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Dear Catastrophe Waitress: la perfecta experiencia pop de Belle and Sebastian

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Belle and Sebastian Dear Catastrophe Waitress

El 6 de octubre de 2003 la agrupación escocesa publicó su gran y elaborado sexto álbum, primero sin Isobel Campbel, producido por Trevor Horn

Belle and Sebastian
Dear Catastrophe Waitress

Rough Trade. 2003. Escocia

Hace unos cuantos años estaba recorriendo los «listening posts» en la tienda Virgin de Times Square en Nueva York cuando un disco llamó mi atención, me parecía que había leído algo en alguna revista, pero no recordaba que.

Lo cierto fue que tomé los audífonos presioné el botón y comencé a escuchar ese disco con una foto filtrada de color rojo en la portada. Cuando llegué a la cuarta pieza, «Like Dylan in the Movies» no hacía falta escuchar más, tenía que comprar ese disco.

Varias veces mas he sucumbido al placer de escuchar un disco nuevo de Belle and Sebastian desde entonces, también descubrí que ninguno de los miembros se llamaba Belle y mucho menos Sebastian y me asombré con el gentío en el escenario la primera vez que vi un vídeo en vivo del grupo.

Sin embargo la mayoría de los discos que sucedieron a If You’re Feeling Sinister agotaron la novedad muy pronto, ninguno logró sostenerse en mis hábitos de escucha por largo tiempo, haciéndome volver periódicamente a redescubrir esa primera experiencia con el grupo escocés (ya para entonces había descubierto algo más sobre el grupo, como su origen).




No es que sean malos esos discos posteriores, pero por algún motivo no logran despertar en mi la misma sensación que despertó If You’re Feeling Sinister. Hasta este disco…

Hace ya tiempo que tengo en mi rotación personal el Dear Catastrophe Waitress  editado hacia finales de 2003 y aún sigue sonando con la misma frescura de la primera vez que lo escuché, reeditando mi experiencia inicial con la agrupación.

Como en aquella ocasión, la pieza que me termina de ganar al disco es la número cuatro, «Piazza, New York Catcher«, aunque debo decir que el camino sonoro, tanto antes como después de esa canción, es muy diferente al de If You’re Feeling Sinister.

De hecho esa era la mejor noticia con respecto a este disco: Belle and Sebastian habían encontrado una nueva dirección que resultaba particularmente atractiva en este caso.

No sé si el crédito de este cambio exitoso se deba a la mano de Trevor Horn quien por primera vez producía a la agrupación, pero sospecho que tuvo su influencia, sobre todo por el sonido de la banda que en buena parte del disco resulta expandido con unas orquestaciones imponentes que deben su herencia al Pet Sounds de los Beach Boys, una referencia que hasta el año pasado hubiera sonado completamente fuera de lugar dentro del catalogo de Belle and Sebastian.

Aparte de los siete miembros oficiales del grupo, el disco incluye en los créditos a 42 músicos invitados que conforman una orquesta de excepción.

Y este es justamente el gran cambio de este disco: mas pop y menos folk, y aunque esa fórmula luce en el papel inapropiada para Belle and Sebastian, en la práctica ha resultado un acierto tremendo, combinando el excelente sentido de la melodía de los temas escritos por Stuart Murdoch con un sentido pop sin igual.

Esas melodías que solían deslizarse tan sutilmente entre guitarras acústicas y violines en los discos anteriores ahora salen a relucir con un brillo y una energía que revitalizan a la banda, que suena particularmente inspirada en todo el trabajo.




Una de las cosas mas increíbles de la experiencia de escuchar música son los mapas de referencia que cada quien se arma al escuchar algo nuevo, buscando apuntes en la biblioteca mental de sonidos que tenemos.

En algún momento le coloqué este disco a un amigo en Madrid y lo primero que me dijo fue: ¡suena como Caravan!

Esa afirmación me sorprendió pues aunque también soy un viejo fan de esa agrupación británica nunca se me había ocurrido hacer esa asociación y sin embargo debo reconocer que las tres primeras piezas, «Step Into My Office, Baby«, «Dear Catastrophe Waitress» y «If She Wants Me«, pueden asumir esa comparación con justicia, en base a unos arreglos orquestales sofisticados que delinean la pieza sin estorbar la evolución de las pegadizas melodías.

Si agregamos unos coros ocasionales a la Beach Boys y un cierto aire sesentero creo que podemos pintar una descripción adecuada de este comienzo excepcional.

Las piezas mencionadas tienen un sonido brillante, con el bajo y la batería planteando una presencia mucho mas frontal que lo que nos tenía acostumbrados la banda y en general un sonido mucho mas lleno y al mismo tiempo mucho mas amplio.

Es por eso que cuando arranca la pieza número cuatro el contraste no puede ser mayor: apenas la voz de Murdoch y una guitarra acústica conforman el centro de «Piaza, New York Catcher«, con una letra que hace referencia a la controversia que se planteó hace en 2002 sobre las dudas públicas que se presentaron sobre la orientación sexual del catcher de los Mets de New York.

La pieza tiene una estructura melódica perfecta, recordándonos la base folk de Belle and Sebastian de una forma impactante, que pocos músicos son capaces de expresar con una simplicidad que en sí es un arte.

Tres minutos excepcionales que valen todo el disco.




De ahí en adelante el álbum presenta algunos temas que mas o menos nos recuerdan los grandes momentos pasados de Belle and Sebastian («Asleep on a Sunbeam«, «Wrapped up in Books«, «Lord Anthony«).

Pero es el lado pop del disco el que mas destaca: el «classic-pop» de «You Don’t Send Me» o «I’m a Cuckoo» y la estupenda melodía sesentera de «If You Find Yourself Caught in Love» (mi segunda pieza favorita del disco) levantan el trabajo de la banda a niveles insospechados.

El cierre viene dado por «Roy Walker«, una suerte de blues-folk-pop, y «Stay loose» con un órgano traído de la época de los Doors incorporado dentro de un ritmo «new wave» ochentero, que suena un poco fuera de lugar con el resto del disco, aún cuando la pieza por si sola tiene sus méritos.

De más está decir que sigo enganchado con el disco.

Gabriel Pérez


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