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American Pie: el final de la inocencia de Don McLean

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Don McLean American Pie

El 24 de octubre de 1971, el cantautor estadounidense publicó su segundo álbum, su obra más significativa y un hito indiscutible de la cultura estadounidense

Don McLean
American Pie

United Artists Records. 1971. EE.UU

 
Nunca antes cantautor alguno dibujó de manera tan precisa la cultura estadounidense como lo hizo Don McLean hace 50 años con su tema American Pie, pieza del álbum del mismo nombre. En él, Donald dibuja la pérdida de la inocencia de la generación rockera, describiendo varios aspectos de la vida estadounidense de aquellos años 50 y 60.

Y aunque el epónimo tema opacó al resto de las composiciones de nuestro celebrado LP, el “trovador americano”, a lo largo de su carrera, logró calar con otros temas como la colorida “Vincent”, dedicada al autoflagelado pintor holandés Vincent Van Gogh, “And I Love You So”, “Wonderful Baby” y su versión de “Crying”, tema del emblemático rockero Roy Orbison†.

Artistas legendarios como Perry Como†, Madonna, Elvis Presley y Glen Campbell, han versionado temas de Donald McLean III, músico que llegó a este mundo un 2 de octubre de 1945 y que inició su carrera musical en 1964, siendo inducido al Songwriters Hall of Fame en 2004.

Producido por Ed Freeman y grabado entre mayo y junio de 1971 en el histórico Record Plant Studios de Nueva York, American Pie es un conjunto de diez temas para los que el laureado compositor unió a más de una decena de músicos de alto calibre que incluyen a los reconocidos Warren Bernhardt y Mike Manieri.




Una sencilla foto de Don dando el “OK” con su pulgar derecho y una versión abreviada de la bandera estadounidense pintada en él, es el preámbulo de este excelente álbum.

“Hace mucho, mucho tiempo / puedo aún recordar como esa música me hacía reír / y sabía que si tenía la oportunidad / haría bailar a esa gente / y tal vez estarían felices por un momento… pero febrero me hacía temblar / con cada periódico que entregaba / malas noticias a la puerta / no podía dar un paso más / no recuerdo si lloraba al leer sobre aquellas novias viudas / algo me tocó en lo más profundo / el día que la música murió”

Así inicia la primera parte de “American Pie” en la cual McLean está acompañado por el veterano pianista Paul Griffin†, el guitarrista David Spinozza (John Lennon, James Taylor, Ringo Starr) y la sección rítmica de Roy Markowitz y Bob Rothstein, batería y bajo respectivamente.

Entre las tantas metáforas del tema, en parte especulativas, está la del verso “the day the music die” que para muchos representa la muerte de Buddy Holy† y Ritchie Valens†.

Tal es la importancia de esta canción, que el manuscrito original de 16 páginas fue vendido por 1.5 millones de dólares en 2015 por la casa de subastas Christie en Nueva York.

“Adiós, adiós, pastel americano / conduje mi chevy hasta el dique / pero el dique estaba seco… / y ellos, los chicos buenos, tomaban whiskey y centeno y cantaban / este será el día en el que muera…”, forman parte del estribillo de este épico tema.

“Till Tomorrow” es la nostálgica y breve pieza que sigue en el repertorio. Don, guitarra y voz, es acompañado por una sección de cuerdas con arreglos de Ed.

En sus versos libres el cantautor nos dice: “¿Qué puede ser esto? / ¿puedes decírmelo? / ¿quieres descubrir por qué no somos libres para ser amantes? / he querido preguntarte / a dónde se ha ido todo el amor / y en qué nos hemos convertido / tormenta, nubes colmadas de truenos…”




La pieza le abre espacio al hermoso homenaje que Don rinde al encumbrado pintor holandés  Vincent Van Gogh, considerado loco y poco apreciado artista, cuya obra empezaría a ser valorada tras su suicidio el 29 de julio de 1890.

El cantautor hace alusión a obras del pintor como “Starry, Starry Night.” Nos dice McLean, “Estrellada, noche estrellada / pinta tu paleta gris y azul / mira un día veraniego con ojos que conocen la oscuridad de tu alma… Sombras sobre la colina / bosquejan narcisos y árboles / atrapa la brisa y el frío invernal / en colores sobre campos de lino”

Con un delicado acompañamiento de piano bajo las manos de Bernhardt, Don McLean se abre paso para interpretar “Crossroads”. 

“No tengo nada en mente / nada que recordar / nada que olvidar / y nada de que arrepentirme / pero estoy atado en mi interior / nadie sabe que padezco / y se que en mi exterior / lo que solía ser ya no lo soy”, nos dice Don antes de llegar al punto medio del disco con “Winterwood”, una sencilla canción de amor que en parte nos cuenta: “Nadie puede tomar tu lugar / y el tiempo me ha dado la razón / no hay otro lugar donde más quiera estar esta noche / que en tu hogar”. Manieri da un delicado toque con su vibráfono.

“Empty Chairs” nos lleva otra vez a la añoranza con nuestro agasajado cantautor y su guitarra: “Y me pregunto si sabes / que nunca entendí / de que a pesar de haber dicho que te irías / nunca pensé que lo harías / hasta que lo hiciste”




El sencillo tema es seguido de “Everybody Loves Me, Baby”, un tema sobre la buena fortuna que le ha llegado a nuestro protagonista para luego hacer una venia a el espíritu de Fátima en “Sister Fatima”

Mike retorna, al igual que las cuerdas, con una sublime participación mientras McLean nos canta: “El espíritu de Fátima aún rige la tierra / ella conoce tu futuro / sabe que es lo que vale la pena / la Hermana Fátima tiene poderes dados por Dios / hay una floristería en la calle 42 / que es su palacio / ven y se sanado… por 5 dólares las flores son gratis”

Con “The Grave”, con Tom Flye en la batería recreando una lúgubre atmósfera, Don McLean nos va acercando al final de este estupendo disco.

Don canta, en parte, acapella, en esta oscura canción que nos dice: “La tumba que le cavaron tenía flores / tomadas de las faldas de las colinas / en brillantes colores veraniegos / y la marrón tierra blanqueada al borde de su tumba / se ha ido”




Don McLean llega al final con su banjo y la interesante vocalización de West Forty Fourth Street Rhythm and Noise Choir (Pete Seeger, James Taylor, Livingston Taylor y Carly Simon) con “Babylon”:

 “Por las aguas / las aguas de Babilonia / nos acostamos y lloramos / y lloramos por ti Zion…”

McLean sigue activo con una reciente grabación llamada American Boys, su vigésima tercera placa discográfica aunque, hasta ahora, ninguna supera a la segunda en popularidad.

Leonardo Bigott


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