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Tin Drum: la obra maestra que dio fin a Japan

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Japan Tin Drum

El 13 de noviembre de 1981 la agrupación inglesa publicó su más aventurado y logrado disco, el cual se convirtió en el último

Japan
Tin Drum

Virgin Records. 1981. Inglaterra

No suele ocurrir tan frecuentemente que una banda se separe justo cuando publican su mejor disco. Es el caso de la banda inglesa que conformaban David Sylvian (voz, teclados, guitarra), Mick Karn (bajo, saxo, coros), Steve Jansen (batería, percusión, teclados) y Richard Barbieri (teclados, sintetizadores), y que contó hasta poco antes de Tin Drum con Rob Dean (guitarras)

Japan había comenzado la aventura discográfica con dos discos en 1978: Adolescent Sex y Obscure Alternatives. En ambos casos la influencia primaria provenía del glam rock, tanto en el aspecto musical como en la imagen andrógina que proyectaban.

En medio de la efervescencia punk, ninguno obtuvo demasiada atención de los medios y fueron catalogados como anacrónicos. Solo en Japón, quizá por el nombre, recibieron algo de atención.

En 1979 brevemente trabajaron con Giorgio Moroder, quien produjo el single “Life in Tokyo”. Las cosas comenzaban a cambiar. La inclusión de más sonidos electrónicos se hizo evidente en el tercer disco, Quiet Life (1979), coproducido por la banda junto a John Punter (Procol Harum, Roxy Music…) y Simon Napier-Bell (Marc Bolan, The Yardbirds…).




El bajo sin trastes de Karn, la prominencia de los sintes de Barbieri y la voz barítona de Sylvian, le dieron un giro notable al sonido de Japan y con ello el grupo llamó la atención. Fue el último disco para el sello Hansa-Ariola, ya que Virgin la firmó.

Gentlemen Takes Polaroid  (1980) siguió expandiendo la base de fans con un sonido aún más trabajado y una estética que sirvió para que los asociaran con la recién nacida escena “New Romantics”, aunque ellos se deslindaron rápidamente.

La sofisticación en el sonido y estética llegó a niveles insospechados en Tin Drum, con el cual Japan finalmente tuvo impacto notable en crítica, público y ventas.

El equilibro entre sonoridades orientales y occidentales, fue sin duda innovador y aventurado y en medio de la amplia oferta del momento dentro del synth pop, el new wave y las varias vertientes del post punk, Tin Drum no se parecía a nada.

El proceso de concepción del disco fue meticuloso, con ritmos complejos, texturas de teclados muy trabajadas y un bajo sumamente expresivo. Sylvian por su lado, dio por fin con su distintiva forma de cantar, una voz a medio camino entre la melancolía y el misterio.

El cambio de dirección en el sonido había llevado a Rob Dean a abandonar el grupo, y Sylvian asumió las partes de guitarra. Steve Nye se encargó de la prístina producción de los ocho temas, uno por cada lado del LP, mientras que la llamativa portada con foto de Fin Costello muestra a Sylvian en una puesta en escena comiendo con palillos, un plato de arroz, detrás un sombrero de campesino chino o vietnamita y un poster de Chairman Mao.




El disco comienza con “The Art of Parties”, un particular tema con swing bailable con un elaborado ritmo combinando varios tipos de tambores acústicos y electrónicos, expresivos teclados con reminiscencias japonesas, una guitarra a lo Fripp, un bajo funk sin trastes y los metales de Cliff Hardy, Martin Drover y Mel Collins (King Crimson, Camel)

La versión de Tin Drum es distinta a la que previamente se había editado como single en mayo de 1981

Luego surge “Talking Drum”, un maravilloso tema con un ritmo quebrado, un bajo sin trastes y teclados con sonoridades étnicas.

Un tema sorprendente fue “Ghost”, en el cual Sylvian despliega su sensual voz mientras Barbieri y Jansen construyen una sofisticada base de teclados y sutiles sonidos percusivos.

La canción, contra todo pronóstico, alcanzó el puesto #5 en las listas británicas

Cierra el lado A el instrumental “Canton”, fantástica pieza de inflexiones japonesas compuesta por los hermanos David Alan y Stephen Ian Batt, vale decir David Sylvian y Steve Jansen

Se lucen particularmente Mick Karn y sus virguerías en el bajo y Barbieri en el despliegue de teclados que incluían un Sequential Circuits Prophet-5, Oberheim OB-X y un Roland System 700




El lado B lo abre “Still Life in Mobile Homes”, movido tema en el que Jansen hace uso de una batería electrónica de manera magistral, teclados envolventes y Sylvian realizando otra intervención a lo Fripp (con quien años después grabaría un sensacional disco)

La fascinación de Sylvian con la cultura oriental sigue su curso en “Visions of China”, la segunda de las piezas compuestas con Jansen, quien aporta una batería tribal tremenda, mientras Barbieri vuelve a lucirse

La canción más larga del disco es “Sons of Pioneers”, compuesta por Sylvian y Karn.

Es un tema hipnótico, con una batería repetitiva sobre la que Mick Karn construye una soberbia línea de bajo y Barbieri introduce sonoridades que recuerda a Jon Hassell.

A los dos minutos surge la voz de Sylvian quien sin tener demasiada presencia en la pieza, aporta misterio

El disco finaliza con “Cantonese Boy”, tema que había sido lanzado inicialmente como lado B del single “Burning Bridges”, del anterior disco Gentlemen Take Polaroids

Es otro guiño a la cultura china, aportado principalmente por los sintetizadores.




Lamentablemente el éxito obtenido por el disco y la gira que lo sucedió (publicada en el doble LP Oil on Canvas en 1983) no fue suficiente para sostener la convivencia entre los integrantes. El primero en debutar como solista fue Mick Karn con Titles en 1982, y a partir de ahí se sucedieron los discos de Jansen & Barbieri, Sylvian y Karn.

Diez años después, en 1991, los cuatro publicaron el fantástico fruto del efímero encuentro que llamaron Rain Tree Crow.

Juan Carlos Ballesta



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