La agrupación irlandesa ofreció un memorable concierto, apenas unos días después de publicar su quinto disco
Fontainces D.C.
Concierto en Movistar Arena
D.C. EU Tour 2026
(Octubre 23, 2026)
En apenas siete años, el quinteto de Dublin, Irlanda, ha transitado con pasmoso acierto un camino ascendente hacia el Olimpo del rock. Cinco discos magníficos en tan poco tiempo son su carta de presentación.
El llenazo en el Movistar Arena testifica ese crecimiento y de paso hace pensar que aún es posible que una banda de rock novel pueda triunfar sin tener que hacer concesiones en su sonido y modificar su desarrollo natural.
Eso, por supuesto, no es tan habitual. Grupos como Radiohead o Blur nadaron contracorriente y contra su propio éxito. Arctic Monkeys también ha transitado un camino inverso. Pero Fontaines D.C. lo está haciendo en un periodo de tiempo menor, lo que nos ha permitido percibir el paso a paso de esa evolución sin sobresaltos, con admiración y deseos de que continue sorprendiendo.
Fontaines D.C. comenzó inmersa en las sonoridades post punk británicas, pero a medida que ha avanzado con cada disco, su sonido ha evolucionado hacia territorios más elaborados y menos obvios.
Mucho se le debe al productor y músico James Ford, quien en los dos recientes discos Romance (2024) y el recientísimo Dopamine Chamber -lanzado unos días antes de este concierto- ha potenciado las inquietudes y deseos de la banda de ampliar las fronteras
Como cabía esperar, el setlist compuesto en total por 19 temas, contó con una gran representación del nuevo disco: ocho de un total de 11 que lo componen. Si consideramos que, además, tocaron cinco de Romance y otras cinco de Skinty Fia (2022), es claro que los miembros de Fontaines D.C. han decidido -al menos por ahora- dejar bien atrás a los dos primeros discos, de los cuales solo interpretaron la fantástica “Boys in the Better Land” -momentazo- del debut Dogrel (2019) y ninguna de A Hero’s Death (2020).
Aunque el impresionante vocalista Grian Chatten es el punto focal, Fontaines D.C. funciona como una sociedad en la que cada uno resulta fundamental en la consecución de un sonido sólido, sin fisuras, muy atractivo.
El madrileño Carlos O’Connell (guitarra, sintetizador, coros), Conor Curley (guitarra, bajo, sintetizador), Conor Deegan III (bajo, sintetizador, coros) y el invitado Alexander «Chilli» Jesson (guitarra, bajo, sintetizadores, coros) se intercambiaron instrumentos, rotando en el escenario, creando una auténtica mancomunidad con un fin común.
O’Connell alterna una Fender Mustang de 1964, una Rory Gallagher Stratocaster y una acústica, mientras que Curley utiliza principalmente una Fairlane Guitars Zephyr y una Fender Jazzmaster, y ambos confían plenamente en los míticos amplificadores Fender Twin Reverb. Esas elecciones son determinantes. Por su parte, Deegan III mostró una colección de bajos Fender, especialmente un Precision.
A todos ellos se suma de manera deteminante Tom Coll en la batería Gretsch, con un performance magnífico, sin alardes innecesarios, y una precisión sobresaliente.
Pero el resultado óptimo, también cuenta con personajes claves: el ingeniero principal Rich Burt con su magistral mezcla y sonoridad de cada instrumento, y el ingeniero de monitores Mathew Acreman que hace lucir cómodos sobre el escenario a los seis músicos. Solo una vez vi a Chattan haciéndole una seña.
En cuanto a la puesta en escena, el espectáculo prescinde de visuales, y pone el foco en diseños conceptuales de pantallas y luces creados por FRAY Studio, utilizando cámaras en directo procesadas en tiempo real con inteligencia artificial (tecnología NVIDIA) para aplicar texturas de filtros duotono y siluetas que complementan la estética integral.

La intensidad de Chalk:
Ante un recinto todavía vacío, la agrupación de Belfast, Chalk, tuvo la responsabilidad de calentar la noche con su poderoso dance punk industrial. Y lo hizo francamente muy bien con un set relativamente corto y contundente con cinco temas de su único y reciente LP, Crystalpunk (2026), más tres temas de EPs y singles.
Con Ross Cullen (voz principal, secuencias, guitarra) y Benedict Goddard (guitarras, coros) al frente, el grupo nos lanzó a la cara un trío del nuevo disco, “Béal Feirste”, “Can’t Feel It” y “Pain”, y fueron al EP Conditions de 2023 con “Static” y luego “Get Fucked”. El público presente respondía con generosos aplausos a la intensa mezcla de Nine Inch Nails, Killing Joke, Primal Scream, Model/Actriz y mas…
El tramo final fue con “Tongue”, “Bliss” y “Longer”.
Hay que ponerle atención a Chalk.
El setlist redondo de Fontaines D.C.
Con un retraso de mas de 20 minutos, comenzó a sonar “Sponge” de Vic Chesnutt, mientras el quinteto irlandés salía al escenario. “Tongue”, un tema midtempo con gran segmento final perteneciente al nuevo disco, fue el encargado de abrir fuego y rápidamente supimos que estaríamos ante un conciertazo. Cámaras en tiempo real y juego de luces agresivas y cambiantes en tonalidades fueron la tónica durante todo el show.
El sonido se ajustó a partir de la magnífica “Here’s the Thing” del celebrado Romance, que fue la primera de muchas que fue cantada por buena parte del Movistar Arena. Las guitarras relucieron y ni hablar esa voz privilegiada de Grian Chatten, que le sale sin esfuerzo y se proyecta con potencia. Chattan lució una camiseta con la inscripción Eire (Irlanda en gaélico)


Tras “Nabokov” -con un bajo profundo- sobrevino el saludo de Carlos “Hola Madrid, como estamos?” seguido de una de las canciones esperadas, “Boys in the Better Land” de Dogrel, que en directo redimensiona su encanto y que elevó la conexión. Es probablemente la canción con la que muchos nos montamos al tren en 2019, con ese espíritu post punk netamente británico.
Siguieron con “Marianne” con lineas de bajo llenas de inflexiones dub, teclados envolventes y estupendos coros. Y sin pausa, comenzó a sonar “Jackie Down the Line” de Skinty Fia, con guitarras muy ochenteras y estribillo muy pegadizo que la gente cantó.

“You Miss Me” es una pieza dominada por los teclados y un sólido ritmo, sobre los que Chatten canta con cierto aire a Damon Albarn -no la única vez. El agil ritmo de batería anunció el comienzo de “Roman Holiday”, otro tema de alta factura con guitarras que se entrelazaban maravillosamente.
Y así llegamos a “In the Modern World”, que conduce O’Donnell rasgando la acústica sobre espaciosos colchones de teclados, sirviendo para que Chatten realizara una de sus más memorables interpretaciones de la noche. La entrada de la batería avanzado el tema junto a una guitarra llena de tremolo, redondeó el que considero uno de los grandes momentos del show.
Con el listón muy elevado, Fontaines D.C. se las arregló para seguir sorprendiendo. “Muchas gracias Madrid. Que bonito estar aquí. Hay una profesora en esta salita llamada Rosa que me trajo aquí por primera vez hace años cuando era un chaval. Esta canción es para ella”, fueron las palabras de Carlos que antecedieron a “Happy for You”, uno de los temas en los que Chatten baja ostensiblemente la tonalidad de su voz con total naturalidad recordando algunos grupos post punk de los 80. Otro momento álgido.
La densa “Big Shot” dio paso a un cuarteto maravilloso de temas, mientras escuchaban peticiones para que tocaran “Demolition” de nuevo disco, cosa que no ocurrió. Primero fue “Mimesis”, de espíritu ochentero, que precedió a la infaltable “Bug”, con ecos de Echo and The Bunnymen. Y luego, una de mis favoritas personales, “Favourites”, uno de esos temas perfectos que podría haber pertenecido a The House of Love.
La primera despedida fue con “Where is Gone?”, tema nuevo en el que canta Rosalia, quien no apareció ni creo que nadie la esperara. La pieza es magnífica y la interpretación fue tremenda, de nuevo con cierto aire a Albarn.
El Encore fue brutal. Lo comenzó la balada midtempo “Japan”, para continuar con “I Love You”, y alcanzar el gran cenit con “Starbuster”, tema de espíritu hiphopero con unos teclados dominantes.
El final fue con “Six Shot Morning”, uno de los mejores temas de Dopamine Chamber, que sonó potente y realmente ideal para cerrar una noche majestuosa que ratificó que Fontaines D.C. vive un momento de idílica gloria que parece se extenderá por mucho tiempo.
Y con “Some Velvet Morning” de Nancy Sinatra y Lee Halzewood sonando en los altavoces, emprendimos la retirada, satisfechos y admirados.
Juan Carlos Ballesta
Fotos: Paula Martín @paulaamglez




