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El poder levítico de Nick Cave dominó la clausura de Mad Cool 2026

Mad Cool 2026
Foto: Javier Bragado

Nick Cave and The Bad Seeds, Pulp, David Byrne y The Black Crowes confeccionaron una cuarta jornada perfecta, clausurando en grande la edición décimo aniversario del Mad Cool

Mad Cool Festival 2026 (Día 4)
Iberdrola Music, Madrid

(Julio 11, 2026)

La cuarta y última jornada de la edición décimo aniversario fue diseñada para atraer un público adulto entregado y conocedor. Los nombres así lo hacían pensar y en la práctica poco público adolescente se dio cita en el Iberdrola Music.

Era entendible y previsible. The Black Crowes es rock clásico estadounidense con 40 años de historia; David Byrne, el genio nacido del art punk neoyorquino a mediados de los 70; Pulp, la quintaesencia del britpop noventero; y el australiano Nick Cave el sacerdote siniestro del post punk reconvertido en el cantautor de calado existencial y espiritual con una trayectoria impecable e imprescindible comenzada a finales de los 70 con The Birthday Party en Australia.

Que las nuevas generaciones no se interesen mucho por estos nombres o que incluso los desconozcan, no deja de ser preocupante.

Estos cuatro artistas resultaron nuestra prioridad, aunque no eran lás únicas. Tuvimos que sacrificar a Matt Berninger, el cantante de The National -otra propuesta de rock de autor adulto- que es para nosotros esencial.

Mad Cool 2026
Foto: Óscar Ribas T
Mad Cool 2026
Foto: Javier Bragado

También se incluyeron en cartel el joven cantante de soul Jalen Ngonda y la banda inglesa Kasabian -formada en 1999- que por razones de horario y solapamientos desafortunadamente nos quedamos sin ver. Menos posibilidades había de disfrutar del legendario pionero del minimal techno, Richie Hawtin.

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Foto: Óscar Ribas T
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Foto: Óscar Ribas T
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Foto: Óscar Ribas T
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Foto: Óscar Ribas T
Mad Cool 2026
Foto: Óscar Ribas T

Los sacrificios, sin embargo, estaban muy justificados y el resultado reafirmó la decisión tomada.

Quizá por estas razones del tipo de público, The Vaccines, cuya presentacíon originalmente era este sábado, fue adelantada para el Día 1 y aunque fue degradada de escenario, encajó mejor.




Nick Cave: el poder redentor de la música

Hay que decirlo de entrada: no hay en el universo musical contemporáneo un directo tan emocionalmente telúrico, removedor, catártico y cautivante como el del australiano Nick Cave y sus inseparables mal paridos (The Bad Seeds).

Su estatus de artista de culto genera pasiones. Verlo de cerca es el objetivo principal de cualquier seguidor y por ello muchos se apuraron a llegar temprano, ver a Ngonda y los Black Crowes para apostarse cerca del escenario. Allí se produce una conexión colectiva dificil de explicar si no se vive y hay que hacer todo lo posible por ser de los privilegiados en estar ahí.

No hay un cantante que interactúe tanto y más genuinamente con el público que Nick Cave y eso es parte de la liturgia que oficia en cada concierto, estableciendo vínculos únicos durante dos horas de show. Cave no necesita apoyos visuales ni artificios tecnológicos para cautivar, vive ajeno a las premisas de la industria. Eso sí, el componente musical es perfecto, gracias a una banda inmensa.

Esta vez, a diferencia del inolvidable concierto en el Movistar Arena de 2024 (leer crónica), el setlist no estuvo asociado al lanzamiento de un nuevo disco, que en aquel momento correspondió a Wild God.

Libre de esa atadura, Cave armó un repertorio en el cual 13 de sus 18 de sus discos con los Bad Seeds estuvieron representados, con sorpresas increibles como “Train Long-Suffering” de The Firstborn is Dead (1985), que ha sido incluida en esta gira después de estar ausente desde 1989.

A ese mismo disco (cuyo titulo refiere al gemelo de Elvis Presley muerto al nacer) pertenece esa explosión de emociones que es “Tupelo”, uno de los grandes momentos de la noche, dedicada e inspirada por King Elvis.

Mad Cool 2026
Foto: Javier Bragado

Cave, a sabiendas que los códigos de festivales son distintos, empezó avasallante con “Get Ready for Love”, de uno de sus mejores discos del siglo 21, Abattoir Blues /The Lyre of Orpheus (2004) y sin anestesia nos asestó el certero golpe que significa “From Her to Eternity”, rabiosa pieza que da nombre al álbum debut con The Bad Seeds en 1984 y que compuso con su pareja de entonces, Anita Lane.

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Desde el inicio el siempre inquieto Nick, con su rigurosa vestimenta de traje con chaleco y corbata, se movia entre el piano y el borde del escenario, estrechando manos, haciendo guiños y moviéndose de un extremo a otro, gesticulando con brazos, haciendo sus típicos movimientos sincronizados con instrumentos, saltando para enfatizar los finales, atropellando micrófonos y siempre comunicando de manera asertiva. Y siempre recordando sin titubeos los largos textos de sus canciones, sin ayuda de pantallas o atriles con papeles.

El hilo conductor del concierto fue magistral. Cave nos llevó como en una montaña rusa, de los temas mas fieros e indómitos a las baladas sensibles y conmovedoras. Así se sucedieron “Wild God”, “O Children”, la increíblemente removedora “Joy” -“una palabra corta para un sentimiento poderoso”, dijo, terminando solo con su voz ante un atronador silencio-, “Carnage” y “Rings of Saturn”, y en medio de ellas el huracán “Tupelo”.

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Mad Cool 2026
Foto: Javier Bragado




Después del gran dueto de Cave y Janet Ramus en “Henry Lee” (voz en las antípodas de PJ Harvey) sobrevino un segmento de alto octanaje con “The Mercy Seat”, “Papa Won’t Leave You, Henry” (que en 2024 había quedado fuera del setlist en Madrid), la indispensable “Red Right Hand” (de Let Love In, 1994) que puso a todos a cantar acapella, “The Weeping Song” y el indescriptible momento con “Jubilee Street”, en el que Cave se desdobla cantando.

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Otro de los momentos memorables fue la interpretación de la extensa pieza de Ghosteen (2019), “Hollywood”, que nos dejó a todos en éxtasis. Con toda la banda fuera del escenario, el australiano cantó solo al piano la maravillosa “Into My Arms”, de su disco más romántico, The Boatman’s Call (1997).

A lo largo de 40 años la conformación de The Bad Seeds ha sufrido variantes, pero siempre ha mantenido un nivel de calidad y entrega extraordinario. Allí, sosteniendo el ritual estuvieron el carismático, talentosísimo y mano derecha, Warren Ellis (violín, guitarra, teclado), Jim Sclavunos (percusión, xilófono, campanas tubulares, coros), George Vjestica (guitarras, coros), Carly Paradis (teclados, coros), Colin Greenwood (bajo) -bajista de Radiohead-, el gran Larry Mullins (batería, percusión) -baterista de Swans– y cuatro voces fenomenales que contribuyen de manera decisiva con la atmósfera espiritual: Janet Ramus, T Jae Cole, Miça Townsend  y Wendi Rose.

No hay exageración al afirmar que Nick Cave es único, irrepetible e inalcanzable. Todos los demás son conciertos, buenos, olvidables o excepcionales, pero lo de él es mucho más que eso, es una liturgia colectiva, un momento de conexión mágico-religiosa de amplias proporciones. Pura mística. Inolvidable.

Mad Cool 2026
Foto: Javier Bragado




David Byrne: siempre a la vanguardia

Desde que David Byrne formó Talking Heads en Nueva York a mediados de los 70, parecía predestinado a ser uno de los músicos más originales y atrevidos ya no solo de su generación, sino de la historia. Desde entonces, Byrne no ha parado. Y aunque su banda quedó atrás como ente activo, sus canciones siguen siendo parte fundamental de la faceta en directo del escocés, la cual reinventa constantemente.

Ya desde hace unos años, Byrne ha ideado una propuesta dinámica en la que ningún músico permanece estático. Cada uno con un instrumento colgado, junto a un grupo de bailarines, desarrollan coreografías con cada canción, unas más elaboradas que otras.

A los 74 años, Byrne aún refleja vitalidad, aunque sin la plasticidad mostrada antaño.

Con un setlist adaptado a una hora escasa de tiempo de presentación, Byrne optó prácticamente por un “greatest hits” de Talking Heads con 9 de 13 temas, cubriendo la etapa mas funky y afropop de Fear of Music (1979), Remain in Light (1989) y Speaking in Tongues (1983) -infalible en un festival- con “Houses of Motion”, “Slippery People”, “Life During Wartime”, “Once in a Lifetime” y “Burning Down the House”, los inicios art punk con la inmortal “Psycho Killer”, y la etapa de los 80 más pop con “And She Was”, “Nothing (But Flowers)” y “This Must Be the Place (Naive Melody)”.

De repertorio solista incluyó “Everybody Laughs”, “What is the Reason for it?” y “Like Humans Do”, además de “Strange Overtones” (colaboración con Brian Eno).

Acompañan a Byrne, Mauro Refosco en la dirección musical y percusión, Ray Suen en dirección musical, guitarra y violín, Kely Cristina Pinheiro en bajo y violonchelo, Daniel Mintseris en teclados, y los percusionistas Timothy Keiper, Stéphane San Juan y Yuri Yamashita.

Mención aparte los bailarines, quienes también hacen coros en movimiento: Sasha Rivero, Sean Donovan, Jordan Dobson, Tendayi Kuumba y Hannah Straney, siendo Steven Hoggett el coreógrafo principal.

Es, sin duda, un espectáculo vistoso, entretenido y musicalmente fantástico, con todas las canciones recibiendo arreglos para ser adaptados al tipo de instrumentación.

Mad Cool 2026
Foto: Andrés Iglesias




Pulp: entre la nostalgia noventera y el nuevo comienzo

La indispensable banda de Sheffield comandada por el carismático cantante Jarvis Cocker volvió a los estudios y tras una larga pausa de 24 años publicó el estupendo More en 2025, cuyo tour llegó a su fin con este concierto, con un final feliz para Jarvis y su tropa tocando “Common People” y anunciando que Inglaterra acababa de ganar los cuartos de final.

La formación actual de Pulp cuenta con los fieles desde hace 40 años, Candida Doyle (teclados, coros) y Nick Banks (batería), y Mark Webber (guitarras), quien luego de cuatro años como músico invitado pasó a ser miembro fijo para grabar el gran Different Class, el disco con el que Pulp obtuvo diversidad de reconocimientos en 1995.

El resto de músicos presentes fueron la violinista y corista, Emma Smith, el bajista Andrew McKinney (quien sustituye al fallecido Steve Mackey), el percusionista  y corista Adam Betts y Jason Buckle en guitarras y coros

El corto concierto de una hora y veinte minutos clausuró la décima edición de Mad Cool de la mejor manera posible. El performance fue de alta factura, con un sonido perfecto en el que cada instrumento se escuchaba nivelado y con equalización ideal, -especialmente la voz, y un atractivo y colorido show visual

Pulp hizo una dificil selección de temas, con canciones indispensables como “Sorted for E’s & Wizz”, “Razzmatazz”, “This is Hardcore”, “Sunrise”, “Miss Shapes”, “Do You Remember the First Time?”, “Babies” y por supuesto, “Disco 2000” y “Common People”.

Del presente escogieron tocar “Spike Island”, “Farmers Market”, “Got to Have Love”, y su contribución al disco benéfico Help 2 (2026), “Begging for Chance

Jarvis Cocker, a pesar de su aspecto desaliñado marca registrada, luce vitaminado y con su voz intacta.

Mad Cool 2026
Foto: Javier Bragado
Mad Cool 2026
Foto: Javier Bragado
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Foto: Javier Bragado




The Black Crowes: genuino rock estadounidense

Después de 40 años de fundada en Atlanta,  Georgia, los hermanos Rich Robinson (guitarras, voz) y Chris Robinson (voz principal, armónica), se mantienen al frente de uno de los más relevantes y genuinos representantes del rock sureño.

Con el décimo álbum de estudio, A Pound of Feathers, recién editado, la banda prefirió afincarse en su discografía conocida y solo presentaron el tema nuevo “Cruel Streak”.

The Black Crowes estuvo conformada por Erik Deutsch en los teclados vintage (Piano Fender Rhodes, Chamberlain y Órgano Hohner), Nico Bereciartua en guitarras, Cully Symingron en batería (¡gran trabajo!), Mark “Duddy” Dutton en bajo y coros, y las coristas Mackenzie Adams y Lesley Grant, además de los hermanos Robinson, octeto que demostró la validez de una propuesta que escarba en la Norteamérica profunda, mezclando blues, boogie, country, rock sureño, baladas y hard rock de manera magistral, con influencias que van de The Rolling Stones a Black Oak Arkansas, pasando por Little Feat, Faces, Free, Lynyrd Skynyrd y Allman Brothers.

El sonido del rock en el escenario principal Región de Madrid no había sido perfecto ni para Foo Fighters ni para Kings of Leon, y solo había destacado con Pixies y especialmente Wolf Alice. The Black Crowes sonó realmente fantástica, afincando el repertorio en sus dos primeros discos, Shake Your Monkey Maker (1990) y The Southern Harmony and Musical Companion (1992), acaparando diez de los catorce temas del setlist.

Así, abordaron de esos discos, “Remedy”, “Sting Me”, “Jelous Again”, “Hotel Illness”, “Bad Luck Blue Eyes Goodbye”, “Hard to Handle” – versión de Otis Redding-, “Thorn in My Pride”, “She Talks to Angels”, “No Speak No Slave” y “Twice as Hard”, lo cual hizo que la mayor parte de los presentes cantara y agradeciera la entrega de todos los músicos.

Mención especial merece la memorable interpretación vocal de Rich Robinson en “Oh! Sweet Nuthin’”, original de The Velvet Underground. Rich dio una lección magistral de guitarra todo el show, cambiando de marca y modelo casi en cada canción, colgándose varias Gibson, Epiphone y Fender.

Por su parte, Chris Robinson, a pesar de lucir mayor a los 59 años, conserva milagrosamente su potente voz, que a veces recuerda a Paul Rodgers y al Rod Stewart de los 70, aunque con timbre más agudo y menos ronco.


Juan Carlos Ballesta / Carla Montero

Fotos: Javier Bragado / Andrés Iglesias / Óscar Ribas


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