En junio de 1968 se publicó esta gema con la que el bluesista británico cerraba el primer ciclo con Bluesbreakers y primera en cautivar el interés de las audiencias estadounidenses
John Mayall’s Bluesbreakers
Bare Wires
Decca Records. 1968. Inglaterra
Si el blues ha tenido una constante por más de seis décadas, esa es John Mayall. El eterno blusero británicoa punto de cumplir 90 años representa una verdadera institución en la historia de la música popular que se ha visto reflejada en una abultada discografía y la presencia temporal de los más excelsos músicos del género.
Estos alumni “suma cum laude” del blues incluyen a Eric Clapton, Mick Fleetwood, John McVie, Mick Taylor, Peter Green, Jack Bruce, Aynsley Dunbar, Jon Hiseman, Tony Reeves y muchos otros que hoy consideramos la columna vertebral del llamado “British blues”.
Estos nombres formaron luego parte de bandas clásicas del rock como Colosseum, Cream, Juicy Lucy, Greenslade, Fleetwood Mac, Frank Zappa & The Mothers of Inventions y The Rolling Stones, por citar a algunas de una interminable lista.
Este disco es el último en emplear el sustantivo “bluesbreakers”, el cual John utilizó durante cuatro años (1963-1967), usándolo una vez más para una rencarnada versión en el año 1982. A lo largo de su historia, más de cien combinaciones de diversos músicos, han sido testigo de una historia que aún permanece activa.
Acompañan a John en esta aventura: el precoz Mick Taylor en la guitarra líder y la guitarra hawaiana; Chris Mercer y Dick Heckstall-Smith en los saxos; Jon Hiseman en la batería y percusión; Tony Reeves en el bajo; Henry Lowther en el violín y la corneta y John Mayall en la armónica, clavicordio, órgano, armónium, piano, guitarra, voz y casi todas las composiciones.
Además de la participación especial de Peter Green en los temas “Pictures On The Wall” y “Jenny”, y la del baterista Keef Hartley en el primero de los dos temas citados.
Este álbum está conformado por “Bare Wires Suite”, un mosaico de siete temas cuya duración es de 23 minutos, ocupando el lado A del disco.
La segunda parte esta representada en seis temas individuales que en conjunto han sido producidos por John Mayall y Mike Vernon con la audio ingeniería de Derek Varnals y la imagen fotográfica de Pete Smith y Jan Parson para la portada del álbum.
La suite está conformada por siete temas que van entre poco más de un minuto a cinco de duración con el siguiente orden: “Bare Wired” (1:25), “Where Did I Belong” (3:05), “I Started Walking” (2:20), “Open Up A New Door” (3:00), “Fire” (3:45), “I Know Now” (5:35) y “Look In The Mirror” (2:51).
En esta extensa pieza encontramos al comienzo versos como: “Estos son los cables desnudos de mi vida / Desde que fue cortado por la mitad por el amor / Las mareas han estado cambiando he estado aprendiendo / Todos mis cables desnudos están vivos / Todos mis cables desnudos están vivos”
Este abridor slow-tempo es un interesante blues donde escuchamos al violín dar un tono sollozante. En la siguiente parte el tempo cambia radicalmente haciéndose más rápido y dando espacio suficiente a los saxos y a una armónica que se escurre brevemente.
En esta primera parte que nos lleva al minuto diez, el blusero inglés deja espacio para pasajes instrumentales como en “I Started Walking”, pero superando ese tiempo y bajo efectos espaciales podemos sentir el deseo de experimentar.
Batería y armónica parecen improvisar una suerte de batalla con aires psicodélicos que luego Mayall matiza con el órgano, haciéndonos saber sobre sus reflexiones de vida.
En esta segunda parte saxos, redoblante y hasta un poco de aire barroco se respira antes que el piano irrumpa junto a la sección rítmica. Saxo y bajo son parte protagónica en el segmento final de esta interesante suite.
El lado B lo inicia el órgano con “I’m Stranger”, donde nos canta John: “Eres una chica bonita, soy un extraño / Pero tengo sentimientos para que escuches / He estado viajando por días / Pero los dulces ángeles no aparecen a menudo”
Este blues en slow-tempo nos ofrece un estupendo solo de saxo tenor antes de ceder espacio a “No Reply”, canción de feelin’ funky con una guitarra wah-wah y un sonido vibratorio.
Coescrito por Mayall y Taylor, nos dicen John y compañía: “Esto sucedió una vez antes / Cuando llegué a tu puerta / Ninguna respuesta / Dijeron que no eras tu / Pero te vi asomarte tu ventana vi la luz vi la luz se que me viste / Porque miré hacia arriba para ver / Tu cara”
“Hartley Quits” es un espectacular instrumental que tiene como protagonistas a los saxos y la guitarra con un órgano acentuando la parte rítmica.
Es el único tema cuya autoría pertenece a Mick Taylor
Enseguida suena “Killing Time”, un blues slow-tempo donde con grave voz nos dicen: “Te he escrito, te he escrito una carta / Pidiéndote que te quedes conmigo / Te he escrito, te he escrito una carta / Pidiéndote que te quedes conmigo / Pero no he tenido ninguna respuesta / Matar el tiempo me está matando”
Piano, trompeta y guitarra slide son el eje conductor de este tema.
Cierran “She’s So Young” y “Sandy”.
La primera es un movido r&b sobre un amorío de esos con conflictos etarios: “Dieciséis, todavía está en la escuela / Tengo que aprender a mantener la calma / Ella es demasiado joven, pero no para mí / Así que con un poco de suerte / Ella encontrará una manera de venir a mí”
El tema me lleva a Ray Charles por alguna mágica razón. Tal vez las frases entrecortadas al modo “That’s What’d Say”. Órgano y saxo se confabulan para dejar el camino abierto a “Sandy”, tema donde el violín vuelve a sonar y el autor se pregunta ¿Qué hace Sandy día y noche? ¿Volverá a burlarse de él?
Bare Wires permanece como uno de los momentos álgidos en la prolífica e imprescindible carrera del padrino del blues británico
Leonardo Bigott
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