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Spoon and Rafter: el exquisito cuarto álbum de Mojave 3

Mojave 3 Spoon and Rafter

El 22 de septiembre de 2003, la agrupación inglesa formada a partir de las cenizas de Slowdive, publicó su exquisito cuarto álbum

Mojave 3
Spoon and Rafter

4AD. 2003. Inglaterra

Tres años pasaron desde el anterior disco de Mojave 3, tiempo en el cual Neil Halstead explotó una exitosa faceta como solista apoyado en su excelente Sleeping on the Roads de 2001.

Hasta cierto punto eso pareció haber servido como palanca para aumentar el control creativo que Halstead tenía sobre Mojave 3, firmando siete de los diez temas en este disco, además de co-escribir dos junto al baterista Ian McCutcheon y otro junto al mismo McCutcheon y al teclista Alan Forrester.

Mojave 3 solía ser clasificado como alt-country a pesar que la carga de britpop en sus temas es bastante significativa. Spoon and Rafter contiene las mismas referencias ya conocidas como Cowboy Junkies o Nick Drake, pero agregando guiños a los desarrollos mas actuales en el género, en particular los trabajos recientes en 2003 de Wilco (Summerteeth, 1999; Yankee Hotel Foxtrot, 2002) y Mercury Rev (Deserter’s Songs, 1998; All is Dream, 2001), los cuales suenan muy cercanos.

La banda seguía sólidamente establecida alrededor de Neil Halstead (guitarras, voz lider), Rachel Goswell (bajo, voz), Ian McCutcheon (batería, percusión), Alan Forrester (teclados) y Simon Rowe (guitarras).

Los tres primeros antiguos integrantes de Slowdive, banda a la que Halstead y Goswell reflotaron en 2014.




Lo primero que notamos en el disco es una portada que se aparta conscientemente del arte gráfico de los tres discos anteriores. Aqui vemos una imagen mas británica y al mismo tiempo mas campestre, mas pastoral, que de hecho termina confirmándose al escuchar los diez temas que lo componen, cuyo sonido luce mas arriesgado, pareciendo mostrar la mano del co-productor Mark Van Hoen, quien contribuye con sus moogs y su computador a redondear un sonido mas ecléctico que en los trabajos anteriores.

«Bluebird of Happiness» abre el disco y es la pieza mas larga, nueve minutos de desarrollo, que comienzan con acordes minimalistas del piano de Alan Forrester y la voz susurrante de Halstead.

Luego se incorporan una serie de sonidos delicados al fondo: glokenspiels, guitarras acústicas, moogs y la pieza va creciendo hasta la marca de 3:45 cuando la banda entra completa, serena e impactante al mismo tiempo.

De ahi en adelante los músicos juegan con las dinámicas, estirando y recortando los sonidos. Estos nueve minutos valen todo el disco y fué editada como un «single digital» que podía ser bajado de la página de la disquera 4AD.

«Starlight No.1» se mueve en una dirección mas alt-folk, con una melodia sólidamente construida, y un caleidoscóspico arreglo lleno de efectos electrónicos y arpegios de glockenspiel decorando delicadamente la base de la pieza.

Billyoddity” mantiene esta dirección, con cascadas de guitarras que los acercan al ya mencionado Yankee Hotel Foxtrot de Wilco.




«Writing to St Peter» regresa al minimalismo del comienzo, esta vez alrededor de los sutiles punteos de guitarras acústicas envueltas en atmósferas polvorientas, que lentamente dan paso a una melodía a dos voces, con Rachel Goswell acompañando a Halstead sobre un lecho de sonidos etéreos, que parecen deshacerse con cada rasgueo de las guitarras, cada nota de bajo, cada golpe de redoblante, generando uno de esos momentos que sugieren las comparaciones con Cowboy Junkies.

«Battle of Broken Hearts» inicia a un tempo un tanto mas alegre, al menos para los estándares de Mojave 3, pero termina moviéndose esquizofrénicamente entre tres secciones diferenciadas: una de country, otra de rock y una balada fantasmagórica con algo que suena como Ondas Martenot o un Theremin decorando la voz de Halstead entre acordes de piano, mas glokenspiels, coros y un cello.

Sin darnos cuenta desembocamos en «Hard To Miss You«, una balada que sigue en la misma onda de la pieza anterior, pero con una instrumentación mucho mas desnuda, mucho mas elemental, que casi se resume en voz y piano, con ligeros adornos percusivos y la voz ocasional de Goswell armonizando a Halstead.

«Tinkers Blues» trae de nuevo esos ganchos melódicos, de esos que se firman «made in england» y que mezcla a partes iguales porciones de Nick Drake, los Waterboys y Wilco.




Sigue «She’s All Above» una balada clásica de «dream-pop-folk» sobre acordes de piano y unos punteos de pedal steel que nos hacen recordar a Mercury Rev.

«Two Many Mornings» se deja colar sin exfuerzo con sus coros de «la la la’s», tempo acompasado sobre guitarras acústicas, acordes de órgano y todos los elementos que acostumbramos a oir en este tipo de discos, pero que igual nos atrapan cuando los escuchamos de nuevo en un contexto fresco y bien estructurado.

«Between The Bars» se termina de decantar hacia el lado country-folk, con armónica y banjo incluidos.

Este es uno de los discos imprescindibles de 2003 y principios de siglo 21.

Gabriel Pérez


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