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Leftoverture: el encumbrado cuarto disco de Kansas

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Kansas Leftoverture

El 21 de octubre de 1976, la banda estadounidense publicó su cuarto disco, gema indiscutible del progrock, que se convertiría en su disco más vendido hasta la fecha

Kansas
Leftoverture

Kirshner. 1976. EE.UU

 
Kansas, banda ilustre del progrock estadounidense, inició su carrera en la ciudad de Topeka, Kansas, hacia 1973.

Con una relativa estabilidad a lo largo de más de 45 años, esta estupenda banda que dejaba colar entre sus notas visos de un rock duro lleno de poesía, llegaba a 1976 con Leftoverture, un disco equilibrado lleno de estupendas canciones en el que el teclista y líder vocalista Steve Walsh, el guitarrista y teclista Kerry Livgren, el violinista y segundo cantante Robby Steinhardt, el bajista de Dave Hope, el baterista Phil Ehart y el también guitarrista Rich Williams, desgranaban una música de alto octanaje que dominó una buena parte de esa prolífica década de los 70 para el rock.

Nuestro celebrado disco fue grabado en Studio in the Country en Bogalusa, Louisiana, entre diciembre de 1975 y agosto de 1976.

Producido por la banda y Jeff Glixman (Black Sabbath, Magnus, Gary Moore†) esta magna obra de ocho temas que incluyen la suite “Magnus Opus”, tiene en Kerry Livgren a su principal compositor.

Nuestro encuentro inicial es una imagen de aire renacentista en la cual nos cautiva la figura de un “viejo sabio” tal vez. Es importante mencionar que, paradójicamente, Walsh comenzaba a padecer un trastorno conocido como “bloqueo del escritor” (traducido literalmente), condición en la que un escritor se ve imposibilitado de producir texto alguno.




Abre el disco uno de los intros “a capella” más recordados del rock junto a “I’ve Seen All Good People” de Yes  y  “Bohemian Rhapsody” de Queen. Es “Carry On Wayward Son” una suerte de “hardprog” lanzado como sencillo.

La pieza, bien concebida por demás, nos dice en sus versos: “Continúa hijo rebelde / habrá paz cuando acabes / recuesta tu agotada cabeza y descansa / no llores más”

En la parte instrumental Kansas va tejiendo un interesante tramado con frases de guitarra y órgano.

La banda luego nos ofrece “The Wall”, pieza de aire barroco y hermosa lírica: “Estoy tejido en una fantasía / y no puedo creer las cosas que veo / la senda que he escogido me lleva a un muro / y con cada día que pasa me siento más como algo que se alza ante mí / una barrera oscura y silente / entre todo lo que soy y todo lo que siempre quise ser / tan sólo un travesti imponente marcando las fronteras que mi espíritu borraría”.

Órgano, guitarra y violín son cómplices de esta excelente composición.

“What’s On My Mind”, el tercer tema del disco y segundo sencillo, es una simple canción de amor sobre un personaje que siente haber superado sus errores dentro de una relación y se siente más confiado de expresar lo que piensa.

“Miracles Out of Nowhere” con su intro de órgano acompañado de violín, guitarra y un discreto Moog de fondo, la banda destila un poco de folk.

Kansas nos cuenta inspirado en Bach: “En una cristalina mañana puedo ver caer las gotas de rocío / desde el brillante cielo puedo escuchar el llamado de las voces / ahora cuando vengas a casa, hijo, el mundo no es para ti / dime cuál es tu opinión”




“Opus Insert” es otra atractiva canción donde la afamada banda a modo de marcha con una excelente percusión que recuerda a Ruth Underwood (Frank Zappa) nos recuerda: “Hay tantas vidas vacías amigo mío / no podemos dejar que se pierdan / por que esta vida es una piedra preciosa / y no podemos esperar un día más…”

Los sintetizadores abren espacios antes de cederle el turno a “Question of My Childhood”, tema de un lenguaje musical que recuerda a la excelsa Camel.

En esta movida canción, al igual que la segunda del repertoire, Walsh da todo lo que puede para decirnos: “Cuando el sol esta a mitad de camino viste una dorada corona y baña al mundo con su resplandor mientras da otra vuelta ha sido un día más rápido que ayer todo cuanto había planeado y cuando creí que podía haber ganado allí estaba el sol una vez más.”

¡Ah! Y ese violín…

Tal vez la más hermosa del álbum, “Cheyenne Anthem”, nos acerca al gran final con los sintetizadores, la guitarra acústica y más tarde el piano y el violín.

“Desde las montañas hasta el sol, nos casamos con esta tierra / y prometemos nuestras almas para encontrar el fin / la vida recién comienza…”, nos dice Kansas en sus primeros versos y un politonal momento.




Finalmente “Magnus Opus” da fin a este extraordinario disco.

La grandilocuente suite fue compuesta por la banda en pleno. Con seis partes conformadas por “Father Padilla Meets The Perfect Gnat”, “Howling at the Moon”, “Man Overboard”, “Industry on Parade”, “Release the Beavers” y “Gnat Attack”, la pieza posee un desarrollo vocal mínimo que en seis versos nos dice: “Este juego tonto, ¡oh! Sigue siendo el mismo / las notas danzan en el aire y crees que no es verdad que la música es para ti / es todo lo que tenemos para compartir / porque rockanrolear es tan solo aullar a la luna…”

No obstante, la pieza está llena de dulzura y agitada energía donde coexisten varias corrientes musicales con cada músico destilando todo su talento. Las partes conectan de modo natural que virtualmente nos transporta hasta el final.

Es, sin duda un encumbrado momento que demuestra todo lo que Kansas puede hacer.

En el pandémico año 2020, Kansas publicó The Absence of Presence, un excelente disco con Phil Ehart y Rich Williams como únicos sobrevivientes de la banda original.

Entonces, estimado lector, volvamos a empezar desde ese momento íntimo donde solo tú y el equipo de sonido coexisten, para escuchar Leftoverture.

High vibration go on…

Leonardo Bigott


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