La segunda jornada del Mad Cool 2026, supuso un cambio notable respecto al primer día, claramente dominada por el pop internacional, con una fuerte presencia femenina y conciertos multitudinarios.
La asistencia rondó las 57.000 personas.
Mad Cool Festival 2026 (Día 2)
Iberdrola Music, Madrid
(Julio 9, 2026)
El cartel de la segunda jornada estuvo netamente orientado hacia el pop, con presencia femenina abrumadora.
No era para nosotros el cartel más cercano a nuestos intereses, pero era obvio que presentaba interesantes nombres, especialmente Lorde y Florence + The Machine.
Se hizo evidente la presencia de un público notablemente más joven, especialmente atraído por Jennie y Zara Larsson.
La surcoreana Jennie (BLACKPINK) confirmó su crecimiento como solista, moviendo a miles de seguidores que desde temprano se agolparon para verla lo más cerca posible. Fue un show dinámico dominado por las coreografías, cambios de vestuario y una producción cuidada al milímetro.


Uno de los fenómenos inesperados fue la sueca Zara Larsson. Su concierto se desbordó de público creando una especie de embudo en el escenario Orange. Uno de los momentos del concierto y de la jornada fue cuando invitó a un fan a bailar con ella la coreografía de «Lush Life«, que la red TikTok ha traido de nuevo a la actualidad.


Antes de todas ellas, la irlandesa Ciara Mary-Alice Thompson, conocida como CMAT, en medio del calor (con lo cual bromeó diciendo que podria sera su último concierto por un golpe de calor) divirtió a lo grande en el escenario Orange con su actitud desenfada, divertida y juguetona, mezclando country, indie pop y folk.


Perdida en el Stage 5 la banda neerlandesa Son Mieux, solapada con Lorde y Zara Larsson, regaló un set de exquisito pop, que deja ganas de verla en otra oportunidad, sin distracciones.

Mientras, el estadounidense Teddy Swims, solapado a medias con Jennie, tuvo la oportunidad de demostrar la validez de su aún joven carrera de dos discos en los que mezcla R&B, soul, hip-hop y pop

Lorde: lo humano frente a la tecnología
Lorde protagonizó un concierto mucho más íntimo y emocional, apoyado en la conexión con el público y en un repertorio que mezcló varios clásicos con material reciente. Aunque coincidía con otros nombres fuertes del cartel, recibió excelentes críticas.
Lorde aprovechó para presentar el repertorio de su nuevo álbum Virgin, un trabajo reflexivo, íntimo y electrónico, que podria representar el comienzo de una nueva etapa. Con una puesta en escena minimalista, con iluminación y proyecciones adecuadas, Lorde se alejó de grandes efectismos visuales para poner el foco en la interpretación
Un momento clave fue cuando comentó sobre la necesidad de conservar la experiencia humana frente a la hiperconectividad, agregando peticiones como «Don’t buy the glasses» («No compréis las gafas»), en referencia a las gafas con inteligencia artificial, lo que provocó una gran ovación, aunque no sabemos si sincera o no.
El material reciente dialogó muy bien con canciones emblemáticas como «Royals«, «Buzzcut Season«, «Green Light» y especialmente «Ribs«, con el público emocionada cantando.
También interpretó «Girl, so confusing«, su colaboración con Charli XCX en Brat, que rompió con la introspección del concierto.

Florence + The Machine: entre lo ritual, lo místico y lo ceremonial
Sin duda, Florence + The Machine protagonizó el concierto de la jornada. Florence Welch ofreció una memorable actuación, teatral y emotiva, mezclando canciones de su repertorio clásico con canciones de su reciente álbum Everybody Scream. La puesta en escena, de estética ritualística y gótica, convirtió el cierre de la jornada en uno de los momentos más aplaudidos del festival.
Si Lorde había apelado a la intimidad, Welch convirtió el escenario principal en una experiencia casi espiritual, un ritual colectivo dificil de olvidar. Estábamos ya avisados de que la gira de Everybody Scream poseía un enfoque teatral y emocional, y en Madrid volvió a demostrar qué es una de las mejores artistas de su generación.
La cantante, como es habitual, apareció descalza, recorriendo el escenario con la intensidad física que caracteriza sus actuaciones. Florence corre de un lado a otro, baila, se arrodilla, gesticula con los brazos, todo ello como si dirigiera una ceremonia pagana. Ello apuntalado por una escenografía con tonos oscuros, de inspiración gótica.



El repertorio combinó las canciones de Everybody Scream, inspiradas en la experiencia cercana a la muerte que sufrió durante una complicada gestación, con clásicos imprescindibles como «Shake It Out«, «Cosmic Love«, «Rabbit Heart (Raise It Up)» y el infaltable cierre con «Dog Days Are Over«, una apoteósica celebración colectiva.
Florence descendió varias veces hasta la primera fila, tomó las manos de los asistentes y durante el tramo final de «Dog Days Are Over«, pidió que guardaran los móviles para vivir el momento plenamente a lo que los miles de asistentes hicieron caso mientras saltaban y cantaban. Nada común la escena en un festival.
Juan L. Fernández / Óscar Ribas / Juan C Ballesta
Fotos: Óscar Ribas / Javier Bragado / Luis Carbonell



