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30 años de Erpland, gran momento de la psicodelia étnica de Ozric Tentacles

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erpland

El 25 de junio de 1990 fue publicado el segundo disco de la banda inglesa dirigida por Ed Wynne, piedra angular de su psicodelia étnica 

Ozric Tentacles
Erpland

Doveital / Snapper. 1990. Inglaterra

Todo intento por aventurarse a formular nuevas ecuaciones que originen una música que estimule una y otra vez nuestra imaginación, es bienvenido. Cuando se trata de Ozric Tentacles, hablamos de una agrupación con una paleta de opciones estilísticas que funden una diversidad de géneros donde jazz, rock y psicodelia dejan colar elementos de dub, world, electrónica y ambient music que resulta en una muy osada y provocadora propuesta.

Uno queda hipnotizado si alguna vez sospechó que podría ser una mezcla de mal gusto de esas que abundan en el mundo musical y que resultan en una suerte de “gaffe”. No es este el caso de la estética de los hermanos Wynne, esencialmente Ed.

Desde 1983 a la fecha ha corrido mucho agua bajo el puente y como todo aventurero, de aquellos “Indiana Jones” musicales solo permanece Ed Wynne. El baterista Nick “Tig” Van Gelder, el teclista Joie Hinton y brother Roly son parte de un recordado grupo que se presentó en el Stonehenge Free Festival de 1983 como Bolshem People.

Hoy, después de muchas transformaciones, los Ozric Tentacles, nombre lanzado a la suerte que en la palabra Ozric encierra la idea de “energía divina”, continúan siendo una suerte de crisol, donde además de Wynne, están su esposa, la bajista Brandi Wynne, el teclista Silas Neptune y Balázs Szende en la percusión y batería.

Es importante mencionar que, como toda banda que coquetea con el progrock, Ozric Tentacles emplea métricas inusuales combinadas con elaboradas frases y ambientaciones de guitarras y teclas que no escapan de una sección rítmica que no se limita a marcar el tempo, en especial el bajo. I

nfluidos por Steve Hillage y Gong, los OT también dejan escuchar algo de jazz y pasajes espaciados pero con aires asiáticos y del medio oriente en su música. Y ni hablar de las breves aventuras vocales que ha exhibido la banda en sus conciertos.

Si bien en su primera fase grabaron seis obras en formato cassette, sería en 1989 con el álbum Pungent Effulgent, que grabarían su primer vinilo para su propio sello discográfico, Dovetail Records. Al año siguiente, nos ofrecerían el segundo disco, nuestro celebrado doble álbum Erpland.

En aquellos años ya OT comenzaba, para bien o para mal, a probar el éxito comercial.

Viajemos entonces al 25 de junio de 1990 en los Foel Studios de Londres, para deleitarnos con esta obra de casi 74 minutos producida por Ed Wynne, en la cual once músicos destilan sus talentos.

La atractiva y colorida portada, donde advertimos dos mágicas figuras como parte de un arco, es el umbral de un mundo lleno de espacios y sonoridades exóticas que inician con “Eternal Wheel”, una pieza de casi ocho minutos y medio donde destacan el bajo de Roly Wynne, la guitarra de Ed, el sinte de Joie Hinton y la batería de Mervin Pepler, co-compositor de tema.

La pieza se nos presenta como una suerte de jam. A mitad de camino emerge un nuevo sonido que protagoniza parte de ese punto alto de esta pieza llena de energía y gran intensidad. La dinámica de esta primera pieza nos presenta también a la flauta de John Egan. El tema es denso hasta que se diluye en el cósmico final.

En la “Toltec Spring” (Primavera Tolteca), escuchamos a Egan y la exótica percusión de Marcus Carcus y Paul Hankin. Es una composición en slow-tempo llena de diversas texturas étnicas en un breve tiempo.

Manteniendo una tónica meditativa OT nos ofrece “Tidal Convergence” con la robusta sección rítmica y el engrosado bajo de Roly. La pieza se va transformando con interesantes pasajes que abren espacios a lugares no visitados.

El solo de Ed es uno de los atractivos de esta composición.

El disco continua con “Sunscape”, cuyo inicio es una hermosa guitarra acústica arpegiada a la cual se le incorpora la sección rítmica y luego las teclas.

El bajo de Roly, flauta y percusión nos hechizan. Inevitable, no dejarse llevar por el bajo de Wynne que mantiene el ritmo con la incursión de las frases de cada instrumento donde el elemento “world” está presente acá y a lo largo del doble LP.

Igualmente ocurre en “Mysticum Arabicola”, donde ya el titulo nos sugiere lo que estamos por escuchar. Compuesta por Ed, las arabescas líneas definen esta interesante pieza de nueve minutos y un poco más en la cual vuelve a destacar el guitarrista.

El tema cede espacio a “Crackerblocks”, otra composición de Ed pero menos extensa que la anterior y en la cual el autor y su banda nos sumergen en un misterioso espacio cuya altura se mantiene. Un poco de minimalismo tal vez.

En la misma tónica de “Mysticum Arabicola” una más palpitante “Throbbe” nos ocupa por los siguientes seis minutos con su hipnótico ritmo dub, el fantasmal sinte y la voz sampleada.

El tema título, “Valley of a Thousand Thoughts” (Valle de miles pensamientos) y “Snakepit” (Pozo de serpientes) conforman la siguiente tríada.

En la primera, el baterista Mervin Pepler guía el camino con sus fills y Ed nos mantiene en vilo con un extraordinario solo de guitarra y cadenciosos pasajes que son parte de esta movida pieza.

Luego, se abre espacio la percusión étnica que inicia el “Valle de miles pensamientos”, otra oba compuesta por Ed pero esta vez con Steve Everitt quien hace los samplings. Una suerte de kalimba y flauta india se dejan escuchar en esta mística y misteriosa canción donde la percusión predomina.

Nuevamente las sonoridades arabescas nos transportan a ese “pozo de serpientes” donde la flauta y la percusión van tejiendo un interesante entramado junto al sintetizador.

Iscence” y “A Gift of Wings” cierran el repertorio. La primera es una de las pocas composiciones cantadas del catalogo de OT. La pieza nos lleva de viaje al otro lado del mundo con este pegadizo reggae donde Egan nos canta: “Iscence, tu amor, mágico, siento las melodías naturales de tu amor, reír en mi corazón, viviendo en mis sueños, encantado, libre”.

El final llega con “Un regalo de alas” que reitera el motivo arabesco donde teclas y percusión nos llevan hacia un misterio ancestral. La banda compuso esta pieza bajo los efectos de ciertos tipos de hongos que se cree fueron usados en rituales y ceremonias de centro y Suramérica, aunque en este caso son las sonoridades arabescas e indias las que se entrelazan.

Ed retorna con un solo a mitad de este alucinógeno trance y Egan cierra la sicodélica visión con su flauta.

Ozric Tentacles  grabó en 2015 lo que hasta ahora es su más reciente álbum, Technicians of the Sacred (Técnicos de lo sagrado). Y mientras esperamos algo nuevo de los OT en estos tiempos de COVID-19, celebremos la reafirmación de un sonido encantador y multicultural, disfrutando los 30 años de Erpland.

Leonardo Bigott