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A Trick of the Tail: la magia, fantasía y melancolía de Genesis

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Genesis

En 1976 la banda inglesa dio el dificil primer paso sin Peter Gabriel y con Phil Collins como vocalista, resultando en uno de sus mejores discos

Genesis
A Trick of the Tail

Charisma. 1976. Inglaterra

A cuatro décadas de su lanzamiento, el primer álbum de Genesis sin Peter Gabriel (séptimo de su discografía), continúa siendo una gema dentro del progrock.

Por ese año 1976, tal vez un par de años después, con toda la maña de un incipiente melómano, tomé el LP, saqué delicadamente el vinilo y lo puse sobre el tocadisco y allí comenzó el arpegio de la guitarra de Steve Hackett, una especie de silbido que intentaba una melodía y una explosiva batería de proporciones telúricas.

Era el inicio de “Dance on a Volcano”. Quedé atrapado entre tantas cosas que mi reacción fue más de terror que de asombro. Me sentí sobre estimulado y de cierto modo como si una ola sonora me envolviera y me lanzara al espacio.

No tenía el prejuicio que generó la ausencia de Peter Gabriel pero aún así ya estaba claro en ese inicio que Genesis entraba en otra etapa con entusiasmo y una magia acrecentada que parecía superar el surrealismo planteado en The Lamb Lies Down on Broadway (1974). ¿Pero sin Gabriel?

Genesis fue de esas bandas tan completas que era difícil determinar un liderazgo único o binario como fue Lennon-McCartney o Jagger-Richards para The Beatles y The Rolling Stones, respectivamente.

En Genesis contaba todo y sin un factor todo era ya otra cosa. Al menos eso parecía. Así que cuando Peter Gabriel decidió dejar la banda para continuar su carrera como solista, el grupo quedó ante la disyuntiva de continuar o dejarlo así.

Gabriel parecía irremplazable y tras centenas de audiciones, la respuesta no llegaba. Incluso, la banda tenía intención de reinventarse pero sólo instrumentalmente hasta que el grupo convenció a Phil Collins, quien ya había grabado como voz solista en “For Absent Friends” (Nursery Cryme – 1971) y “More Fool Me” (Selling England by the Pound – 1973), para que cantara el tema “Squonk”.

Allí quedó echada la suerte de la banda hasta que tres años después se viera el cambio más radical que sentenció el antes y el después de la agrupación con el lanzamiento de And Then There Were Three…

Tras el estridente final de “Dance on a Volcano”, viene una de las composiciones más hermosas que la banda haya escrito, “Entangled”.

Compuesta por Steve Hackett (guitarras) y Tony Banks (teclados), esta canción posee el lirismo que evoca la época de Tresspass (1970), con ensoñadores versos como: “Sobre los techos y casas / Perdido, tratando de ser visto / Estimulantes campos cubiertos de verde…” que llegan bañados de una acústica que nos atrapa entre los arpegios de las guitarras de 6 y 12 cuerdas con la profunda ambientación que brota del teclado de Banks.

Hacia el final de «Entangled» todo pareciera diluirse en el explosivo inicio de “Squonk” con el resonante bajo de Mike Rutherford y la batería de Collins. La banda nos relata la fantástica historia de una mítica creatura que al ser capturada se disuelve en un charco de lágrimas:

“Espejo, espejo en la pared / Su corazón ya estaba roto antes de llegar a ti / No dejes caer tus lágrimas / El rastro que dejan es claro para que todos lo vean en la noche / En la noche…”

El tema fue también el perfecto inicio de Seconds Out (1977), el doble álbum grabado en vivo en concierto.

Cierra el lado A del LP, “Mad, Man, Moon”, otra hermosa pieza que inicia con el piano de Banks como intro para dejar a la voz de Collins cantar:

“¿Era verano cuando se secó el río / O fue otra represa? / Cuando el mal de un copo de nieve en junio / Podía ser una fuente de alivio / ¡Oh! Cuánto te amo / Grité una vez hace ya tiempo / Pero fui yo quien decidió irse”

La pieza tiene un desarrollo musical intermedio donde el teclado de Banks hace de puente para conectar el tema inicial con un breve pasaje instrumental al que luego se le une la voz de Collins y que finaliza con el tema inicial diciendo: “un sueño de la luna del lunático…”

Luego el piano y teclado nos guían hasta el final con una dulzura que nos suspende en el espacio.

Robbery, Assault and Battery” inicia el lado B del LP. La banda rompe el esquema planteado musicalmente al incluir un poco de humor en la letra de este tema que relata las habilidades del astuto pillo Artful Dodger, personaje de la novela de Charles Dickens, “Oliver Twist”, y en la que Genesis recrea al personaje a través de la voz de Collins.

Los teclados de Banks al inicio y en la sección intermedia son muy atractivos, entre esos pasajes Collins relata

“Las calles estaban desiertas aunque la policía alerta / Pensaban que la llamada telefónica era una broma / Furtivamente dio un vistazo, dando pasos airosamente / El joven sorprendió a los guardias distraídos…”

El criminal y sus delitos. Qué historia y qué música.  Tal vez este instante no fluye tan natural como para conectar mejor con la hermosa “Ripples”, si se le compara con el modo como venía desarrollándose el álbum conectando entre sí a las canciones.

En sus ocho minutos, las guitarras de 12 cuerdas nos embrujan con la voz de Collins diciendo

“…las azules chicas / vienen en varios tamaños / algunas astutas otras no tanto / de hermosos ojos azules…”

Hacia la sección media, el tema crece en intensidad y los teclados de Banks son el vehículo idóneo que nos va llevando al clímax para luego resolver en un final que se diluye en el tiempo

“Navega, navega / nunca las ondas regresan”

Inspirada en la novela “Los herederos” (1955) del dramaturgo, poeta y novelista británico William Goldings, la canción titulo de este álbum, esencial en la fonoteca de todo cultor del progrock, nos cuenta sobre el último sobreviviente de una raza que habitó La Tierra antes de la nuestra.

El personaje en cuestión posee cuernos y cola. Éste, al igual que los personajes de todas estas fantásticas historias que conforman el álbum, está claramente plasmado en el arte de la carátula de Colin Elgie (Hipgnosis).

Genesis

El empleo de los teclados es fundamental en el desarrollo de la pieza que fue compuesta por Tony Banks y cuya melodía va acompasada con los acordes de su teclado.

El gran final llega con “Los Endos”. Este instrumental, cuyo inicio pertenece a un tema titulado “It’s Yourself”, está compuesto por toda la banda, pareciera un viaje de retorno a los inicios del álbum pues es a lo largo de este tema que encontramos retazos de las canciones que conforman A Trick of the Tail.

Por instantes, Genesis revela elementos importantes que definirían su estilo en la década siguiente. Es tal vez ese vestigio de lo experimental que acá se oculta un poco detrás de cada pequeño fragmento y en las últimas palabras que parecieran evocar versos de “Supper’s Ready” (Foxtrot – 1972): “Hay un ángel parado bajo el sol… libre para regresar a casa”.

Si bien algunos críticos observan en “Los Endos” elementos de la banda de jazz fusión de la que Collins formaba parte, Brand X, para mí pareciera una premonitoria parábola de los ciclos. En un ir y venir de frases modificadas, Collins culmina diciendo, como si de un susurro se tratara, versos.

También en 1976 Genesis grabó Wind & Wuthering, con el que también demostraron que podían recrear la magia de las caracterizaciones de Gabriel pero con menor dramatismo que el arcángel. La historia pronto cerraría un ciclo con la ida de Steve Hackett dejando al cuarteto hecho un trio.

A trick of the Tail es, sin duda, una de las obras maestras del progrock y de Genesis en particular.

Leonardo Bigott



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