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Meritxell Neddermann debuta con exquisito y sorprendente disco

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Meritxell Neddermann

La pianista, cantante y compositora de Barcelona, ha debutado en plan solista con un sensible y exquisito álbum que desde ya permite avizorar un inmenso futuro

Meritxell Neddermann
In the Backyard of the Castle

Halley Records. 2020. España

Hay discos que tienen la virtud de instalarse en nosotros desde la primera escucha. Con este álbum debut, la pianista y cantautora catalana Meritxell Neddermann protagoniza una entrada por la puerta grande en el vasto y competido mundo de la canción de autor.

In the Backyard of the Castle (En el patio trasero del castillo) posee un aura de encantamiento que envuelve con cada canción. Todo en él está en su justo lugar y medida.

Neddermann se desenvuelve en un terreno similar a la también pianista y cantautora canadiense Joan as a Police Woman, cuyas composiciones poseen un componente de melancolía notable.

La formación académica recibida a lo largo de su vida (Conservatori de Barcelona, Taller de Músics y Berklee College of Music en Boston), aunado a su estancia en Nueva York, conforma un crisol de influencias que se pasean por el jazz, el indie pop, la canción folk, la electrónica y la música académica

Con su voz y piano como protagonistas, y pinceladas electrónicas muy bien dosificadas, el disco presenta un puñado de nueve canciones replicadas, es decir, interpretadas por su autora desde dos perspectivas distintas pero complementarias.

Lo más interesante es que cada pieza suena igual de bien de ambas maneras. De los nueve temas, cinco son cantados en inglés y cuatro en catalán, y la estructura fluye muy bien.

Inside” abre el disco y nos introduce en su exquisito universo, dando paso a “I Fall”, probablemente una de las que mejor define su sonido, con un piano nostálgico de añejas reminiscencias que convive perfectamente con sonoridades electrónicas.

Ja no vull” es una balada de estructura más convencional, pero el tratamiento vocal y los arreglos de teclados ayudan a evitar lugares comunes.

En “Ready”, Nedderman explora terrenos más cercanos al trip hop, con uso del vocoder como recurso diferenciador, logrando un interesante resultando. En “Story”, la más corta del repertorio, dobla su voz de manera brillante, con el vocoder apareciendo al final.

Lannisters”, la más larga, le sirve para desarrollar en una sola canción todo su potencial como vocalista e instrumentista, lo cual incluye un delicado pasaje de piano en el último tramo de la pieza.

La triada de canciones finales son cantadas en catalán, comenzando con “Em molesta”, con una llamativa base rítmica electrónica en plan Lamb o Bjork, con el piano marcando el tempo principal.

De todas, es “Jo vull estimar-te” la canción más melancólica, que ya es decir. En ella la voz de Meritxell suena prístina, casi susurrante, con unos muy bien construidos coros en varias pistas. La sosegada y muy sutil “Et sento amb mi”, cierra el puñado de composiciones, acariciando nuestros oídos.

Inmediatamente, Neddermann nos presenta las mismas composiciones, más un interludio instrumental de 6 minutos con el piano de protagonista, desde una perspectiva más electrónica y en versiones extendidas.

Sin duda, hay en este segundo menú de In the Backyard of the Castle una diferente forma del chef de preparar sus platillos, con la misma materia prima, pero en proporciones distintas y una preparación con variantes. No son remixes, como es lo más común, sino reinterpretaciones, sin que ninguna sea radical en su tratamiento.

Es el oyente el que escogerá su preferida, si es que no decide lo más obvio: escuchar ambos lados de la misma moneda en ocasiones distintas.

Meritxell Neddermann tiene un futuro impredecible. Esta piedra fundacional de su carrera es sólida.

Juan Carlos Ballesta