Mumford & Sons
The Greek Theater, Los Ángeles, EE UU
(Septiembre 20, 2016)
La exitosa banda londinense comandada por Marcus Mumford (voz principal, guitarras eléctrica y acústica, batería) y que también conforman Ben Lovett (teclados, piano, voz), Winston Marshall (guitarra eléctrica, banjo, voz) y Ted Dwane (bajo, contrabajo, voz), vuelve a Estados Unidos tras su ultima gira por Suráfrica y el lanzamiento de su ultimo EP Johannesburg. el cual contó con la colaboración de músicos africanos como Baaba Maal, Malaawi el dúo The Very Best y Beatenberg.
Este pasado septiembre, el cuarteto decidió hacer una breve parada por California, Nuevo México y Arizona antes de comenzar con The Austin 5000 Tour, una pequeña gira de ocho conciertos por el occidente de Estados Unidos.
La noche fue introducida por el cuarteto británico Catfish and the Bottlemen, banda rockera con un toque similar a The Kooks, no tan reconocida en el continente americano pero con gran potencial de seguir creciendo y seguir expandiéndose musicalmente.
Después de una demora entre banda y banda que generó muchas ansias, Mumford & Sons comenzó la noche con uno de los primeros sencillos de su producción más reciente, “Snake Eyes (Wilder Mind)”.
Al comenzar el concierto, la banda hizo un breve comunicado haciendo saber al público de su próxima ausencia al no volver a estar de gira por un tiempo. Y quizás, gracias a eso, el cuarteto toco con una euforia y energía para no olvidarlos mientras que, probablemente, estén en estudio.
Las dos horas del set estuvieron llenas de pasión y vigor y aunque no tocaron el nuevo material del EP Johannesburg, el grupo sonó extraordinario durante todo el concierto. El repertorio estuvo muy bien distribuido entre los mejores hits de sus tres álbumes Wilder Mind (2015), Babel (2012) y el emblemático debut Sight No More 2009), con el que saltaron precozmente a la fama. Entre las más esperadas estuvieron, “Little Lion Man”, “The Cave” y “Lover of the Light”. También hicieron tributo a los 67 años de Bruce Springteen, con Marcus Mumford y compañía tocando una magnífica versión de “I’m on Fire”
El concierto fue fantástico, sin fisuras. Con ya casi una década juntos, Mumford & Sons convirtieron este concierto en un verdadero “kick-ass”. La banda tiene una evidente sinergia, que solo se puede obtener con mucha constancia y fuerte trabajo en equipo.
Cada una de las canciones interpretadas sonaron mejor que las propias grabaciones en los álbumes.
El gran performance de los roqueros del folk hizo que el final de la noche fuera perfecto, terminando con las favoritas del público “I Will Wait” y “The Wolf”, con la esperanza próxima de escuchar nuevas y grandiosas creaciones de estos cuatro musicazos.
Daniela Menéndez Ballesta



