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John Lennon: hace 40 años comenzó la leyenda

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John Lennon New York
Foto por Bob Gruen

El 8 de diciembre de 1980 el mundo quedó conmocionado con el asesinato de John Lennon. Tenía 40 años, la mitad de los años que tendría en 2020


A 40 años de su muerte y a 80 de su nacimiento, John Lennon sigue dando que hablar. Su leyenda no ha hecho sino crecer, tanto la de su pertenencia a los Beatles como la del pensador, activista y pacifista líder de la contracultura de los años 60. Su corta vida sigue siendo estudiada, recordada y profundamente admirada por los amantes de la música.

Fue en 1980 cuando el famoso músico inglés decidió regresar al mundo del espectáculo, reintegrarse a la vida política y regresar a su terruño. Las balas de un asesino transformaron todo aquello en una tragedia que aún resuena. Ésta es una breve mirada a esos últimos meses.

Gustavo Machado / Atlanta, EE UU

 

1975: Principio del Fin

Tras una accidentada primera mitad de los años 70, que le ofreció dos separaciones -una, la de los Beatles, que Lennon cofundara a finales de los 50, y la otra, aunque breve, de su hasta entonces inseparable Yoko Ono, líos migratorios con el gobierno de Estados Unidos, y una carrera musical llena de altibajos, John Lennon finalmente se declaró «agente libre».

Dejaba una saldo de seis discos, algunos clásicos y otros no tanto: John Lennon/Plastic Ono Band (1970), Imagine (1971), Sometime in New York City (1972), Mind Games (1973), Walls and Bridges (1974) y Rock ‘N’ Roll (1975).

El 9 de enero de 1975, se anunció que la sociedad de los Beatles había terminado definitivamente, y el músico había grabado los discos necesarios para cumplir su contrato con el sello Apple.

Al mismo tiempo, su plano personal había mejorado considerablemente. A principios de 1975, Lennon se reconcilió con Ono tras año y medio de separación.

El 9 de octubre, día en que cumplió 35 años, nacía Sean Ono Taro Lennon, el primer hijo de la pareja. Dos días antes, le había sido concedida la ansiada «green card» para ser residente permanente de Estados Unidos. Todo confluyó.

En ese momento, Lennon decidió que, tras haberse perdido los años de crecimiento de su hijo Julian durante los años 60 por su compromiso con los Beatles, no volvería a cometer el mismo error. Optó por no firmar con ningún sello discográfico y quedarse en casa.

Lennon entre 1976 a 1980: ¿Años de silencio?

Sobre el período entre 1976 y 1980, Lennon declaró que se había limitado a quedarse en casa a criar a Sean mientras su esposa trabajaba, y que había aprendido a amasar y hornear el pan. Esto ocurrió, pero no fue lo único.

Durante los últimos 40 años, los historiadores musicales han recogido testimonios de sirvientes de Lennon y Ono, y los mismos, sumados a grabaciones caseras que surgieron tras su muerte, apuntan hacia un artista que viajó por el mundo (Suráfrica, Japón, España y Alemania), compuso múltiples canciones, e incluso pensó en escenificar obras musicales sobre la «balada de John y Yoko», la turbulenta vida que ambos vivieron desde el momento que se conocieron hasta el sol de entonces.

Hasta un libro había escrito, «Skywriting By Word of Mouth» (que podría traducirse como “Chismes fugaces escritos en el cielo”), el cual fue publicado póstumamente en 1986.

De acuerdo a los historiadores, Lennon fabricó conscientemente esa imagen de un ser casero y familiar, contento con «ver las ruedas (del negocio musical) rodar una y otra vez», como lo declaró en su canción «Watching the Wheels» de Double Fantasy (1980).

El músico tuvo a bien manipular la prensa para sus propios fines.

John Lennon y Yoko Ono
John y Yoko frente al Edificio Dakota en Manhattan.

1980: El regreso de Lennon

En la primavera de 1980, Lennon había emergido de su reclusión, la cual lo mantuvo alejado de amigos y colegas por lo menos tres años (su última aparición en público había sido a principios de 1977). En abril, y como para marcar un nuevo inicio, Lennon se afeitó su tupida barba.

Pocas semanas después alquiló un velero con su tripulación y viajó a Bermuda con su hijo Sean.

Estando en un club de la isla, Lennon escuchó la canción “Rock Lobster”, interpretada por el grupo B-52s, y de inmediato sintió que la banda estaba reinterpretando la música de Yoko Ono. Pensó Lennon: ¿querrá esto decir que el mundo del espectáculo al fin se había puesto al día con lo que la artista japonesa propuso años atrás?

El músico llamó varias veces a Ono para comunicarle su revelación e, inspirado por el ambiente que le rodeaba, comenzó a componer nuevas canciones y a desempolvar otras que había escrito durante los años de reclusión.

Por ejemplo, el ritmo y los sonidos caribeños de Bermuda -las olas del mar, los tambores de acero- son evidentes en “Beautiful Boy (Darling Sean)”, una dulce canción sobre el gozo de ser padre. Por otra parte, las dificultades que en una ocasión tuvo Lennon para poder comunicarse telefónicamente con Ono desde la isla le llevó a escribir y componer “I’m Losing You”, que de un momento de frustración por perder la señal pasó a ser una aguda reflexión sobre la tensión matrimonial entre ambos.

Al enterarse de que su esposo quería grabar de nuevo, Ono también comenzó a componer canciones. La pareja decidió hacer un disco a dos manos, donde la mitad de las composiciones serían de Lennon y la otra mitad de Ono.

De regreso a Nueva York, los viajantes se tropezaron con una tormenta de tres días de duración que puso en peligro al velero. Lennon dijo después que fue él quien debió asumir el timón y trasegar el mal tiempo.

La revelación artística brindada por “Rock Lobster”, unida a la peligrosa travesía de regreso a casa, reencendió la llama creativa de Lennon. A principios de agosto, la pareja eligió al veterano Jack Douglas como su productor, y éste contrató a los mejores músicos de sesión del momento.

John Lennon
Foto: Bob Gruen
John Lennon
Foto: Bob Gruen

Recta final de Lennon

Todos los músicos que acompañaron a Lennon, coinciden en señalar que el ex Beatle estaba “110 por ciento” feliz de regresar a la actividad musical. “Él estaba animado, optimista y positivo en el estudio. Disfrutó cada minuto”, dijo el baterista Andy Newmark. “John y Yoko no paraban de darse abrazos y besos. Estaba de muy buen humor todo el tiempo. Si no estábamos tocando, él buscaba conversar con quien estuviera cerca”.

Las sesiones de grabación en el estudio Hit Factory de Nueva York fueron relativamente rápidas. Un total de 22 canciones fueron registradas; los músicos decidieron editar 14 de las mismas bajo el nombre Double Fantasy, el nombre de una variedad de orquídea que Lennon había visto en Japón. Según el plan original, el resto de las canciones sería publicado en 1981 bajo el título Milk and Honey.

Durante el otoño boreal de 1980, John y Yoko concedieron entrevistas a revistas (Newsweek, Rolling Stone) y emisoras radiales (BBC, RKO) en las que ambos pusieron al día su mensaje de los años 60 al decir que su unión doméstica y artística sería la onda del futuro.

Double Fantasy se editó el 17 de noviembre de 1980, precedido por el sencillo «(Just Like) Starting Over«, que disfrutó de cierto éxito comercial. La pareja comenzó a planear una gira mundial para 1981, que pasaría por Estados Unidos, varios países de Europa y Japón; Lennon prometió regresar a Inglaterra y a Liverpool, su terruño, para reencontrarse con familiares y amigos y presentar a su pequeño de cinco años. Incluso, Lennon especuló que los Beatles tenían pensado reunirse.

Sabemos cómo terminó todo. El lunes 8 de diciembre, tras una sesión de mezcla en Hit Factory, Lennon y Ono regresaban a casa, cansados pero felices. Mark David Chapman decidió en ese momento terminar con la vida de John Lennon y con el sueño de millones de amantes de la música y la paz.

John Lennon
Foto: Bob Gruen

Epilogo

En 1981, el legendario intérprete de rockabilly Carl Perkins fue invitado por Paul McCartney a participar en una sesión de grabación en la isla caribeña Montserrat. Hacia el final, Perkins comenzó a cantarle al bajista una nueva composición, «Mi viejo amigo» («My Old Friend«).

McCartney entristeció rápidamente y abandonó el estudio. Linda McCartney le reveló al desconcertado Perkins que, en su última conversación telefónica, John Lennon se había despedido de McCartney diciéndole «piensa en mí de vez en cuando, mi viejo amigo…» frase que Perkins había incluído -sin saberlo- en su canción.



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