron recibidas con alabanzas por parte del público, mientras Mosshart dominaba el escenario con una presencia magnética y una voz que sabe muy bien cómo cautivar a su público.
La guitarra de Hince, afilada y precisa, añadió ese toque de agresividad que caracteriza a la banda. El público, compuesto principalmente por seguidores de toda la vida, respondió con entusiasmo a canciones nuevas como “LA Hex”, “New York” y “Wasteland”, todas ellas pertenecientes a God Games (Domino, 2023), cuyos cortes conformaron la mayor parte del set.


Death Cab For Cutie: el amor sigue intacto a veinte años de Transatlanticism
La actuación de Death Cab For Cutie aportó un cambio de tono, llevando al público a un viaje introspectivo con su melancolía y tintes poéticos. La presentación fue un repaso tema por tema del genial Transatlanticism (Barsuk, 2003), un disco que marcó a una generación de seguidores de la música independiente de Seattle.
La voz armónica de Ben Gibbard se escuchó a la perfección en temas como “The New Year”, “The Sound of Settling” y “A Lack of Color”, con los asistentes cantando al unísono prácticamente durante toda la presentación.
La banda demostró con desparpajo por qué son considerados actualmente como uno de los proyectos más importantes del indie rock norteamericano, con arreglos puntuales en los temas sin que estos perdieran su esencia en ningún momento.
La conexión emocional de Gibbard y compañía con las canciones fue palpable, y el público respondió con una ovación al cierre de su actuación, destacando “Passenger Seat” como uno de los momentos más emotivos de la noche.

The Postal Service: la dicha de que Gibbard, Tamborello y Lewis nunca se hayan “rendido”
El proyecto paralelo de Ben Gibbard, una banda que ya es de culto, fue uno de los actos más esperados de la noche. Su regreso a los escenarios para conmemorar el veinteavo aniversario del fantástico Give Up fue recibido con euforia por los fans que habían estado esperando demasiado tiempo para verlos en directo.
Con una puesta en escena cargada de paneles luminosos en combinación perfecta con la música, Gibbard junto a Jimmy Tamborello y Jenny Lewis interpretaron al completo su único álbum.
Canciones como “Nothing Better”, “Such Great Heights” y “We Will Become Silhouettes” se sintieron atemporales, transportando al público a los primeros años de la década de 2000.
La mezcla de elementos electrónicos con la lírica nostálgica de Gibbard y Lewis creó una atmósfera única, dejando claro por qué esta banda sigue siendo tan querida por melómanos de diferentes generaciones.
La presentación quedó sin duda como una auténtica delicia para los sentidos, y fue coronada por un bis en el que la banda, junto al resto de miembros de Death Cab For Cutie, interpretó el clásico “Enjoy The Silence”, de Depeche Mode, tal y como si estuvieran preparando a los asistentes para el cierre monumental que estaban a punto de presenciar.


LCD Soundsystem: el septeto de James Murphy y su calidad (cuasi)infinita
El cierre del primer día estuvo a cargo de LCD Soundsystem, gigante auténtico del dance-punk, la electrónica y el indie rock, y uno de los proyectos pioneros del renacer musical de Nueva York a principios del siglo en curso.
James Murphy y su banda transformaron el recinto ferial en una mayúscula pista de baile, ofreciendo un set cargado de energía que hizo que todos los presentes se movieran al ritmo de sus contagiosas melodías.
Clásicos imperecederos como “I Can Change”, “Daft Punk Is Playing at My House” y “Dance Yrself Clean”, se entrelazaron con luces estroboscópicas y visuales hipnóticas, creando una experiencia sensorial completa. La banda demostró una vez más por qué es considerada como una de las mejores en fusionar el rock con la música electrónica, manteniendo a la multitud en puntos altísimos de energía hasta el último golpe de sintetizador.
El cierre con “New York, I Love You But You’re Bringing Me Down” y “All My Friends” fue la manera perfecta de homenajear una noche memorable.




Día 2: Ritmos con frenesí y contratiempos climáticos
El segundo día del festival estuvo marcado por un ambiente más frenético y un cartel que se inclinaba hacia sonidos más experimentales y provocadores. Sin embargo, las condiciones climáticas desafiaron al espíritu de la fiesta, causando algunos cambios inesperados en el programa.
Gossip: La fuerza del postpunk y el rock de garaje encauzan un recital exquisito
La banda proveniente de Arkansas (EE.UU.), liderada por la carismática Beth Ditto, ofreció uno de los sets más potentes del día. Ditto, con su inconfundible voz y presencia escénica arrolladora, no tardó en conquistar al público con himnos como “Listen Up!”, “Men In Love”, “Heavy Cross” y “Standing in the Way of Control”, esta última acompañada de la interpretación de un fragmento del clásico de Nirvana, “Smells Like Teen Spirit”, el cual fue recibido con muchísima emoción por parte de los presentes.
La combinación de su energía inagotable y mensajes de empoderamiento resonó profundamente entre los asistentes, convirtiendo la actuación de Gossip en una celebración de libertad y autoexpresión. La banda mostró una conexión profunda con su audiencia, creando momentos de pura magia en el escenario.


Yves Tumor: la experimentación sonora como bandera
La presentación de Yves Tumor, el pseudónimo del productor y compositor estadounidense Sean Bowie, fue uno de los momentos más innovadores del festival.
Con su mezcla de rock, noise y elementos electrónicos, Yves Tumor desafió las expectativas y llevó al público a un viaje sonoro experimental. Temas como «Gospel for a New Century» y «Noid» destacaron por su intensidad y complejidad, mientras que la presencia en el escenario de Sean, enigmático y efectista, mantuvo a los asistentes cautivados.
Su actuación fue un recordatorio del poder del arte para desafiar y expandir las fronteras de lo convencional a través de la música.
The Prodigy: el “no va más” de una fiesta que no paraba de crecer
El plato fuerte y cierre del día fue la actuación de The Prodigy, quienes, a pesar de los años, demostraron que siguen siendo los reyes indiscutibles de la rave y el big beat, aunque muchas veces su propuesta sea considerada inclasificable.
Desde el momento en que sonaron los primeros acordes de “Breathe”, la multitud se convirtió en un mar de movimiento. Con una lista de canciones que incluyó clásicos como “Firestarter” y “Smack My Bitch Up”, The Prodigy ofreció un show cargado de energía y adrenalina.
Las luces y efectos visuales, junto con el sonido potente, crearon una atmósfera casi apocalíptica, en la que el público se entregó por completo a los sonidos. La euforia general fue tal que, durante el bis del recital, Maxim, vocalista único del grupo tras la muerte de Keith Flint en 2019, bajó del escenario a mezclarse con el público durante la interpretación de “Diesel Power”.
Fue una actuación que encapsuló perfectamente la esencia del festival: una celebración de la música en su forma más pura e intensa.


Contratiempos climáticos: la cancelación de las actuaciones de Raye y Soulwax
Desafortunadamente, las inclemencias de una tormenta eléctrica (¡con granizo incluido!) jugaron en contra del festival, lo que resultó en la cancelación de dos actuaciones muy esperadas: el pop contemporáneo de Raye y el rock electrónico de Soulwax. Aunque los fans expresaron su decepción, la seguridad de los artistas y del público fue la prioridad del equipo de organización, el cual habilitó un inmenso pabellón del recinto ferial para que los asistentes pudieran resguardarse de la lluvia.
A pesar de estos contratiempos, el festival continuó, y las actuaciones restantes compensaron las pérdidas con su calidad y entrega. Son riesgos que se corren al organizar festivales de escala mediana y grande al aire libre, y desde luego no es algo que se le pueda achacar a los organizadores de un evento que esperemos continúe tras un muy buen inicio en Madrid.
Día 3: del trip-hop político a la fiesta funk sin peajes de por medio
El tercer y último día del festival ofreció una mezcla diversa de estilos, con actuaciones que iban desde el jazz moderno hasta la electrónica y el pop. Fue el cierre ideal para un evento que había ofrecido algo para todos los gustos.
Ezra Collective: jazz y modernidad en dosis equivalentes
El quinteto británico aportó un soplo de aire fresco con su fusión de jazz contemporáneo y ritmos afrocubanos. Desde el momento en que subieron al escenario quedó claro que su actuación sería especial.
Con una habilidad impresionante para la improvisación y una química palpable entre los miembros de la banda, Ezra Collective llevó al público a un viaje musical lleno de sorpresas. Temas como «Quest For Coin» y «You Can’t Steal My Joy» mostraron su capacidad para mezclar técnica con emoción, creando una atmósfera cálida y envolvente. Su actuación fue una muestra de que el jazz sigue siendo un género vivo y que su evolución no muestra ningún tipo de señal de desgaste.

Massive Attack: compromiso político y ensoñaciones cinematográficas
La actuación de Massive Attack fue uno de los momentos más esperados del festival. Con su característico sonido de trip-hop oscuro y atmosférico, la banda logró hipnotizar al público desde el primer momento.
Canciones como “Take It There” y “Angel”, esta última con el genial Horace Andy al frente, resonaron con una intensidad emocional que se amplificó con los visuales impactantes proyectados en el escenario, que incluían mensajes políticos y sociales.
La voz etérea de Elizabeth Fraser en «Teardrop» fue uno de los puntos culminantes, transportando a los asistentes a una suerte de trance reflexivo. Massive Attack demostró su maestría para crear ambientes sonoros complejos y profundos, haciendo de su actuación una experiencia inmersiva e inolvidable para gran parte del público que asistió al festival.




Jungle: desenfreno funk “Made In The UK”
Jungle trajo al escenario una explosión de ritmos funk y soul, que rápidamente hizo bailar a todo el público, a pesar de venir un tanto aletargado y meditativo luego de la intensa presentación de Massive Attack.
Con su groove característico y sus impecables armonías vocales, la banda ofreció un set vibrante y lleno de energía. Canciones como “Busy Earnin”, “Back on 74” “GOOD TIMES” y “Keep Moving” fueron recibidas con entusiasmo, mientras el público no paraba de moverse al ritmo de la música.
La puesta en escena, con iluminación colorida y coreografías sincronizadas, añadió un elemento visual atractivo a su actuación. Jungle demostró ser uno de los actos más entretenidos del festival, brindando una actuación que fue tan agradable para los oídos como para los ojos.
Sam Smith: Un final con momentos intimistas e instantes explosivos
El encargado de cerrar el escenario principal del festival fue Sam Smith, quien ofreció una actuación llena de emotividad y potencia vocal. Desde baladas desgarradoras hasta temas más bailables, Smith mostró su versatilidad como artista.
Canciones como «Stay With Me» y «Too Good at Goodbyes» emocionaron al público, mientras que «Dancing with a Stranger» y «Latch» pusieron a todos a bailar. La voz de Smith, poderosa y llena de sentimiento, resonó en todo el recinto, creando un ambiente íntimo a pesar de la gran multitud.
Su carisma y conexión con el público hicieron de su actuación un cierre perfecto para el festival, dejando a muchos de los asistentes con sonrisas de oreja a oreja a pesar del cansancio.
Kalorama, un debut en Madrid más que sobresaliente
Desde la sala de redacción de Ladosis consideramos que el Kalorama Madrid 2024 obtuvo una calificación sobresaliente en su primera edición, ofreciendo una experiencia musical rica y diversa que satisfizo los gustos de los asistentes.
A lo largo de los tres días, el festival no solo trajo a algunos de los nombres más importantes de la música popular contemporánea, sino que también creó un espacio para la exploración artística y la celebración de la diversidad cultural.
A pesar de los contratiempos climáticos, la organización del festival supo adaptarse y ofrecer un evento memorable que, sin duda, quedará en la memoria de todos los que tuvimos la fortuna de asistir.
Esperemos que esta sea la primera de muchas más ediciones.
Javier Camacho Miranda





