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Selling England by the Pound: el memorable quinto álbum de Genesis

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Genesis

El 23 de octubre de 1973 fue publicado el exquisito y muy elaborado quinto disco de la agrupación inglesa, punto álgido en su discografía y favorito de muchos

Genesis
Selling England by the Pound

Charisma. 1973. Inglaterra

En 1973, Secretariat, considerado el mejor caballo de la historia, se hacía de la triple corona hípica tras ganar el Belmont Stakes el 9 de junio. Luego de la firma de acuerdos en París, Estados Unidos abandona su participación en la Guerra de Vietnam. Se estrenó la película de George Lucas, American Graffitti.

Esos fueron algunos de los hechos relevantes que sucedían en el mundo cuando el mercado discográfico recibía a Selling England By The Pound.

El jardinero acurrucado parecía dormir plácidamente sobre un banco. A la izquierda, yacía la podadora y, detrás del asiento, unas escalinatas flanqueadas por cipreses y varias personas que miraban en varias direcciones a lo largo del camino.

La escena, predominantemente en tonos verdes, marrones y amarillos, era la expresión artística de Betty Swanwick, pintora, novelista y profesora de arte británica quien vivió entre 1915 y 1989.

Su obra fue escogida por Genesis para ser la carátula de su quinto álbum, Selling England By The Pound, el que daba continuidad al fantástico Foxtrot (1972). Titulada The Dream por la autora, originalmente no incluía al jardinero y fue entonces, a petición de la banda y por restricciones de tiempo, que la artista incluyó al jardinero en el banco.

Esa imagen era el preámbulo de un álbum único, lleno de elementos relacionados con el gentilicio inglés y producido por la banda junto a John Burns, también ingeniero de grabación con la asistencia de Rhett Davis.




Más allá de mi favoritismo personal y las siempre detestables críticas que sólo responden al gusto individual de quien las expresa, Genesis dejó un planteamiento musical de mayor madurez y riqueza tanto melódica como armónica y lírica.

La pérdida del folklore inglés y la influencia estadounidense en la cultura inglesa eran algunos de los temas que la banda abordaba en este excelente trabajo que también tuvo resonancia comercial.

“¿Puedes decirme dónde yace mi país?, dijo el fauno a los ojos de su verdadero amor. Yace conmigo, clamó la Reina Maybe…”. Con esos versos Peter Gabriel (voz, flauta, pandereta) da inicio a la hermosa “Dancing With The Moonlit Knight” (Bailando con el caballero iluminado por la Luna).

Steve Hackett (guitarras eléctricas) le acompaña al inicio con la metálica percusión de Phil Collins y las teclas de Tony Banks, cuyo piano, hacia el primer minuto, colma el ambiente.

El solo de Hackett y el redoble de Collins hacia el tercer minuto conforman uno de los álgidos momentos de la pieza. El dramático coro del teclado de Banks añade gran intensidad y en otro momento Peter nos relata: “Hay una vieja gorda afuera del salón, juega a la fortuna con sus tarjetas de crédito, desde el inicio todo le es desigual y cada jugada le es desfavorable…”.

La pieza se desvanece en un segmento instrumental entre los sonidos de Banks y Hackett. El trabajo de Michael Rutherford (bajo, guitarra acústica de 12 cuerdas) no es protagónico pero resulta esencial en todo el disco.

Esta excelente introducción, donde Peter Gabriel encarna uno de sus célebres personajes, Britania, es seguida de dos bien concebidas composiciones, “I Know What I Like (In Your Wardrobe)” y la seductora “Firth of Fifth”.

La primera, “Se lo que me gusta (en tu guardarropa)” inicia con un creciente y vibratorio sonido que emula a una podadora y Gabriel a modo de narrativa nos dice: “Es la una y hora de almorzar, bum de dum de dum, cuando el sol golpea y me recuesto en el banco, puedo siempre escucharles…”.

Estos versos son una clara descripción de la obra de Swanwick. La parte instrumental inicia al final del último verso de la primera estrofa.




Luego Gabriel nos lleva al coro: “Se lo que me gusta y me gusta lo que se, mejorando tu guardarropa, dando un paso más allá de tu show… y luego sigue con “La noche del domingo, llamó el Sr. Farmer y dijo, escucha hijo, pierdes tu tiempo, tienes un futuro en las escaleras de emergencia, vente a la ciudad…”.

Al final retorna la podadora. Tal vez una alegoría a la clase obrera.

Uno de los más cautivadores intros de piano del catálogo del grupo y del lenguaje musical del progrock está en esta increíble canción.

Tony Banks demuestra por qué es uno de los más fieles y versátiles teclistas del género con este cuasi clásico momento donde captura nuestra atención instantáneamente.

La clara evocación de La Odisea de Homero la vemos en este tema cuyo título es un retruécano de “Firth of Forth”, estuario escocés del río Forth. En ese transitar por la desembocadura del río al mar, Gabriel relata: “La montaña corta la vista a la ciudad y como el cáncer es extirpado y revelado con maestría…“. “Una cascada, su madrigal, un mar interno, su sinfonía, sinuosas canciones, instan a los marineros, atraídos por los cantos de sirena”.

Es entonces cuando la banda recrea ese seductor alarido y la flauta de Gabriel acompaña a Banks quien retorna al piano acústico y luego al sintetizador en un momento de mayor agitación.

Collins, Banks y Hackett descargan una cierta furia con énfasis en las teclas hasta llegar al punto más álgido donde la espectral guitarra de Steve Hackett nos eleva. “Las arenas del tiempo fueron erosionadas por el río de constante cambio”, concluye Gabriel con Banks arpegiando al fondo.




More Fool Me” (Engáñame más) continua el álbum. Es un romántico tema donde Phil Collins hacía por segunda vez la voz solista. “Aquí estoy, sólo, desde que te fuiste, sin saber en qué momento dar la vuelta.. Y allí estás, muy segura de tener la razón, sabiendo muy bien que sería el primero en caer…”.

Esa historia premonitoria la viviría el baterista varios años después.

Una de las piezas más interesantes del álbum es “The Battle of Epping Forest” (La Batalla del Bosque Epping), en la cual la teatralidad de Gabriel magistralmente representa varios personajes de una pelea callejera entre bandas.

Gabriel canta en dialecto Cockney, una forma vulgar del idioma inglés que floreció a principios del siglo 19 en la zona este de Londres y que fue usado también en el bajo mundo de la costa oeste de Estados Unidos durante los rudos años de la “prohibición”  – 1880 a 1920 – y que también es conocido como Australian Slang.

La canción está inspirada en un hecho noticioso de una disputa entre dos bandas sobre los derechos de protección del este londinense. Hackett tiene poca notoriedad en este tema pero es Banks quien ambienta la pieza sobre la cual las caracterizaciones de Gabriel recrean con gran astucia el belicoso encuentro.

“Willy Wright” y sus muchachos y Los Barking Slugs, son algunos de esos personajes. También “Harold Demure” de Art Literature. Acá puedes notar como Demure y Literature riman y esa es precisamente una de las característica del mencionado dialecto.

En uno de sus álbumes clásicos, si bien recuerdo, Caribou, Elton John explica a los estadounidenses que el significado de “plates of meat” en el Cockney Rhyming Slang es “pies”. Eso da un idea de cómo es la cosa en este dialecto.

Hay páginas de Internet y videos en YouTube que dan claros ejemplos. Por ahora, les doy dos: “Apples and Pears” (escalera) y “mince pies” (ojos).

After The Ordeal” es el único tema instrumental de este álbum clásico. En esencia son Banks y Hackett los que protagonizan este diálogo musical. Hacia los 2’20’’ Steve nos deleita con un acertado solo. Gabriel destaca ornamentando con la flauta el final de uno de los pocos temas instrumentales en el catálogo de la banda.




Finalmente llega lo que para mí es el momento cumbre de la banda, “Cinema Show” que, junto a “Firth of Fifth”, conforman los dos puntos más elevados del LP.

La acústica arpegiada de Hackett va marcando el camino para que Gabriel nos relate: “Nuestra Julieta recoge la matinal comida, humedece su hermosa piel con ricas fragancias ocultas para atraer. Dijo, haré mi cama, pero se fue, ¿llegaría tarde para la película?”

Un drama shakesperiano con una excelente guitarra y la grandiosidad de los teclados de Banks, quien hace uno de los solos más memorables de la banda, en este caso del emblemático sintetizador mini moog.

El protagonismo de Hackett es incuestionable pese a no participar de la composición. La pieza se diluye en “Aisle of Plenty” cuyo motivo nos lleva de vuelta al primer tema del álbum. Steve queda solo arpegiando.

Gabriel nos canta: “No pertenezco acá, dijo el viejo Tess en voz alta, fácil, amor, hay un camino seguro a casa, agradecida por el buen descuento, Tess coopera». Entonces surgen muchas voces hasta que Hackett queda solo con variadas frases de “Dancing with the Moonlit Knight” mientras las voces se alejan y diluyen en el silencio culminando así esta obra maestra.

Leonardo Bigott



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